Al momento de escribir este artículo se registraban más de 43 millones de contagios y casi 1,2 millones de muertos por la pandemia de Covid-19 en el mundo. Mientras tanto, continúa la carrera por tener una vacuna efectiva. ¿Hacia dónde va esta situación? ¿Qué deben hacer los trabajadores frente a ella?

Por: Alejandro Iturbe

Lejos de estar controlada y en retroceso, la pandemia continúa presente y muy activa. Europa vive una segunda oleada; es decir un rebrote de la virulencia que ya está alcanzado la gravedad de la primera ola de contagios y amenaza superarla: la República Checa supera los 5.000 casos diarios; Alemania los 4.000; la pequeña Eslovaquia más de 1.000[1]; España alcanzó el millón de casos acumulados y vuelve de hecho al punto cero de la emergencia sanitaria[2]; en Italia, los datos disponibles hace una semana informaban un aumento diario de 10.874 casos positivos[3].

En Asia, la India (el segundo país más poblado del mundo) ya llegó a los 8 millones de casos y esta cifra crece a un ritmo de casi 100.000 contagios diarios, marcando el mayor registro diario del planeta [4]. En África, se teme una segunda oleada, con epicentro en África del Sur [5].

Argentina, que al inicio del proceso presentaba números relativamente bajos (y era mostrada como “un ejemplo de combate efectivo”), actualmente tiene una curva de ascenso alarmante: superó el millón de casos y se acerca a los 30.000 muertos, cifras que la ubican en los puestos más altos de la triste lista de los países más afectados[6].

Estados Unidos, por su parte, ya acumula casi 9 millones de personas contagiadas y cerca de 225.000 muertos. El número de casos crece a un ritmo de 80.000 diarios y los expertos temen que se duplique el número de víctimas fatales [7].

Los gobiernos de otros países buscan desesperadamente “datos positivos” e indicaciones de “amesetamiento” o disminuciones leves en la curva de contagios. Recordemos que los expertos ya han advertido que las cifras reales de contagios y muertes son inferiores a las reales porque en eso incide la cantidad de testes y pruebas que realiza cada país [8].

¿Cómo llegamos a esta situación?

En diversos artículos hemos señalado que son el capitalismo imperialista y las burguesías las responsables de esta catástrofe que impacta mayoritariamente, de diversas formas, a los trabajadores y la población pobre[9].

El brote inicial del Covid-19 en China puede considerarse como un “hecho natural”, una nueva zoonosis (enfermedades que pasan de los animales a los seres humanos) de las que ya ha padecido la humanidad. Pero la velocidad de su expansión y la imposibilidad de los gobiernos burgueses de derrotar la pandemia sí son consecuencia del sistema capitalista.
Hubo gobiernos “negacionistas” que actuaron de modo criminal, como el de Donald Trump en Estados Unidos, y el de Jair Bolsonaro en el Brasil, que agravaron cualitativamente el cuadro y eso significó que sus países encabezaran la lista mundial de impacto.

Pero también los gobiernos burgueses que tuvieron una política más activa de combate al Covid-19 lo hicieron “con una mano atada” y absolutamente condicionados por su carácter de clase y los intereses que defienden.

En primer lugar, lo hicieron con sistemas de salud pública cada vez más deteriorados y desfinanciados, luego de décadas de ataques y de una política de considerar la salud como un campo de negocios de empresas privadas. En lo esencial, esta realidad no ha cambiado con la pandemia.

En segundo lugar, a pesar de las medidas de restricción, nunca avanzaron hacia un verdadero aislamiento de emergencia sanitaria, necesario para frenar la expansión. Incluso en los momentos más duros de las restricciones, millones de trabajadores fueron obligados a concurrir a sus trabajos (en ramas esenciales y en otras que no lo eran) y, en ellos, nunca hubo controles serios sobre la protección que debían ofrecer las empresas. Numerosas luchas y huelgas se dieron en el mundo por este motivo, por ejemplo, en Italia, Estados Unidos, Argentina, Brasil y otros países.

En la medida en que estas restricciones parciales potenciaban la crisis económica que ya venía desde el año anterior, comenzaron a sacarse la careta y a mostrar sin tapujos su carácter de defensores de las ganancias capitalistas: sin haber derrotado nunca la pandemia, comenzaron una apertura cada vez mayor de las actividades económicas (con el siniestro eslogan de la “nueva normalidad”), multiplicando así las posibilidades de contagio.

Incluso, comienza a manifestarse un cambio de perfil etario en los nuevos contagios que, cada vez más afectan a personas jóvenes y a los niños. Por un lado, esto es el resultado de la expansión de la enfermedad a los jóvenes trabajadores y a los niños que están siendo obligados a volver a las aulas presenciales en varios países. Por el otro, al ser, en muchos casos, asintomáticos o con síntomas más leves, se demora la identificación del contagio y se aumentan las fuentes de expansión [10].

La realidad muestra que la burguesía impulsó la reapertura completa de la economía y de otras actividades, como las escuelas, y ahora, cuando le estalla en las manos el resultado de esa política criminal, no sabe qué hacer y convulsivamente reintroduce algunas medidas restrictivas que, aisladas de una política global de combate serio a la pandemia, acabarán siendo estériles.

En esta política de imponer la “nueva normalidad” de explotación a cualquier costo, no se diferenciaron los gobiernos burgueses negacionistas, como los de Trump y Bolsonaro, con aquellos “preocupados” y supuestamente “progresistas” como el de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en la Argentina. En última instancia, estos últimos solo son más hipócritas. Esta es la razón de fondo de la persistencia de la pandemia: la avidez de ganancia de la burguesía, aunque esta sea al costo de la vida de millones de trabajadores.

La prensa internacional oculta en gran medida el hecho de que uno de los países que mayor éxito tuvo en el combate contra el Covid-19 fue Cuba. Este éxito se debe a que el país, a pesar de que el gobierno castrista restauró el capitalismo hace más de dos décadas, heredó de la revolución de 1959 la conquista de un sistema de salud pública de los más eficientes del mundo y una industria farmacéutica de alto nivel, con gran independencia de los monopolios internacionales[11].

Lamentablemente, el carácter burgués del gobierno cubano y la presión de las grandes cadenas de hoteles (como la española Meliá) pueden cambiar este cuadro: ya se ha anunciado la reapertura de varias playas e instalaciones “al turismo extranjero”[12].

La carrera por la vacuna

En el marco de una pandemia que persiste, por un lado, y la necesidad de avanzar en la “nueva normalidad” para recuperar sus niveles explotación y lucro, por el otro, las burguesías necesitan desesperadamente una vacuna que pueda ser de aplicación masiva.

En este caso, también vale la figura de la mano atada. Porque incluso en esta situación de emergencia siguen siendo mezquinas a la hora de invertir en el cuidado de la salud de los trabajadores y el pueblo.

En un artículo reciente, señalábamos: Según los especialistas, el costo de desarrollo de una vacuna realmente efectiva para su utilización frente a una pandemia como la del coronavirus demanda una inversión de cerca de 25.000 millones de dólares en sus tres fases de desarrollo. El gobierno de EEUU está invirtiendo unos 6.000 millones y la Unión Europea 2.700. Si sumáramos los posibles costos de las vacunas desarrolladas en China y en Rusia, y otras iniciativas menores, hablamos de una inversión total de alrededor de 10.000 millones de dólares. Es decir, apenas 40% de la inversión calculada por los especialistas. Al mismo tiempo, es apenas la centésima parte de cada uno de los planes de ayuda a las empresas y bancos que han anunciado el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea”[13].

La urgencia de la burguesía por presentar una vacuna, combinada con la mezquindad de sus inversiones, determina el carácter sumamente irresponsable que en esta “carrera” están teniendo los desarrollos y experimentaciones de las diferentes vacunas. Los especialistas consideran que el desarrollo normal de una vacuna efectiva demanda unos diez años, entre sus diferentes fases: preclínica (investigación e invención), pruebas humanas en pequeña escala; pruebas expandidas; y pruebas en gran escala.

Es necesario decir que una vacuna contra el Covid-19, desarrollada con todo rigor científico, ya podría existir porque hubo un brote del coronavirus del SARS en 2002. Pero no fue hecha porque en ese momento afectó solo a una parte de la población de Asia y eso no daba ganancias suficientes para los grandes laboratorios.

Al mismo tiempo, los diferentes desarrollos y experimentaciones actuales no se hacen de modo combinado y cooperativo, única forma de hallar rápidamente una vacuna efectiva, sino a través de una feroz competencia de empresas (y de gobiernos) por llegar primeros en la “carrera” para lucrar con ese “triunfo”.

En estas condiciones, las vacunas serán lanzadas para su aplicación masiva sin haber verificado con seriedad su efectividad (porcentaje de inmunización de quienes la toman) ni los efectos colaterales negativos que puedan producir.

Serán necesarios varios meses y más testes para tener algún mínimo de seguridad. Pero, al mismo tiempo, será necesario un operativo de producción y vacunación masiva inédito en la historia de la humanidad. Si todos los esfuerzos de los gobiernos y empresas se volcaran hacia ese objetivo, tal vez sea posible que para finales de 2021 se haya realizado. Pero claro, el eje de este operativo debería ser la preocupación profunda por la salud de la humanidad y no la ganancia de las empresas o el “prestigio” de los gobiernos.

¿Qué hacer frente a la vacuna?

Hemos dicho que las burguesías necesitan disponer de una vacuna para avanzar en la “nueva normalidad” de explotación y recuperación de ganancias. Su interés no es “humanitario” sino mezquino.

Pero lo cierto es que los trabajadores también esperan con ansiedad la vacuna para no correr riesgos en su obligación diaria de trabajar y también para poder retomar sin restricciones las pocas actividades de esparcimiento que tienen en sus duras vidas de explotación cotidiana.

Hemos dicho que las vacunas serán lanzadas sin haber sido probadas plenamente. Sin embargo, en este contexto de persistencia de la pandemia, incluso una vacuna de efectividad parcial es mejor que ninguna. En este sentido, es totalmente repudiable la actitud del gobierno brasileño de Jair Bolsonaro que anunció que no utilizará la vacuna producida por el conglomerado estatal chino Sinovac por “su origen comunista” (sic)[14].

Creemos entonces que las vacunas contra el Covid-19 debe ser de aplicación obligatoria y absolutamente gratuita, con su costo a cargo de los gobiernos y empresas; que debe haber un seguimiento sanitario también gratuito de quienes la han recibido y, finalmente, que deben ser los gobiernos y las empresas productoras los que se hagan cargo de la atención de los efectos secundarios que puedan tener. Por el contrario, muchas de estas empresas están pidiendo “inmunidad” en caso de “fallas de seguridad” en la aplicación de estas vacunas, y muchos gobiernos están aceptando esas condiciones[15].

Un debate sobre cómo luchar contra la pandemia
Esto nos lleva a un debate que se está dando en la izquierda mundial sobre esta situación. Algunos sectores se limitan a decir poco más que “quédate en casa”. En los hechos, responsabilizan del cuadro actual a los sectores medios negacionistas y a los propios trabajadores. De esta forma, “cubren la espalda” a la responsabilidad burguesa en este desastre.

Otras organizaciones, por el contrario, minimizan la gravedad del cuadro con comparaciones estériles sobre el impacto de otras enfermedades como la gripe o las consecuencias del hambre. En una posición aparentemente muy crítica al capitalismo, denuncian que las burguesías utilizan el fantasma de la pandemia para avanzar en un control represivo de la población, con la justificación de la necesidad del aislamiento, y el gran negocio existente detrás de la producción de vacunas. Por lo tanto, no hay que entrar en la trampa burguesa de poner la lucha contra la pandemia en el centro de los reclamos de los trabajadores.

Ambos hechos (represión y negocios) son ciertos y debemos impulsar la lucha contra ellos. Pero esta visión omite dos cuestiones centrales. La primera es que política actual de las burguesías es avanzar lo más rápidamente posible hacia la “nueva normalidad”. La segunda es que los trabajadores y el pueblo son los que más sufren con la pandemia, de modo directo e indirecto. Es de una necedad absoluta negar esta realidad.

La pandemia de Covid-19 es otro de los males a que el capitalismo condena a la humanidad y a los trabajadores. Se combina y se potencia con lacras como la pobreza, la miseria y el hambre; la persistencia de enfermedades endémicas (u otras que se consideraban extintas y reaparecen); la desocupación, etc. Entonces, es necesario dar una respuesta específica a esa realidad actual (innegablemente sufrida por los trabajadores) que se combine con una respuesta global al sistema capitalista y al abismo al que nos está llevando.

Por eso, para enfrentar estos graves problemas de los trabajadores y las masas (la pandemia, el aumento cada vez mayor de la explotación capitalista, el aumento de las enfermedades y el hambre), la LIT-CI ha elaborado y publicado un “Programa de Emergencia contra la Pandemia y la Crisis Económica” con propuestas de lucha para avanzar en este camino[16].

Notas:

[1] https://www.dw.com/es/europa-vive-de-lleno-la-segunda-ola-de-la-pandemia/a-55199405
[2] Boletines electrónicos de La Vanguardia del 22 y del 26/10/2020.
[3] https://litci.org/es/la-pandemia-vuelve-a-sacudir-a-italia-el-gobierno-no-da-respuesta-a-la-crisis-sanitaria-y-economica/
[4] https://noticias.uol.com.br/internacional/ultimas-noticias/2020/09/11/india-tem-965-mil-novos-casos-diarios-de-covid-19-e-bate-recorde-mundial.htm

[5] https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/efe/2020/10/15/africa-teme-2-onda-da-pandemia-com-aumento-de-casos-e-mortes-por-covid-19.htm

[6] https://www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19?utm_source=search&utm_medium=cpc&utm_campaign=coronavirus&utm_term=grants&utm_content=nacional&gclid=Cj0KCQjw59n8BRD2ARIsAAmgPmK49fXGPRDMMnnvYjNOisquVn-87R7iObgcK_0uC0VrxzS6WKaYzT0aArGsEALw_wcB
[7] https://www.dw.com/pt-br/estados-unidos-t%C3%AAm-recorde-de-casos-di%C3%A1rios-de-coronav%C3%ADrus/a-55383692

[8] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53969199
[9] Ver, por ejemplo: https://litci.org/es/las-muertes-por-covid-19-tienen-el-rostro-de-los-pobres-negros-mujeres-oprimidos/
[10] https://news.un.org/es/story/2020/10/1482002
[11] https://litci.org/es/por-que-cuba-logra-frenar-la-expansion-del-coronavirus/
[12] http://www.cubadebate.cu/noticias/2020/07/01/cuba-reabre-sus-fronteras-para-el-turismo-internacional/#.X5cFD1hKjIU
[13] https://litci.org/es/la-carrera-por-la-vacuna-contra-el-covid-19-ii/
[14] https://noticias.uol.com.br/politica/ultimas-noticias/2020/10/21/bolsonaro-responde-a-criticas-sobre-vacina-chinesa-nao-sera-comprada.htm
[15] https://www.larazon.es/salud/20200724/m5vmxejjurgjjjh3ooufnjqlzm.html
[16] https://litci.org/es/archive/lea-y-descargue-el-programa-de-la-lit-frente-a-la-pandemia-y-la-crisis-economica/