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Brasil

PSTU, 22 años: un partido coherente, obrero, revolucionario y socialista

junio 22, 2016

El 5 de junio de 1994, activistas y militantes revolucionarios de todo el país, junto con la Convergencia Socialista, se reunían en el colegio Caetano de Campos, en San Pablo (SP), y fundaban el PSTU.

Los que fundaron el PSTU estaban correctos al apuntar que las elecciones que hizo el PT lo llevaría a la traición abierta a clase trabajadora. La elección del PT de gobernar en los límites del capitalismo, de priorizar las elecciones en detrimento de las luchas, de no adoptar una estrategia de revolución sino la de un capitalismo con distribución de renta, en alianza con partidos de la burguesía y con el empresariado, banqueros y multinacionales, dio en lo que dio.

Hoy, cuando miles de obreros y obreras y la clase trabajadora se sienten traicionados y rompen con Dilma y con el PT, más que nunca se hace necesario construir un partido revolucionario, obrero y socialista.

El capitalismo conduce a la humanidad a la destrucción

El mundo en que vivimos, dominado por el sistema capitalista, volcado al lucro de un puñado de billonarios, es cada vez más un escenario de miseria, de degradación humana, de sufrimiento, desempleo y opresión. Para mantener sus ganancias, los grandes grupos económicos arrojan la crisis económica sobre nuestras espaldas.

Al contrario de lo que pregonan el PT y otros partidos de izquierda, el capitalismo no puede ser reformado. Es preciso destruir este sistema de explotación. La producción no debe estar volcada al lucro, debe estar volcada a las necesidades humanas. No sería preciso tener un solo desempleado sobre la tierra. Sería posible tener tiempo libre, disminuir la jornada de trabajo, tener empleo para todos y condiciones dignas de vida si no tuviésemos un sistema capitalista que amenaza el planeta.

¡Socialismo y revolución son una necesidad!

Los trabajadores luchan todos los días contra los efectos nefastos de este sistema. Para que esa lucha no sea eterna e inútil es preciso que adoptemos la estrategia de acabar con el capitalismo y construir el socialismo.

Junto con el fin de la explotación, luchamos por el fin de la opresión a los negros, pueblos indígenas, mujeres, LGBTs. Basta de sustentar un sistema que, con el mito de la democracia racial, mantiene siglos de racismo e injusticias contra los trabajadores negros, contra los quilombolas, y que asesina a la juventud pobre y negra de las periferias. En una lucha de raza y clase, la revolución obrera y socialista en el Brasil ¡será negra o no será!

No queremos convivir más con un sistema donde la mitad de la humanidad, las mujeres, no poseen derechos iguales, son víctimas de violación y de todo tipo de violencia. O donde los LGBTs son víctimas de la LGBTfobia, discriminados y asesinados en todo el mundo.

Los propagandistas de la burguesía dicen que el socialismo fracasó tomando el ejemplo de la Unión Soviética o de China. Sin embargo, las grandes revoluciones en esos países, que en el inicio trajeron conquistas inmensas, fueron derrotadas por burócratas privilegiados que traicionaron a la clase obrera, instalaron dictaduras brutales y después restauraron el capitalismo. Ninguno de esos países fue socialista.

Independencia de clase e internacionalismo

Como decía Karl Marx: “la liberación de los trabajadores solo puede ser obra de los propios trabajadores”. ¡Nada de alianza con la burguesía! Marx y Engels todavía llamaban a los trabajadores de todo el mundo a unirse, pues la clase obrera es internacional.

El objetivo de la revolución socialista es implantar un gobierno de los trabajadores basado en consejos populares. Ese tipo de gobierno de los de abajo puede terminar con toda la corrupción y garantizar una verdadera democracia.

¡Venga a construir el PSTU con nosotros!

Para derrotar a la burguesía precisamos de organización y de democracia obrera y varios tipos de organizaciones: asambleas, consejos populares, comités de base y sindicatos. Con todo, incluso siendo todas esas organizaciones necesarias, ella son insuficientes para sacar a la burguesía y garantizar el poder para los trabajadores.

Solo un partido obrero, revolucionario y socialista, que defienda un programa para la toma del poder, puede garantizar que, en la hora H, la burguesía no nos derrote.

Un partido revolucionario disputará también las elecciones, pero su principal meta no puede ser esa, sino la organización de la lucha de los de abajo y la revolución social. Su participación electoral debe estar subordinada a esa actividad principal: fortalecer las luchas y divulgar el programa socialista.

Un partido revolucionario tiene gran democracia y libertad de discusión interna y una actuación organizada contra la burguesía.

Es un partido de ese tipo el que el PSTU está construyendo. Hoy en el Brasil, después de la traición y el desastre del PT, pensamos que la clase obrera no puede construir otro PT. Esa es la diferencia que tenemos, por ejemplo, con el PSOL, que repite los mismos vicios y errores que llevaron al PT adonde lo llevaron: un partido para las elecciones y no para la revolución, que no defiende la independencia de los trabajadores frente a los patrones y gobiernos, haciendo alianzas con sectores burgueses.

¡Venga al PSTU!

Traducción: Natalia Estrada

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