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Ucrania

Solidaridad con Maksym Shumakov: ¡Basta de persecución a los activistas independientes en Ucrania!

CSP- Conlutas

agosto 25, 2026

¡Solidaridad con Maksym Shumakov!

La clase trabajadora de Ucrania continúa resistiendo al imperialismo ruso: en las líneas del frente, en la retaguardia y en la lucha de ideas e información. Pero, como si las dificultades adicionales provocadas por los ataques de misiles y drones, la inestabilidad en el suministro de energía eléctrica y las interrupciones en el abastecimiento de agua no fueran suficientes, el propio gobierno neoliberal ucraniano frecuentemente le pone obstáculos al pueblo ucraniano.

Mientras el país está sumergido en la guerra, las autoridades atacan descaradamente los derechos laborales y otros derechos, aumentan las tarifas de los servicios públicos, privatizan la educación y otros sectores; al mismo tiempo, cualquier “ciudadano particularmente activo” que se resista firmemente a este sabotaje en un país devastado por la guerra es sometido a una presión sistemática.

Un caso reciente ilustra claramente esta situación: la policía de Lviv engañó a Maksym Shumakov —miembro del equipo editorial de la revista Spilne/Commons y exactivista del sindicato estudiantil Priama Diia (Acción Directa)— para que se presentara en la comisaría, donde le entregaron una notificación de sospecha criminal. La policía ya había presionado anteriormente a Shumakov, cuando allanó su casa y confiscó todos sus dispositivos electrónicos. Más tarde, le dijeron que podía acudir a la comisaría para solicitar la devolución de sus equipos. En lugar de devolvérselos, no le entregaron nada y le dieron una notificación formal de sospecha.

Maksym es acusado de “difundir símbolos comunistas”, una acusación política completamente arbitraria que las autoridades utilizan cada vez que necesitan silenciar a activistas que se manifiestan abiertamente. El descaro de estos “agentes de la ley” puede observarse, entre otras cosas, en lo siguiente:

Incluso teniendo en cuenta la redacción exacta de la legislación, Shumakov no cometió ningún delito. Maksym compartió materiales académicos sobre marxistas occidentales —¡ni siquiera soviéticos!— y también republicó contenido de una publicación británica de izquierda abiertamente favorable a Ucrania. Estas acciones son plenamente legales de acuerdo con la propia ley de “descomunización” mencionada anteriormente.

Así, la motivación de las autoridades queda completamente clara. Shumakov es alguien que, durante años, utilizó su visibilidad en los medios para promover la solidaridad internacional con el pueblo ucraniano, defendió la lucha antiimperialista contra la Rusia de Putin, recibió el apoyo de la red de voluntarios militares Solidarity Collectives y continuó siendo activista de Acción Directa. Maksym se negó a permitir que las autoridades corruptas, los peces gordos adinerados y otros enemigos de los estudiantes durmieran tranquilos.

Además, Maksym Shumakov —junto con otros valientes activistas de Acción Directa— enfrentó al vicerrector Kachmar, de la Universidad Nacional de Lviv, denunciado por acoso sexual; combatió a provocadores de extrema derecha que intentaban interrumpir actividades sindicales; e hizo campaña por la reforma de las anticuadas residencias estudiantiles. Y, naturalmente, vemos la realidad con claridad: los poderosos, al igual que sus servidores, sienten poca simpatía por personas con principios como Maksym. Los funcionarios públicos continúan abrazando de corazón la vieja máxima burocrática soviética de que “toda iniciativa debe ser castigada”. Algún burócrata mezquino y resentido bien podría haber presentado una denuncia absurda contra Shumakov, al igual que algún fascista de poca monta en la calle, y la policía parece dispuesta a colaborar con ellos.

¡La persecución de activistas es inaceptable! ¡Atacar la libertad de expresión es criminal! Sin embargo, los hipócritas del gobierno, al mismo tiempo que condenan los ataques de Rusia contra la libertad de expresión, el periodismo y la actividad cívica, apoyan esas mismas prácticas en Ucrania. Una vez más, han demostrado su completa falta de vergüenza.

Expresamos nuestra plena solidaridad con Maksym Shumakov y exigimos que las autoridades detengan inmediatamente la persecución contra este activista independiente. ¡Nos oponemos firmemente a la persecución de representantes de la sociedad civil! Oprimirlos significa favorecer al Kremlin, desacreditar a Ucrania ante el mundo entero y, sobre todo, traicionar a cada trabajador y trabajadora ucraniana que continúa resistiendo.

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