Vie Feb 23, 2024
23 febrero, 2024

Perú: Las bases obreras con la Tercera Toma de Lima

El anuncio del reinicio de la lucha de los sectores populares pone en evidencia que continúa la lucha contra el gobierno de Dina y su régimen represivo.

Escribe Manuel Fernández, dirigente obrero del PST

Las poblaciones del sur en lucha muestran y denuncian los abusos del sistema que los mantiene en la pobreza y reprime, como ocurrió en sus movilizaciones que les dejó 69 muertos.

Esta lucha, pese a su heroísmo, no fue suficiente y tuvo que retroceder por culpa de las direcciones que no unificaron la pelea con un perfil de clase. La central se limitó a ofrecer solidaridad con actos parciales, cayendo bajo el coro oficial que acusaba de violentistas a los luchadores, y prefirió colocarse del lado de la institucionalidad del Estado patronal, generando confusión en las bases obreras y haciéndolas retroceder.

Ahora que se anuncia el reinicio de su lucha, estamos en la necesidad de evaluar esta situación y prepararnos para ingresar a la nueva pelea.

El rol de la clase obrera

Los sectores campesinos y populares sureñas y sobre todo de Puno, anuncian la Tercera Toma de Lima para este 19 de Julio con el propósito de acabar con el gobierno de Boluarte y obligar al cierre del Congreso y que se convoque elecciones a una Asamblea Constituyente. Detrás de su llamado buscan comprometer la participación de otras regiones y organizaciones, como ya lo hicieron.

Ante esto, la CGTP convocó a una jornada nacional en esa misma fecha. Y realizó un encuentro nacional de organizaciones regionales que constituyó un Comando Nacional de Lucha, para organizar y centralizar esa misma actividad.

Lo que vemos aquí es que, dado los múltiples cuestionamientos a su postura mediatizada y señalada como “traidora” por muchas bases regionales, la CGTP ahora pretenden unificar a todos detrás de ella, pero no solo para correlacionar la acción independiente de los sureños sino sobre todo para encuadrar dentro de su política a la lucha que se inicia.

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Es claro que la central mantuvo una posición distante del sur con el pretexto de la “violencia”, y por eso hicieron machas declaradamente “pacíficas” que fueron hasta protegidas por la PNP. Y esto porque para la central no se trataba de derrocar a Boluarte sino de abrir negociaciones con ella para adelantar las elecciones.

Ahora estamos ante lo mismo. Pero para evitar que el movimiento escape a su control, la central ahora busca encasillarla dentro de un nuevo organismo que llaman “unitario” pero que es dirigida por ella, orientado bajo sus propios fines.

Por supuesto, la central sigue refiriéndose a las mismas banderas de la lucha, incluso acusando al gobierno de “dictadura”. Pero aquí no estamos ante una discusión de palabras sino de hechos: la Tercera Toma que se convoca desde el sur pretende un nuevo vuelco de masas a Lima para luchar en las calles hasta el derrocamiento del gobierno. En cambio, el plan de la CGTP se reduce a realizar una marcha hacia el Congreso y no tiene otro propósito que una salida negociada con el gobierno; hasta hay sectores que desde su mismo seno plantean dialogar con el gobierno, algunos recogen firmas para un referendo de consulta sobre el adelanto de elecciones y otros hasta atacan la llamada Toma de Lima que asocian con la “violencia”.

Así, lo que se pretende desde la central es presentar como “divisionistas” a los que vienen del sur y dejarlos aislados y presas de la represión, para así ponerse ella en el timón de mando de las protestas y convertirse en portavoz de las negociaciones con Boluarte, lo que el sur combativo ve como traición.

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Poner en pie nuestras asambleas de base

¿Qué deben hacer las bases antes esta situación? Es un hecho que lo primero que deben hacer es prepararse para participar masivamente en la jornada del 19. Pero, en este marco, lo que necesitan es discutir la orientación que se necesita seguir para garantizar esta vez un resultado victorioso, pues, la que sigue la central, por decir lo menos, es el de la conciliación.

Lo que hay que seguir es el programa y la ruta planteados claramente por las regiones combativas del sur. Ante ello, desde que se inició la lucha, la CGTP debía poner en práctica la unidad de clase convocando un efectivo paro nacional, y mejor un paro indefinido, garantizando la paralización de fábricas y minas hasta la caída del gobierno, el cierre del Congreso y la convocatoria a elecciones. Esta son las mismas tareas que están planteadas ahora y que hay que exigir desde las bases.

No puede haber duda de nuestra ubicación de clase: los despidos de dirigentes sindicales luchadores, el alza del costo de vida, el congelamiento del salario mínimo, el recorte al derecho a huelga, el recorte de presupuesto para la educación, la falta de previsión contra el dengue son culpas del gobierno de Boluarte, que a la sazón ha devenido en un autoritario y represivo, afectando principalmente a los trabajadores y al pueblo pobre. Y las regiones lo que están haciendo es luchar contra ella y recuperar los derechos democráticos y las reivindicaciones. 

Por ello, debemos apoyar sin condiciones la lucha consecuente de los convocantes de la tercera Toma de Lima, porque si ellos ganan gana toda la clase obrera.

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