Vacunación: Entre el negacionismo y la ganancia

En Colombia, luego de un tortuoso inicio, la vacunación tuvo una aceleración en los últimos dos meses, logrando con todo y las dificultades, reducir el pico más mortífero que llegó a cobrar 700 vidas diarias. De no haber sido por el avance progresivo de la vacunación, sin cuarentenas y con prácticamente todo el sector productivo abierto, seguiríamos igual o estaríamos peor. Sin embargo, estamos lejos de superar la pandemia.

Por M.P.

Una de las posibilidades de que la amenaza de un siguiente pico mortal asociado a la variante delta nos aceche, será que el proceso de vacunación en Colombia empieza a toparse con el “efecto techo” que ya se ha descrito en varios países. Este efecto sucede cuando habiendo la disponibilidad de las dosis, las personas no se quieren vacunar.

El peligro de las falsas conciencias

En la decisión de no vacunarse se usa un ropaje de “independencia”, “libertad” y “espíritu crítico”; apoyándose en la ideología de la época en la cual las libertades individuales están por encima del bien común. Pero la realidad es que es el resultado de la enorme presión social que ejercen las ideologías antivacunas y teorías conspiracionistas, es una verdadera campaña de información falsa que circula disfrazada de “opinión científica”.

Estas falsas conciencias, que difunden de manera intencional datos falsos, hacen aseveraciones ligeras y sin pruebas reales; se apoyan en hechos ciertos como por ejemplo la corrupción, el negocio de las farmacéuticas, exageran los riesgos inherentes a la aplicación de cualquier medicamento, y presentan datos epidemiológicos con interpretación amañada. Es por eso, que son tan complicadas de combatir.

Estas ideologías que, tanto en Europa como Estados Unidos, son patrocinadas directamente por grupos de ultraderecha, son abrazadas de manera acrítica por sectores de la izquierda y por luchadores que piensan que se trata de una postura contra el Gobierno o contra las multinacionales, y es que no es la primera vez que la ultraderecha se presenta como “antisistema”. Los argumentos van desde los más insólitos como la inserción de un chip 5G, o el plan de las multinacionales para aniquilar la raza humana, hasta el simple y llano escepticismo anti todo.

Las consecuencias son devastadoras, los no vacunados en Estados Unidos ya representan más del 95% de los enfermos graves y los muertos, y en Colombia el 85%.  Pero el riesgo es también para los demás. Se ha difundido la falsa conclusión de que la vacuna “no protege de la infección sino solo de la enfermedad grave” y por tanto “solo protege al vacunado”, reforzando la idea de que se trata de una decisión individual o privada sobre el propio cuerpo. Este es uno de los casos en los que se amañan cifras reales para sacar conclusiones falsas. Veamos:

Lo que han demostrado la mayoría de estudios, es que todas las vacunas tienen una efectividad cercana al 97% para evitar la enfermedad grave y la muerte, pero que son menos efectivas para evitar la infección con porcentajes que varían desde el 60% (Sinovac) hasta el 80% o más (Pfizer, Moderna, entre otras). Por lo tanto, si bien es cierto que los vacunados corren riesgo de infectarse y de infectar a otros, este riesgo es mucho menor que si no están vacunados, esta protección avanza a medida que son más los vacunados en una población. Así que sí, la vacuna sí protege del contagio, y por lo tanto la decisión de no vacunarse sí pone en riesgo a los demás.

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Exigir la vacunación y la ruptura de las patentes

Mientras que muchos se niegan a recibir la vacuna estando disponible, países enteros ruegan por donaciones que les permitan iniciar la vacunación, y es que países como Haití devastado por el capitalismo ha recibido apenas unos cuantos miles el 28 de julio. A nivel nacional, sin ser un caso tan dramático, en departamentos como el Quindío los pobladores denuncian que hace varias semanas no hay primeras dosis, y que la consecución de las segundas es un viacrucis.

En realidad, el descubrimiento de las vacunas, y con este la posibilidad de resolver el problema de la pandemia para toda la humanidad se chocó con un enorme obstáculo: el interés de la ganancia capitalista. Si las patentes hubieran sido liberadas en beneficio de la humanidad, en varios países se estarían produciendo vacunas a muy bajo costo (en Colombia la propia industria local ha manifestado estar en capacidad de hacerlo), no pasaría como en India donde se producen la mayoría de vacunas del mundo pero su población no tiene acceso a las mismas.

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La existencia de las patentes permitió que en Colombia las vacunas se pagaran a varias veces su precio real, también sirve para que los corruptos saquen su tajada, impidiendo que la vacuna llegue a más personas.

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Pero no solo eso, la liberación de las patentes permitiría que los científicos compartieran sus hallazgos entre sí, logrando posiblemente una vacuna de mayor efectividad y menor riesgo. Igualmente, los acuerdos de confidencialidad, el ánimo de lucro, estimulan en gran medida a las ideologías antivacunas. Si los datos científicos tanto de laboratorio como epidemiológicos sobre la vacuna pudieran estar al alcance de todos, la desconfianza disminuiría y muchas personas hoy escépticas dejarían de serlo. Desaparecería la competencia desleal entre casas farmacéuticas, responsables de la mala fama creada contra Astrazeneca o Sinovac por la competencia lo que lleva a cientos de personas a no vacunarse en espera de que llegue la vacuna que “sí es buena”.

Así que no podemos sencillamente echar la culpa a “la gente” si la vacunación a nivel nacional y mundial no avanza, o apoyar las medidas punitivas que solo estimulan a los negacionistas. Si bien quienes promueven información falsa de manera intencional deben ser penalizados, la solución de fondo es la ruptura de las patentes y la nacionalización de las farmacéuticas.

Recomendamos la lectura de este artículo que resuelve algunas de las dudas más comunes sobre la vacunación:  https://bit.ly/3syn4ZK