Tras diez meses de “imparable” asedio del Estado Islámico (EI) y, concomitantemente, de heroica resistencia popular en la región de Rojava (Kurdistán sirio), es posible advertir un cambio en la dinámica militar.
Ha pasado un año desde que el Estado Islámico (EI) iniciara una fulminante ofensiva que, ante la desbandada de las tropas regulares iraquíes, tomó las ciudades de Mosul y Tikrit, deteniéndose a pocos kilómetros de Bagdad[1]. Poco después, Abu Bakr al-Baghdadi, líder del EI, proclamó la fundación de un “califato” que actualmente controla una franja territorial […]
Luego de una larga y dura batalla, los kurdos han expulsado a las fuerzas militares del Estado Islámico (EI) de la ciudad de Kobane, ubicada en la Rojava (nombre con que este pueblo denomina a la región del Kurdistán sirio).
La vida casi nunca es fácil. La lucha por la libertad, aún menos. Pero, como dice la canción de Serrat, “de vez en cuando la vida…” otorga a los luchadores una cuota de resarcimiento frente tanta injusticia.
El proceso revolucionario abierto a finales de 2010 en el Norte de África y Medio Oriente continúa siendo uno de los centros de la situación política mundial.
Polémica con el PTS-FT La heroica resistencia kurda ante el asedio del Estado Islámico (EI) a la ciudad de Kobane ha conquistado la simpatía de miles de activistas sociales y militantes de la izquierda en general.
En varios artículos de este site (y también en la revista Correo Internacional) hemos reflejado la lucha del pueblo kurdo en Kobane (Siria) contra las fuerzas del Estado Islámico (EI) y las movilizaciones de los kurdos en Turquía.