¿QUIÉN ES ZÉ MARÍA?
La trayectoria de José Maria de Almeida, Zé Maria, se confunde con la historia reciente del movimiento obrero brasileño. Metalúrgico de origen, su actuación política comenzó aun bajo la dictadura militar y atravesó algunas de las principales movilizaciones que marcaron la redemocratización, la reorganización sindical y las disputas políticas de las últimas décadas.
Nacido en 1957, en el interior de São Paulo, Zé Maria inició su vida profesional como metalúrgico. Fue en el ámbito industrial donde ingresó en la militancia política, ya vinculado a la corriente trotskista Convergencia Socialista, que actuaba contra el régimen militar (1964–1985).
La represión era una realidad constante. En 1977, fue detenido por distribuir materiales que convocaban a movilizaciones para el 1.º de mayo y permaneció unos 30 días en prisión. El episodio generó repercusión y movilización de sectores estudiantiles y democráticos.
En 1980, durante la histórica huelga de los metalúrgicos del ABC paulista, volvió a ser detenido junto con el entonces dirigente sindical Luiz Inácio Lula da Silva —Lula— y otros líderes. Las detenciones se produjeron bajo la Ley de Seguridad Nacional y simbolizaron la represión del régimen contra las huelgas que reunían a cientos de miles de trabajadores.
Reorganización obrera y Diretas Já
Los finales de los años 1970 y la década de 1980 estuvieron marcados por un intenso proceso de reorganización del movimiento obrero brasileño, tras años de represión durante la dictadura. Huelgas de gran escala, asambleas masivas y nuevas formas de organización colectiva desafiaron el modelo sindical controlado por el Estado.
Insertado en ese contexto, Zé Maria participó activamente en las movilizaciones que combinaban reivindicaciones económicas (como ajustes salariales y mejores condiciones de trabajo) con una creciente dimensión política de enfrentamiento al régimen.
Las huelgas del ABC paulista, a finales de los 1970 y principios de los 1980, abrieron camino a una nueva etapa de organización de la clase trabajadora en el país. Ese proceso se expandió a otras regiones y categorías, lo que contribuyó a la formación de una nueva generación de dirigentes sindicales.
En ese escenario, Zé Maria también estuvo presente en la campaña de las Diretas Já, una de las mayores movilizaciones populares de la historia brasileña. Millones de personas salieron a las calles en defensa del derecho al voto directo para presidente, presionando al régimen militar y acelerando el proceso de redemocratización.
La participación de Zé María en ese movimiento estuvo articulada con la actuación de la Convergencia Socialista, corriente que defendía la conexión entre la lucha por las libertades democráticas y las reivindicaciones de la clase trabajadora. Para esos sectores, la democratización política debía ir de la mano de la ampliación de los derechos sociales y del fortalecimiento de la organización independiente de los trabajadores.
El Congreso de Lins y la construcción del PT y la CUT
A principios de los años 1980, el avance de las luchas obreras puso sobre la mesa la necesidad de una representación política propia de la clase trabajadora. Zé Maria participó directamente en ese debate, presente en encuentros y articulaciones que buscaban dar forma a ese proyecto.
Entre esos espacios, destacó el llamado Congreso de Lins, realizado allí, que reunió a dirigentes sindicales, activistas y corrientes de la izquierda en torno a la reorganización política y sindical del país. El encuentro fue parte de un proceso más amplio que cuestionaba las estructuras heredadas de la dictadura y defendía la independencia política de los trabajadores.
En ese contexto, Zé Maria tuvo un papel activo en la defensa de la creación de un partido obrero, que expresara directamente los intereses de la clase trabajadora y no estuviera subordinado a proyectos de la burguesía. Presentó y defendió la propuesta de creación de un partido de los trabajadores. Propuesta aprobada: se iniciaron las articulaciones para la fundación del Partido de los Trabajadores (PT) en 1980, un hito en la reorganización política de la izquierda brasileña.
Paralelamente, se desarrolló el proceso de construcción de la Central Única de Trabajadores (CUT), fundada en 1983. Zé María también estuvo involucrado en esa iniciativa, que buscaba reorganizar el movimiento sindical en bases independientes.
La CUT surgió como alternativa al sindicalismo atado al Estado, heredado del período autoritario, proponiendo una nueva forma de organización basada en la autonomía, la democracia interna y la movilización directa de los trabajadores.
La participación de Zé Maria en esos procesos evidencia su inserción en dos de los principales hitos institucionales del movimiento obrero brasileño contemporáneo.
Actuación en la CUT y liderazgo sindical
A lo largo de los años 1980 y 1990, Zé Maria integró la dirección nacional de la Central Única de Trabajadores y participó en uno de los períodos más intensos de organización y consolidación del sindicalismo brasileño en la posdictadura.
La CUT, fundada en 1983, se convirtió rápidamente en la principal central sindical del país, reuniendo categorías estratégicas de la economía y desempeñando un papel decisivo en las luchas por derechos laborales, reposición salarial y ampliación de garantías sociales en un escenario marcado por la alta inflación y la inestabilidad económica.
En ese contexto, Zé Maria intervino en debates centrales sobre el rumbo de la central, incluyendo estrategias de enfrentamiento a las políticas económicas de los gobiernos federales y formas de organización de las huelgas, y defendió la organización de base y la democracia obrera.
Su actuación estuvo vinculada a los sectores que defendían un sindicalismo combativo e independiente, con énfasis en la autonomía de la clase trabajadora frente al Estado, los gobiernos y los intereses empresariales. Esa posición lo insertó en las disputas internas que marcaron la trayectoria de la CUT, especialmente en momentos de inflexión política de la central.
Durante ese período, participó en movilizaciones nacionales, campañas salariales y articulaciones intersindicales, contribuyendo a la consolidación de un modelo de organización que buscaba romper con el sindicalismo corporativista heredado de la dictadura.
La presencia de Zé Maria en la dirección nacional de la CUT durante varios años evidencia su relevancia en el movimiento sindical brasileño, especialmente entre los sectores que defendían una actuación más combativa y autónoma.
La huelga de Mannesmann
A finales de la década de 1980, en medio de un escenario de fuerte inestabilidad económica, alta inflación e intensificación de los conflictos laborales en el país, se produjo uno de los episodios más notables de la trayectoria de Zé Maria: la huelga de los trabajadores de Mannesmann en Contagem, en la región metropolitana de Belo Horizonte.
Mannesmann, una de las principales industrias metalúrgicas del país en esa época, concentraba un gran contingente de obreros y desempeñaba un papel estratégico en la producción industrial. El ambiente de trabajo estaba marcado por reivindicaciones relacionadas con salarios, condiciones laborales y derechos laborales, en un período en el que los efectos de la crisis económica afectaban directamente a la clase trabajadora.
La huelga, que comenzó en 1988, rápidamente adquirió una dimensión política y sindical. Zé Maria fue el principal líder del movimiento, actuando en la organización de las asambleas, en la articulación con los trabajadores y en la definición de las estrategias de movilización.
A diferencia de las paralizaciones tradicionales, el movimiento en Mannesmann adoptó rasgos de radicalización. En un momento dado, los trabajadores ocuparon la fábrica y ejercieron control directo sobre la producción, manteniendo las actividades bajo gestión obrera durante varios días.
La ocupación representó un salto cualitativo en la forma de lucha, rompiendo con los límites habituales de las huelgas y poniendo en debate el control de la producción por parte de los propios trabajadores. Ese tipo de acción tenía una fuerte carga simbólica y política al cuestionar directamente la autoridad patronal en el ámbito productivo.
El episodio ocurrió en un contexto nacional de endurecimiento de las disputas laborales. En el mismo período, otras movilizaciones enfrentaban represión, como la huelga de la Compañía Siderúrgica Nacional (CSN) en Volta Redonda, también en 1988, que terminó con una intervención militar y la muerte de trabajadores.
En Contagem, la huelga de Mannesmann se destacó no solo por su radicalidad, sino también por el alto nivel de organización de los trabajadores. Asambleas masivas, con amplia participación, orientaban el rumbo del movimiento, mientras que comisiones de base y estructuras internas garantizaban la continuidad de la movilización.
La experiencia tuvo repercusión nacional y se convirtió en una referencia para sectores del movimiento sindical que defendían estrategias más combativas. Al mismo tiempo, intensificó el debate dentro del propio movimiento obrero sobre los límites y las posibilidades de las formas de lucha adoptadas.
Para Zé Maria, la participación en este proceso consolidó su proyección como dirigente sindical de perfil combativo, asociada a sectores que defendían un mayor enfrentamiento con el patronato y la independencia política de la clase trabajadora.
La huelga de Mannesmann permanece como uno de los episodios emblemáticos de las luchas obreras en el período de transición democrática, expresando tanto el potencial de movilización de la clase trabajadora como las tensiones que marcaron la reorganización sindical en Brasil.
Ruptura con el PT y fundación del PSTU
En la década de 1990, las disputas políticas en el interior del PT se intensificaron, reflejando diferentes concepciones sobre la estrategia política, las alianzas y la participación institucional.
La corriente Convergencia Socialista, de la cual Zé María formaba parte, se posicionó críticamente frente a los cambios en la orientación del partido, especialmente en relación con la participación en gobiernos, las alianzas con sectores de la burguesía y la adaptación a las reglas del sistema político institucional.
Uno de los puntos de mayor tensión se dio durante la crisis política que derivó en el juicio político contra el entonces presidente Fernando Collor de Mello. En ese momento, la consigna «Fuera Collor» ganó fuerza en las calles, impulsada por movilizaciones estudiantiles, sindicales y populares.
Zé Maria, junto con la Convergencia Socialista, estuvo al frente de la defensa contra la caída del gobierno, adoptando públicamente la consigna «Fuera Collor» y participando activamente en la organización de las protestas callejeras. Dentro del PT, sin embargo, hubo divergencias sobre la forma y el ritmo de esa movilización. Sectores de la dirección del partido priorizaron la vía institucional y el avance de las investigaciones en el Congreso Nacional.
Los conflictos internos aumentaron y evidenciaron las diferencias estratégicas respecto de la relación entre la movilización de masas y la acción institucional. Estas divergencias se sumaron a otros debates políticos y culminaron en 1992 con la expulsión de Zé Maria y de toda la militancia de la Convergencia Socialista del PT, en un proceso marcado por una fuerte disputa interna y por repercusiones en el conjunto de la izquierda brasileña.
A partir de esa ruptura, Zé Maria y el conjunto de los militantes de la corriente iniciaron la construcción de una nueva organización política que, en 1994, daría como resultado la fundación del PSTU.
Zé María tuvo un papel destacado en ese proceso, participando en la articulación política y organizativa que dio origen al nuevo partido. Desde entonces, se convirtió en una de sus principales liderazgos nacionales.
El PSTU se constituyó como un partido de orientación trotskista, con una actuación orientada a la organización de la clase trabajadora, a la intervención en movimientos sociales y a la crítica de las políticas adoptadas por diferentes gobiernos.
La fundación del PSTU marcó la continuidad de una tradición política que buscaba mantener la independencia de clase como eje central de su actuación, en contraste con los caminos adoptados por otras fuerzas de la izquierda institucional en el período.
Ruptura con la CUT y construcción de la CSP-Conlutas
A principios de los años 2000, el escenario político brasileño experimentó cambios significativos con la llegada de Lula y el PT al poder. La elección de un dirigente proveniente del movimiento sindical abrió nuevas disputas sobre el papel de las organizaciones de los trabajadores frente al gobierno federal.
En ese contexto, sectores de la Central Única de Trabajadores (CUT) comenzaron a adoptar una postura más alineada con el gobierno, lo que generó críticas internas. Zé Maria, como miembro de la ejecutiva nacional de la central, se destacó en la defensa de la independencia política de la central frente al Ejecutivo.
Las divergencias se profundizaron especialmente durante el debate sobre la reforma de las pensiones, propuesta al inicio del primer mandato de Lula. Para esos sectores, la reforma representaba un ataque a los derechos históricos de los trabajadores.
Este proceso llevó a la ruptura con la CUT y a la construcción de una nueva articulación sindical y popular: la Conlutas (Coordinación Nacional de Luchas). La iniciativa buscaba reunir sindicatos, movimientos sociales, organizaciones juveniles y sectores vinculados a la lucha por la tierra en torno a una propuesta de actuación independiente.
Con los años, Conlutas se consolidó y dio origen a la CSP-Conlutas, que pasó a actuar como una central sindical y popular con presencia en diversas regiones del país.
La CSP-Conlutas se caracteriza por articular las luchas sindicales con movimientos sociales más amplios, incluyendo agendas relacionadas con la tierra, la vivienda, la juventud y las luchas contra las opresiones.
En 2026, la central realizó su 6.º Congreso en São Paulo, reuniendo a unos 1.500 participantes, entre delegados y observadores, en un encuentro que discutió la coyuntura nacional, la organización sindical y las estrategias de movilización, y que también marcó el inicio de dos décadas de su trayectoria.
La participación de Zé Maria en ese proceso reafirma su actuación en momentos clave de la reorganización del movimiento sindical brasileño, tanto en la construcción como en la ruptura y en la creación de nuevas estructuras.
Candidaturas y campaña contra el ALCA
Zé Maria fue candidato a la Presidencia de la República en cuatro elecciones —1998, 2002, 2010 y 2014— por el PSTU. Sus candidaturas ocurrieron en un contexto de fuerte polarización política y de consolidación de los grandes partidos en el escenario electoral brasileño.
Incluso con una estructura reducida y un tiempo limitado de exposición, las campañas del PSTU cumplieron su papel de presentar un programa socialista y dar visibilidad a las agendas del movimiento obrero, utilizando el proceso electoral como espacio de intervención política. El lema «Contraburgués, vote 16» es bastante conocido y sigue asociado al partido hasta hoy.
Entre los temas centrales de esas campañas estuvo la crítica a las políticas económicas adoptadas por distintos gobiernos, con énfasis en la defensa de los derechos laborales, la denuncia de las desigualdades sociales y la oposición a medidas consideradas perjudiciales para la clase trabajadora.
Uno de los momentos de mayor destaque de ese período fue la actuación del partido en la campaña contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), a principios de los años 2000. El proyecto, impulsado por Estados Unidos, preveía la creación de una zona de libre comercio que abarcaría todo el continente americano.
El PSTU participó activamente en las movilizaciones contra el ALCA, organizando campañas, debates y acciones junto a sindicatos, movimientos sociales y sectores juveniles. Para el partido, el acuerdo representaría una profundización de la dependencia económica de América Latina respecto de las potencias centrales.
El rechazo al ALCA, que finalmente no se implementó, fue resultado de un conjunto de factores políticos y de la resistencia de diferentes sectores sociales en el continente, en un contexto en el que se inscribió la actuación del PSTU.
Las candidaturas de Zé Maria contribuyeron a introducir temas vinculados al mundo del trabajo y al socialismo en el debate público, además de consolidar su presencia como portavoz político del partido a nivel nacional.
Amnistía política
Las detenciones y persecuciones sufridas por Zé Maria durante la dictadura militar fueron posteriormente reconocidas en el proceso de amnistía política en Brasil, como parte de las políticas de reparación. Así como él, diversos militantes vinculados a la antigua Convergencia Socialista también vieron reconocida su condición de perseguidos políticos por el Estado brasileño, debido a las violaciones sufridas por su participación en las luchas obreras y democráticas.
Ese proceso ganó visibilidad pública, especialmente con la realización de las llamadas Caravanas de la Amnistía, que llevaron juicios y actos públicos a diversas regiones del país, transformando el reconocimiento institucional en momentos de rescate histórico y de afirmación de la memoria de la resistencia a la dictadura.
Paralelamente a ese proceso oficial, militantes y organizaciones vinculadas a la tradición política de la Convergencia Socialista, hoy expresada en el PSTU, también impulsaron iniciativas propias de memoria, denuncia y valoración de las trayectorias de lucha contra el régimen militar.
La amnistía no es solo un acto jurídico de reparación individual, sino que forma parte de una lucha política permanente. Preservar la memoria de las persecuciones, detenciones y resistencias es fundamental para comprender la historia reciente de Brasil y fortalecer la conciencia política de las nuevas generaciones.
Por eso, la defensa de la memoria, la verdad y la justicia aparece como elemento central en la actuación militante de Zé María, que forma parte de una experiencia colectiva de militancia que atraviesa el período autoritario y se proyecta en las luchas políticas del presente.
Militancia internacionalista
Zé Maria también mantiene una actuación internacionalista, integrando la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-QI), organización que articula corrientes socialistas en diferentes países y participa en debates políticos e intervenciones junto a movimientos sociales y sindicales en el escenario internacional.
A lo largo de su trayectoria, se ha posicionado ante diferentes conflictos y procesos políticos en el mundo, defendiendo, en línea con el PSTU, el apoyo a las luchas que considera vinculadas a la resistencia de trabajadores y pueblos oprimidos.
En este campo, destacan posiciones de apoyo a movilizaciones populares en América Latina, como los procesos de lucha social en Argentina, Chile y Venezuela; el respaldo a movimientos obreros y huelgas en diferentes países; y la solidaridad con levantamientos populares en el Norte de África y Oriente Medio, especialmente durante el ciclo de movilizaciones conocido como Primavera Árabe.
También se inscribe en este contexto la oposición a las guerras e intervenciones militares de las grandes potencias, con críticas a las acciones de Estados Unidos y de la OTAN en diversas regiones.
Entre esos posicionamientos, destaca su actuación en defensa de la causa palestina. Zé María defiende la constitución de una Palestina libre, laica y democrática como solución al conflicto en Oriente Medio. En manifestaciones públicas, se ha colocado al lado de la resistencia del pueblo palestino y ha defendido el fin del Estado de Israel, una posición alineada con la línea política del PSTU y de la LIT-QI.
Es precisamente en función de estas posiciones que Zé Maria ha sido objeto de persecución política. Recientemente fue condenado a dos años de prisión por declaraciones hechas en defensa de la causa palestina, y fue acusado de antisemitismo.
Esta acusación es infundada y distorsiona sus posiciones políticas. Su actuación se basa en el antisionismo, entendido como crítica al sionismo y a las políticas del Estado de Israel, especialmente en lo que respecta a la ocupación y colonización de los territorios palestinos.
El caso ha generado repercusión internacional. Organizaciones, militantes y entidades vinculadas a la izquierda han impulsado una campaña internacional de apoyo y solidaridad con Zé Maria, denunciando la condena y defendiendo el derecho a la libre expresión de posiciones políticas en el debate internacional.




