Lun Jul 15, 2024
15 julio, 2024

03 de octubre: Día de lucha en Brasil contra las privatizaciones y los ataques gubernamentales a los servicios públicos

En este momento, diversos sectores y gremios, estatales y nacionales, protagonizan movilizaciones cuyas banderas engloban especialmente la lucha contra las privatizaconesn, la precarización de los servicios públicos y la lucha por salarios y derechos. Movilizaciones que necesitan confluir y unificarse en una jornada nacional, el 3 de octubre.

Por: Redacción PSTU Brasil

Es el caso de los trabajadores del Metro, CPTM (trenes) y Sabesp (la empresa estatal de agua y alcantarillado de São Paulo), que definieron una huelga para el día 3 de octubre, contra los planes privatizadores del gobierno del bolsonarista Tarcísio de Freitas (Republicanos). 

En el Estado, esta fecha también debe ser ampliada por los estudiantes, profesores y empleados de la Universidad de São Paulo (USP), que están en huelga por tiempo indefinido contra el cierre de cursos y la falta de profesores y de estructura en la universidad.

Las luchas también ocurren en otros Estados. En Porto Alegre (RS), hay movilización contra la privatización de Carris, la empresa de transporte público. En Minas Gerais hay lucha contra los planes privatizadores del gobierno de Zema (Novo), que ya envió proyectos de venta de empresas estatales como la Cemig (energía), Copasa (saneamiento) y Gasmig (gas). 

En Río de Janeiro, los estudiantes de la Universidad Estadual (UERJ) también luchan en defensa de los auxilios estudiantiles. Los trabajadores de Petrobras organizaron una movilización de carácter nacional en Río de Janeiro, en defensa de las empresas estatales y de los servicios públicos, teniendo como mote el 70º aniversario de la estatal. 

El día 16, el plenario de los empleados públicos federales también aprobó una paralización el día 3, con manifestaciones en Brasilia y en los Estados, en defensa de los servicios públicos, por reajustes, y contra la amenaza de Reforma Administrativa anunciada por el presidente de la Cámara, Arthur Lira (Progresistas).

Unificar las luchas contra todas las privatizaciones

Sin embargo, parte de las direcciones con las que trabajamos juntos en la construcción de día 3, sólo actúan contra las privatizaciones de los gobiernos estaduales. Al apoyar al gobierno federal, actúan para, por un lado, dar rienda suelta a las luchas y movilizaciones que ocurren por abajo; pero, por otro lado, buscan dirigirlas únicamente contra los gobiernos estaduales y municipales de la derecha. 

Intentan, asei, encuadrar estos procesos, queriendo que no se salgan de control, que se limiten a una protesta e, incluso, los favorezcan en la futura disputa electoral, en 2024, preservando el gobierno de Lula y los gobiernos estaduales del PT, como el de Bahía, que, ya sea en relación con las privatizaciones o las masacres policiales, no debe nada a los bolsonaristas  Tarcísio o al carioca Cláudio Castro (PL).

El descontento existe y hace que algunas movilizaciones nazcan sin ese control, como es el caso de la huelga de la USP, o la incorporación de los empleados federales el día 3, quienes presionaron y votaron en el plenario nacional la adhesión a esta jornada de lucha, la cual, además de reforzar el carácter nacional de la fecha, choca con el gobierno de Lula.

Este proceso de unificación de las movilizaciones es fundamental y es necesario seguir avanzando. Asimismo, es necesario fortalecer este movimiento, para que no sea sólo una jornada de lucha y que las privatizaciones encabezadas por los gobiernos estaduales, pero también por el gobierno de Lula, sean puestas en la agenda, ya que ambas son parte de un mismo proceso de entrega, de destrucción de los servicios públicos y de desnacionalización.

El descontento por abajo

El crecimiento relativo del Producto Interno Bruto (PIB) en este último período, asociado a la desaceleración de la inflación, aunque estacionada en la estratosfera, garantizó cierta sensación de alivio. Esto se refleja en los índices de aprobación del gobierno. 

Sin embargo, por abajo hay desempleo en masa, enmascarado por la precarización, la uberización y la informalidad, así como un salario mínimo de hambre y una caída de los ingresos que, pospandemia, está lejos de recuperarse. Este respiro en la economía, sin embargo, permite y garantiza una confianza para que sectores de la clase luchen, tanto contra los ataques que vienen sufriendo como por mejores condiciones de salarios y derechos.

Desde el punto de vista político, el aislamiento del bolsonarismo, aunque sigue gozando de un importante apoyo y está lejos de estar muerto, abre más espacio para que la clase luche y ya no sea una justificación para que las direcciones vinculadas al gobierno no lo hagan, no se movilicen, aunque sea de forma limitada, intentando controlar al máximo y evitando que choquen con el gobierno de Lula.

La elección de Lula de gobernar con el Centrão de Lira, entregando ministerios, como el de Deportes, al diputado André Fufuca (Progresistas), cabo electoral de Bolsonaro, demuestra a su vez la elección que hizo el gobierno del PT y que socava la confianza de sectores cada vez más amplios, especialmente de aquellos que se movilizan.

La realidad ha demostrado, sin embargo, que la única manera de enfrentar consecuentemente los ataques que estamos sufriendo y mejorar las condiciones de vida es derrotar esta política económica que sirve a los banqueros, los multimillonarios y el imperialismo. Esta es también la única manera de derrotar verdaderamente a la extrema derecha, cambiando las condiciones para que esta no se fortalezca y vuelva más adelante.

Gobierno Federal también avanza en las privatizaciones, poniendo en venta saneamiento, puertos y hasta cárceles

Es necesario enfrentar las privatizaciones realizadas por gobiernos estaduales de derecha, y también por el PT. Sin embargo, también es necesario enfrentar al gobierno Lula, ya que este proceso es nacional. Es necesario exigir al gobierno federal que frene las privatizaciones, revierta las que se han llevado a cabo y derogue las PPP (APP – Asociaciones Público-Privadas), que no son más que una forma de entregar servicios públicos al sector privado.

Un ejemplo de esto es la reciente venta de Eletrobrás, que entregó un sector estratégico al capital privado, incluido el trío de delincuentes multimillonarios que hundieron las Tiendas Americanas a través de fraudes multimillonarios (Lemann, Telles y Sicupira). 

El llamado Nuevo Marco de Saneamiento, aprobado en 2020, privatiza el agua y el alcantarillado. La privatización, además de empeorar y encarecer servicios tan esenciales para la población, significa profundizar la desnacionalización, al entregar el sector a los monopolios y grandes grupos capitalistas extranjeros.

El gobierno Lula no sólo no actúa para revertir estas privatizaciones, sino que también avanza en esa entrega. El “nuevo marco” para las PPP, publicado en abril, amplía la lista de sectores que pueden incluirse en las PPP, incluyendo, además de la Educación, la Salud y el propio saneamiento, incluso prisiones, como es el caso del Preidio de Erechim (RS), cuya subasta está prevista para el 6 de octubre y es resultado de una alianza con el gobierno de Eduardo Leite (PSDB). 

¡Lula, basta de privatizaciones!

El gobierno federal podría, si estuviera interesado, bloquear las privatizaciones que se vienen produciendo en los Estados, como es el caso del Metro de Belo Horizonte y otras ciudades donde la Companhia Brasileña de Trenes Urbanos (CBTU), controlada por el Ministerio de las Ciudades, viene siendo privatizada. O, también, revertir las entregas depuertos y aeropuertos. Pero, en cambio, acaba de entregar el ministerio a Silvio Costa Filho (Republicanos-PE), del partido de Tarcísio.

No es posible, del mismo modo, luchar contra la precarización de los servicios públicos sin derrotar el Marco Fiscal, el nuevo Techo de Gastos, que impone un régimen de austeridad para priorizar el pago de la deuda a los banqueros.

El gobierno Lula debe, y es necesario exigir que las direcciones incorporen esta demanda, tomar posición contra las privatizaciones en los Estados, revocar el proyecto de las PPP, desautorizar a los gobernadores del PT a privatizar, y convocar a un plebiscito nacional para que el pueblo se pronuncie contra la entrega del agua, la electricidad, los puertos, la salud, la educación, el transporte y otros servicios públicos a monopolios extranjeros.

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Programa: fin de las PPP, de las privatizaciones y la tercerización, y reestatización bajo control de los trabajadores

Es necesario exigir al gobierno Lula que detenga ya las privatizaciones, empezando por retirar el proyecto de las PPP; incluidas medidas que entregan servicios públicos al sector privado, como la salud y la educación. En el mismo sentido, también es necesario exigir la derogación total de la Reforma de la Educación Secundaria, sacando al multimillonario Lemann del Ministerio de Educación. 

También es fundamental exigir la reestatización de las empresas privatizadas y desnacionalizadas y una Petrobras 100% estatal, bajo control de los trabajadores. En lugar de privatizar el saneamiento, es necesario poner a las empresas estatales, como la Sabesp, bajo el control de los trabajadores y de la población. 

Ahora, para universalizar realmente el agua y el tratamiento  de las aguas residuales para todos, se necesita inversión. Y, para ello, es necesario quitarles dinero a los ricos, imponerles impuestos excesivos, no pagar la deuda pública y no entregarles la riqueza nacional para que puedan aprovecharse del país y estafar al pueblo.

Estrategia: es necesario construir una alternativa revolucionaria y socialista

Junto a este proceso de luchas y movilizaciones, es necesario construir una alternativa de independencia de clase, socialista y revolucionaria, que pueda establecer un contrapunto a la extrema derecha y posicionarse, categóricamente, como oposición de izquierda. 

Estamos asistiendo al fiasco de los gobiernos reformistas en América Latina, con la inminente posibilidad del ascenso de la ultraderecha en Argentina. Aquí, el bolsonarismo sigue vivo y capitalizará el desgaste inevitable del gobierno de Lula, si no hay alternativa en la izquierda. 

El gobierno Lula, al no enfrentarse a los monopolios nacionales e internacionales, sino, por el contrario, gobernar para ellos, profundizando la desnacionalización, perpetúa una situación en la que, en el quinto gobierno del PT, la mitad de la población aún no tiene saneamiento.

De hecho, la única manera de cambiar y arrojar definitivamente a la extrema derecha a la cloaca de la que nunca debería haber salido es alterar completamente este sistema que, desde hace 500 años, sólo trajo miseria, explotación y opresión. Y el camino para esto es una revolución y un gobierno socialista de los trabajadores.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 27/9/2023.-

Traducción: Natalia Estrada.

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