Walid Khalidi, historiador de la causa palestina, presente!
Referencia en los estudios sobre la Nakba (catástrofe palestina cuya piedra fundamental es la formación del Estado racista y colonial de Israel en 1948), Walid Khalidi falleció el pasado 8 de marzo a los 100 años de edad. Nos deja un legado fundamental para comprender la historia y la memoria de Palestina.
Sus investigaciones y estudios son cruciales para entender la enorme injusticia a la que está sometido el pueblo palestino desde hace 78 años, y para combatir la desinformación y la deshumanización que sirven para sostener la colonización, el apartheid, la limpieza étnica y el genocidio.
Los palestinos se enfrentan diariamente con la anti-historia, con la construcción de narrativas falsas que demonizan su resistencia legítima por todos los medios, mientras enfrentan una brutal opresión nacional. Conocer la historia y la memoria palestinas es una herramienta para enfrentar este escenario, rumbo a la liberación.
Walid Khalidi, no por casualidad llamado “historiador de la causa palestina”, nos arma con su investigación extraordinaria, sobre todo en dos obras enciclopédicas fundamentales:
“All That Remains – The Palestinian Villages Occupied and Depopulated by Israel in 1948” (1992)
“Before Their Diaspora: A Photographic History of the Palestinians” (1984)
En este último libro se encuentra un rico registro fotográfico del modo de vida y de los lugares anteriores a la Nakba, reunido en cerca de 500 fotografías raras.
En “All That Remains”, además de un mapa de la Palestina histórica que ubica más de 400 aldeas destruidas en la limpieza étnica realizada por las bandas sionistas en 1948, hay documentación detallada de estos pueblos antes, durante y después de la Nakba.
Una de esas aldeas es la de mi familia paterna, Qaqun. Walid Khalidi, referencia para tantos investigadores y estudiantes, también es base para las investigaciones que dieron origen a mi libro “Al Nakba – Un estudio sobre la catástrofe palestina” (2017).
Su trabajo fue fundamental para profundizar mi conocimiento sobre Qaqun, el lugar donde mi padre, Abder Raouf, nació en 1935 y del cual fue expulsado violentamente a los 13 años. Él se refería a su aldea como un “paraíso” antes de la Nakba y, como millones de refugiados, la describía con lirismo. En ese lugar de la memoria se conectaba con su tierra, de donde fue arrancado brutalmente, con la perspectiva de la liberación y el retorno.
Nacido en Jerusalén en julio de 1925, Walid Khalidi fue quien reveló el Plan Dalet, elaborado a fines de los años 40, donde se detallaba cómo sería ejecutado el plan final de limpieza étnica por el movimiento sionista. El Plan Dalet sellaría el destino de los palestinos en la Nakba de 1948.
Aunque Walid Khalidi fue pionero en las investigaciones que evidenciaban la expulsión planificada para la formación del Estado racista y colonial de Israel, fue con el libro “La limpieza étnica de Palestina” del historiador israelí Ilan Pappé que el Plan Dalet ganó mayor reconocimiento académico en los estudios sobre la Nakba.
Sin embargo, el propio Ilan Pappé reconoce en la introducción de su obra que bebió de esa fuente; que antes que él, historiadores árabes y palestinos ya habían explorado ese camino y le sirvieron de referencia, mencionando explícitamente el trabajo de Walid Khalidi. Pero esas voces no habían sido escuchadas ni consideradas creíbles.
Profesor en las universidades de Oxford y la Universidad Americana de Beirut, además de investigador de Harvard y cofundador del Instituto de Estudios Palestinos en 1963, Walid Khalidi quizá no tuvo el mismo reconocimiento internacional, pero es ampliamente respetado por cualquier investigador serio sobre la cuestión palestina.
Como es casi inevitable para los palestinos, Walid Khalidi combinó conocimiento académico con compromiso político. Por ejemplo, cuando renunció a la Universidad de Oxford en 1956, tras la invasión francesa, británica e israelí al Canal de Suez, y al participar en el movimiento nacionalista palestino.
En el ámbito político defendía la llamada “solución de dos Estados” y llegó a integrar la delegación conjunta jordano-palestina en la Conferencia de Madrid de 1991, además de actuar como asesor especial de la Liga Árabe algunos años antes.
De manera contradictoria, en un artículo escrito en 1997, al cumplirse 50 años de la recomendación de la partición de Palestina por la Asamblea General de la ONU, Khalidi fue categórico:
“No, la partición de la ONU de 1947 no fue la fórmula de ‘compromiso’ legal, moral, justa, equilibrada, pragmática y viable que se afirma que fue”.
Al confrontar el debate sobre si los palestinos deberían haber aceptado la partición, Khalidi cuestionó cómo un plan podría ser justo si más de la mitad del territorio sería destinado a la creación de un Estado judío, cuando los judíos representaban menos de un tercio de la población y poseían solo el 7% de las tierras, mientras que la mayoría árabe poseía la mayor parte de la tierra y quedaría con apenas el 45% del territorio.
En el mismo artículo, sin embargo, se refiere al proceso de negociación como un camino, aunque señalando las “fallas” de los Acuerdos de Oslo firmados en 1993, afirmando:
“Ninguna reconciliación duradera es posible si sus ingredientes se arrancan de su contexto histórico y se basan en una narrativa engañosa del pasado”.
Independientemente de su visión, aparentemente derrotista sobre lo que sería justo y equivocada sobre lo que sería posible —la “solución de dos Estados”, que nunca apuntó más que a la paz de los cementerios—, reconocer la importancia de Walid Khalidi significa referirse a su legado y valorar la historia y la memoria contadas por los hijos de esa tierra.
Walid Khalidi, presente, hasta que Palestina sea libre del río al mar.




