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¡Camarada Jan Talpe! ¡Hasta el Socialismo Siempre!

Liga internacional de los trabajadores

abril 23, 2026

A todos los camaradas de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional

Informamos a todos nuestros militantes y simpatizantes de nuestra organización el fallecimiento del compañero Jan Talpe, miembro de la LCT de Bélgica y de la Comisión de Moral Internacional. Es una muy dolorosa pérdida que nos conmueve profundamente. No porque haya sido inesperada ni sorpresiva. Sino al contrario, porque fue una decisión consciente y su desenlace fue una angustiosa espera para todos los que durante muchos años apreciamos a ese ser humano y camarada excepcional y disfrutamos de su generosidad sin límites, de su capacidad y lucidez, de su humor fraternal y su humildad.

Sin duda, se fue nuestro militante decano. Siguió con sus 92 años activo, orgánico y disciplinado hasta sus últimas horas de vida. Nunca pretendió ser dirigente. Pero en su extensa e intensa trayectoria de vida y militante formó y construyó a cuadros revolucionarios en varios países e hizo importantes aportes teóricos, que fueron publicados por nuestra organización internacional.

Su periplo ideológico, político y geográfico es impactante. Nacido en 1933 en Bélgica en medio del auge del nazismo en el seno de una familia católica, educado en la “caridad” decidió en su temprana juventud consagrar su vida al sacerdocio. En su formación, además de licenciarse en teología estudió y se doctoró en Física.

Como misionero en Brasil, en época de la dictadura de Castelo Branco se conmovió por las penurias de las masas explotadas y oprimidas. Allí abrevó por primera vez en el marxismo. Se radicalizó y actuó en la lucha de los oprimidos decidida y orgánicamente. Y en consonancia con sus convicciones se estructura en un barrio obrero. El estado de los explotadores los persiguió y encarceló durante 6 meses. Una fuerte campaña en Bélgica e internacional logró su liberación y fue deportado.

No capituló ni se quebró. Rompió con la Iglesia e inició una nueva búsqueda. En esa larga marcha regresó a Latinoamérica, visitó Chile después de conocer en Francia a Loly –la compañera de su vida y madre de sus hijos– que participaba en actividades contra la dictadura de Pinochet. Y se radicó en Argentina. Fue allí, en el conurbano de Buenos Aires, y en el marco de la guerra de Malvinas, que se relacionó con la LIT-CI y se integró a la fundación del MAS de Argentina desde sus inicios.

Pasada una década, cuando las rebeliones en Europa del Este y la URSS contra los efectos de la restauración capitalista representaban una oportunidad y un desafío para la LIT-CI, Jan y Loly estuvieron en primera fila y junto a sus dos niños se radicaron en Alemania del Este. Allí dedicaron enormes esfuerzos junto al “Equipo del Este” que agrupaba la región: desde Bélgica y Alemania a Polonia, Ucrania y Rusia incluidas. El manejo fluido de varios idiomas de Jan y Loly los hizo un pilar fundamental para numerosas traducciones de textos e interpretaciones en eventos de toda Europa y otros países.

Nuestra querida compañera Loly falleció en el 2014 y todos la hemos recordado siempre como un emblema para la LIT-CI. Podríamos seguir relatando extensamente la trayectoria ejemplar y motivadora de Jan hasta hoy. Recién en enero del 2026, el estado de Brasil otorgó la amnistía a Jan. Pero nuestro mayor homenaje a Jan hoy es compartir su mensaje de despedida:

“Queridos camaradas de lucha,

Mis condiciones de salud se deterioran día tras día, al punto que pasa a ser cada vez más difícil de quedar con vida. He decidido de irme. Y me despido de ustedes con una sonrisa.

Una sonrisa por haber podido vivir. Vivir, como uno de los 300 millones de mamíferos dotados de capacidad cognitiva, en un planeta en que esa especie está amenazada de desaparecer –como desaparecieron los dinosaurios hace unas decenas de millones de años– si no se invierte la calamidad de tener como objetivo concentrar la comodidad de los bienes de uso en una ínfima minoría que dispone a su gusto de los medios para producirlos, en vez de fomentar el desarrollo de los últimos para proporcionar cada vez más y mejores bienes de uso para el conjunto de los humanos del planeta. Una sonrisa por haber podido participar en la pelea para enfrentar esa calamidad.

Con mi madre, he aprendido a hacer el bien al próximo, pero sin entender quien hace el mal. Y sin entender por qué hay próximos «buenos» y próximos «malos», según el lugar donde nacieron, o según los padres que les tocó tener. Los «malos» eran los que roban el empleo al «bueno».

En esas nueve decenas de años –o por lo menos desde la edad que alrededor mío dijeron «ya se puede vestir sólo» hasta que empezaron a decir «todavía se puede vestir sólo»– he aprendido que los «malos» lo eran porque maltrataban a los «buenos», y que había una lucha entre malos y buenos. Aprendí a elegir bando en esa lucha. Me he unido con los «buenos», para enfrentar a los «malos». Y en esas luchas, tuve la oportunidad de encontrar gente que me pudieron explicar mejor lo que es ese «maltratar».

Aprendí que «lucha de clases» no es mala palabra. He aprendido que «hay burgueses y proletarios». Y que hay lucha entre ellos.

He elegido bando. He estudiado lo que implicaba eso, a partir de lo que un tal Karl y su amigo Friedrich, y luego Vladimir Ilich y Lev Davídovich explicaron, y lo que ellos hicieron al participar activamente en esa lucha. Y hoy, en vísperas de tener que poner un término a esta vida de lucha, estoy orgulloso de haberme comportado durante decenas de años esencialmente coherente con eso, consciente de mis debilidades.

Una sonrisa porque, durante medio siglo, he podido ser acompañado por Loli, la madre de mis hijos, con su abnegada y consecuente lucha, junto con esos proletarios, contra esos burgueses.

Camaradas de lucha, hoy, 20 de abril 2026, les suelto la mano, con una gran sonrisa”.

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