Por: Ovet Córdova

Aunque parece cada vez más difícil, la unidad de los sectores obreros y populares movilizados en las calles para poner fin al régimen de JOH se hace cada vez más urgente, es preciso resolver cuanto antes el problema de la construcción de un órgano que nos conduzca hacia la victoria de las masas en contra del tirano y sus vasallos.

¿A dónde apuntan la burguesía, el régimen y el imperio?

La burguesía nacional le ha apostado al proyecto económico neocolonial del golpismo, por ello respaldó el golpe de Estado y los subsiguientes fraudes electorales de 2013, 2017 y 2021, en la actual coyuntura su jugada seguirá siendo la misma, apoyar la continuidad del Partido Nacional en el gobierno, esta vez, posiblemente con un nuevo rostro, el de Nasry Asfura. No es de extraerse entonces, la aparición en escena de agentes como Yany Rosenthal, tal cual Caballo de Troya que fungió una importante labor para dividir y debilitar más al Partido Liberal y empujar aun más a la derecha a la supuesta oposición.

Los intereses de Washington están bien resguardados bajo la bandera nacionalista, aunque Biden aparenta mostrar diferencias superficiales con la figura de JOH, la que efectivamente está desgastada y le ocasiona cierta reacciona alérgica, sin embargo, es innegable el hecho de que la administración demócrata necesita establecer un gobierno que asegure sus intereses económicos y geoestratégicos en Honduras y en la región centroamericana y hoy por hoy, eso solo lo puede conseguir con un acuerdo entre el gobierno Norteamericano y JOH. Es por lo mismo que la política central del régimen de JOH, se expresa en el continuismo del PN en el poder y el fraude electoral como medio para conservar el aparato gubernamental.

 Oposición: acuerdos y desacuerdos con el régimen.

Las formaciones políticas de Libre y del PL saldrían favorecidas aun siendo derrotadas en las elecciones fraudulentas que están ayudando a organizar el próximo mes noviembre. En eso exactamente descansan las diferencias a lo interno de la oposición burguesa y a la vez sus acuerdos con el régimen Juanorlandista.

Desde el fraude de 2013 los partidos que se hacen llamar de oposición no han establecido un verdadero acuerdo y estrategia para poner fin al gobierno nacionalista, el cual ha jugado a dividirlos y a otorgándoles concesiones y espacios en el poder judicial, el CNE y el RNP entre otros.

Por un lado, el Partido Liberal se ha mantenido expresamente en el campo del partido del gobierno, siendo beneficiado con cuotas de poder y negocios mafiosos que han salido a la luz en escándalos de corrupción como La red de diputados y el caso Pandora; mientras que LIBRE a jugado a aparentar ser oposición bajo la estrategia de no defenestrar a JOH del poder por la vía de la movilización, sino, a mantenerse como segunda fuerza política acumulando más espacio en el aparato gubernamental a través los procesos electorales y pactos con el régimen.

La tarea urgente de las masas, la vanguardia y las direcciones.

Está claro que los intereses de los trabajadores y del pueblo hondureño no son los mismos que los que motivan el accionar de los partidos de oposición, es simple, es una cuestión de clase social. Los primeros solo quieren un aumento del salario mínimo, pagar el alquiler, comprar la provisión semanal, sobrevivir a la violencia, la inseguridad y el Covid.

Mientras que los segundos, la oposición, buscan mejorar su posición en el ente gubernamental, obtener más diputados, mas alcaldías, tener mayor capacidad de negociación con JOH y ganar el favor de los EEUU. No es extraño que doce años después del Golpe de Estado las corrientes políticas oposicionistas no alcanzaran la unidad y la conformación de una estrategia efectiva para poner fin a los gobiernos del PN.

Es por ello que estas agrupaciones políticas están comprometidas en convencer a las masas de que las elecciones son la única manera de derrotar a JOH, aun y cuando son ellos mismos quienes están legitimando y administrando junto al oficialismo el fraude electoral que se avecina.

En el pasado, los trabajadores y demás sectores populares han encontrado en el camino de la lucha, la unidad para enfrentar a su enemigo de clase, lo hicieron por medio de procesos como la CNRP, el FNRP y la Plataforma de Salud y Educación, todas estas experiencias de lucha consiguieron establecer un acuerdo programático, un método de lucha frontal y acciones de movilización con la capacidad de poner fin a los gobiernos contra quienes se movilizaron en aquellos paros nacionales.

Es urgente retomar la tarea de construir un acuerdo unitario desde los sectores obrero populares basado en un programa que levante las principales demandas y necesidades de los más necesitados.

Así mismo, establecer la movilización y el paro nacional como un recurso vital para exigir la salida inmediata de JOH, elecciones democráticas y un plan de rescate para mejorar sustancialmente las condiciones de vida de los sectores más golpeados por la crisis económica. También es vital exigir a los partidos de oposición romper el pacto de gobernabilidad con el régimen, que denuncien el fraude y que llamen a sus bases a movilizarse por la salida de JOH y su banda de ladrones.