El 2 de agosto, un activista de Bielorrusia, jefe de la Casa Bielorrusa en Ucrania, Vitaly Shishov, fue asesinado en Kiev, la capital de Ucrania. Vitaly abandonó Bielorrusia en 2020 debido a las represiones de la dictadura. En Ucrania, ayudó a otros bielorrusos que también huían de la persecución del régimen de Lukashenko, y facilitó las acciones que los bielorrusos organizaron en Ucrania en apoyo de su revolución. Vitaly era uno de los que no creía en la estrategia de negociación con la dictadura propuesta por la oposición burguesa bielorrusa, e insistía en la necesidad de derrocar la dictadura de Lukashenko con métodos de lucha más radicales. Al mismo tiempo, su organización tenía buenas relaciones con los voluntarios ucranianos que luchaban contra la ocupación en Donbass efectuada por Putin. Vitaly recibió amenazas regulares y recientemente se dio cuenta de que lo seguían.

Por: Ivan Razin

Atentado de la dictadura de Lukashenko bajo el patrocinio de Putin

En primer lugar, expresamos nuestro más sentido pésame a la familia, amigos y compañeros de Vitaly. El asesinato aún no se ha resuelto. Sin embargo, su contexto deja pocas dudas a todos.

Actualmente se está produciendo una ola de represiones contra los activistas más visibles en Belarus. Lukashenko busca llegar incluso a los activistas que han abandonado el país, como demostró el caso del secuestro y arresto de Roman Protasevich. Matar opositores es un método tradicional para Lukashenko: fue con los asesinatos de los opositores que comenzó a establecer su dictadura. La propia tecnología del asesinato (Vitaly fue secuestrado durante un trote matutino y al día siguiente fue encontrado colgado de un árbol en el bosque) es extremadamente característica de la KGB [policía política bielorrusa]. El FSB, policía política rusa, apoya hoy plenamente la represión llevada adelante por Lukashenko, incluido secuestros de activistas bielorrusos en Rusia, transportados en secreto a la frontera con Bielorrusia para entregarlos a la KGB de Lukashenko: las represiones contra la revolución bielorrusa han llegado a Moscú. Ya el día en que se descubrió el asesinato, los canales de propaganda de Putin como «Sputnik» (en el escenario internacional) y «Rusia» y otros dentro de la Federación Rusa comenzaron a cubrir directamente el asesinato con insinuaciones de que Vitaly podría haberse ahorcado él mismo mientras estaba haciendo deporte; con historias tradicionales sobre «Ucrania fascista» (en el sentido de que si lo mataron, no es algo tan malo); como pasar del tema del asesinato concreto a los métodos de la policía estadounidense (en el sentido de que “los americanos matan también, entonces, ¿cuál es el problema con lo que pasó en Kiev?”). Incluso ya han presentado sobre este asesinato una gran película «documental» para el público ruso con las ideas marcadas.

En todo esto, es extremadamente difícil dudar de que quien está por detrás de este asesinato político es la KGB bielorrusa en estrecha relación con el FSB ruso.

Dar respuesta a la agresión de Putin y Lukashenko

Ucrania necesita una respuesta dura a este asesinato político. En primer lugar, se debe investigarlo hasta revelar a todas las personas involucradas, todo su esquema, hasta el más mínimo detalle. Deben revelarse todos los factores que impidieron que la policía ucraniana y el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) no lo hubieran previsto. Es necesario eliminar todas las estructuras del régimen de Lukashenko –que se está convirtiendo cada vez más en una continuación de Putin–, hasta la agresión directa en el territorio de Ucrania. El cese del terror contra Ucrania y, en primer lugar, de la ocupación de Crimea y de Donbass, requiere el cierre no solo de los canales de televisión prorrusos en el país, como se hizo recientemente, sino de TODAS las estructuras de Putin y pro Putin, la limpieza del país de los agentes del FSB y el régimen de Putin en general, que se sienten a gusto en Ucrania, incluso dentro de la policía y los servicios especiales, que, a pesar de una cierta purga después de la revolución, básicamente retuvieron el mismo personal. Es necesaria la expropiación de todo el capital ruso: ¡es increíble que el invasor siga haciendo negocios en el territorio del país! Putin y Lukashenko no toleran el “territorio de la libertad” que ha hecho Ucrania con su revolución pese al bastión contrarrevolucionario de la dictadura de Putin. La defensa de la revolución, de las libertades, de la independencia nacional requieren respuestas contundentes al asesinato efectuado.

En Belarus, aunque la dictadura ha logrado apagar la ola de protestas mediante la represión, no pudo revertir la situación: después de un cuarto de siglo de una «atemporalidad» de la época de Lukashenko, el pueblo de Belarus se despertó y no se volverá a dormir; hoy odia aún más a la dictadura, este odio flota en el aire, se abre paso por todas partes y se extiende cada vez más a Putin, que por ahora ha salvado la dictadura.

Hoy en Belarus hay un proceso inicial para la organización independiente de luchadores obreros. Comenzaron a aparecer más conflictos en las fábricas entre los obreros y las administraciones de Lukashenko debido a la degradación de las condiciones de vida y de trabajo. Es importante que estos conflictos no se aíslen en sí mismos, en su propio taller, sino que algunos talleres se comuniquen con otros para que los conflictos sean ampliamente conocidos fuera de la planta, se comuniquen entre sí y se contacten con activistas de organizaciones sindicales independientes. Todo esto no solo contribuirá a la victoria en un conflicto local, sino que puede convertirse en una base importante para reorganizar la lucha por derrocar la dictadura burguesa de Lukashenko en torno a los obreros, cuyas acciones y huelgas son claves para la victoria.

Las limitaciones de la política democrático-burguesa

El asesinato en Kiev y las últimas semanas en su conjunto han vuelto a poner de relieve, claramente, la incapacidad de las fuerzas burguesas para luchar de forma coherente y eficaz por las libertades democráticas y por la independencia nacional.

En Ucrania, el gobierno burgués y su SBU no han podido limpiar el país de agentes del FSB y de la KGB, no pudieron evitar un asesinato político en la capital, y mostraron que no pueden proteger a los activistas. Además, la SBU prohibió al diputado de Vitaly en la organización, Rodion Batulin, entrar en Ucrania. Batulin salió de Ucrania dos semanas antes de los hechos; después del asesinato de Vitaly decidió regresar urgentemente, pero los guardias fronterizos ucranianos no le permitieron entrar con el pretexto de que «representa una amenaza para la seguridad nacional». Dos semanas antes del asesinato, no presentaba ninguna «amenaza». Esta interdicción a ingresar al país, por supuesto, está relacionada con el asesinato y con el hecho de que Batulin (asociado con los voluntarios que luchan contra la ocupación en Donbass y, por lo tanto, crítico con las autoridades y su línea de negociación) es un testigo valioso, que sabe mucho, que es más combativo que el gobierno contra la ocupación y, por eso, crítico. Una investigación profunda sobre el asesinato –que se convirtió en un fracaso de la SBU–, puede sacudir los Servicios, la corrupción y la presencia de agentes del FSB, los cuales constituyen un problema casi oficial. La investigación tiene el potencial de lograr tanta resonancia como el asesinato en sí.

En la vecina Lituania, donde la gente humilde apoyó con fervor la lucha de los bielorrusos, el gobierno también se pronunció contra el régimen de Lukashenko, y en apoyo del pueblo. El gobierno lituano incluso exigió a la UE que deje de prestarle dinero a la dictadura, lo que la UE estaba haciendo (y por ahora continúa haciendo) después de todos sus crímenes. Hoy, el pueblo de Lituania sigue apoyando a los bielorrusos en la lucha contra la dictadura. Pero el gobierno cambió su retórica. Ahora, básicamente condena al dictador no por reprimir al pueblo de Belarus, sino por facilitar la migración de refugiados que huyen de la guerra y la pobreza desde países asiáticos, principalmente desde Irak, a través de Belarus y Lituania, hacia Europa Occidental, hecho este que Lukashenko comenzó a utilizar como herramienta de chantaje. La protección de los intereses de los gobiernos de las potencias centroeuropeas se ha vuelto más importante para el gobierno lituano que los intereses de los bielorrusos y la solidaridad lituana con ellos.

En cuanto a la propia Belarus, la figura central de las protestas de 2020 Tikhanovskaya, que se encuentra en el exilio, sigue declarando una estrategia ilusoria de un diálogo con la dictadura, se reúne de manera demostrativa y mayoritariamente simbólica con los líderes occidentales (que no se preocupan mucho por los bielorrusos), poniendo todas sus esperanzas en ellos. Ella pide a los gobiernos occidentales que impongan sanciones económicas contra las empresas bielorrusas, aunque los bielorrusos ven las sanciones contra las empresas de manera extremadamente contradictoria (ya que afectará a los trabajadores), incluso las sanciones no son apoyadas por los sindicatos independientes obreros. Los canales liberal-democráticos populares en Bielorrusia se hacen eco de esta actividad de Tikhanovskaya y de las demandas del gobierno lituano para que Lukashenko “controle” a los migrantes.

En este sentido, en la lucha contra sus enemigos y por la independencia nacional, los bielorrusos y ucranianos no pueden confiar ni en los gobiernos occidentales ni en los políticos liberales burgueses. Deben confiar únicamente en su propia lucha y organización, en el apoyo mutuo con los demás luchadores, y en la solidaridad de la gente común en otros países.

Hacer empalmar las revoluciones ucraniana y bielorrusa y por la solidaridad con ellas

El asesinato del activista bielorruso en Ucrania es significativo. En este evento se opuso claramente a las revoluciones de Ucrania y Bielorrusia, por un lado, y a la contrarrevolución de los regímenes de Putin y de Lukashenko bajo su patrocinio, por el otro. Es de vital importancia para la revolución bielorrusa luchar no solo contra el régimen de Lukashenko, sino también contra el régimen de Putin, que apoya la dictadura en Belarus, extradita a los bielorrusos que huyeron a Rusia de nuevo a Belarus y a Lukashenko, y ahora, a través del régimen de Lukashenko aterroriza aún más a los hermanos ucranianos desde el norte. La revolución ucraniana debe luchar no solo contra el régimen de Putin, que ocupa parte del país, sino también contra el régimen de Lukashenko, que reprime a los hermanos bielorrusos y se convierte en un instrumento adicional de la agresión de Putin contra Ucrania.

En esta lucha, los éxitos de una revolución inevitablemente ayudarán a la otra. Por el contrario, el fracaso de uno de ellos empeorará las condiciones del otro. Por eso la necesidad de la unidad de la lucha de las revoluciones de Ucrania y Bielorrusia contra un enemigo común.

Las revoluciones en Ucrania y Bielorrusia, que estallaron en las fronteras de Rusia y en su zona de influencia, ya han asestado un duro golpe a su principal enemigo en este momento: el régimen de Putin. Esto representa una amenaza mortal para este bastión de la contrarrevolución internacional. Las revoluciones de Ucrania y Belarus son hermanas. Y aún no han llegado al final. Putin y Lukashenko hoy actúan juntos contra ellas. Y estas revoluciones también tienen que procurar un empalme entre ellas, para que sea más fácil ganar.

Hoy, en Ucrania, Lituania, Polonia y muchos otros países, los bielorrusos están organizando acciones y manifestaciones en apoyo de la revolución bielorrusa contra la dictadura de Lukashenko. Hacemos un llamado a las organizaciones sindicales, públicas, democráticas, a sumarse a estas acciones. Es necesario mostrar total solidaridad con las revoluciones de Ucrania y Belarus contra los regímenes de Putin y de Lukashenko y sus agresiones.

Slava Ucraine! (¡Gloria a Ucrania!)

Zhive Bielarus! (¡Viva Belarus!)