Un tribunal egipcio de la provincia de Minya emitió una sentencia de muerte a 529 seguidores de la Hermandad Musulmana (HM), acusados de “actos de violencia” cometidos en agosto pasado.

El “juicio” que precedió esta condena masiva duró sólo tres días y los acusados no tuvieron ningún derecho a la defensa. De hecho, durante las audiencias judiciales ni siquiera estuvo presente la mayoría de los procesados.  
Esta sentencia se da en el marco de un proceso más amplio, que incluye a 683 seguidores de la HM, entre ellos su máximo líder, Mohamed Badie.

Ante de este hecho, expresamos nuestro rechazo a esta condena.
Coincidimos con el justo repudio que la mayoría de los trabajadores y el pueblo egipcio siente contra la HM, debido a su desastroso gobierno neoliberal, represivo y entreguista. Concordamos también en que Morsi y la HM deben pagar por sus crímenes contra el pueblo. Sin embargo, no se puede aceptar una sentencia de esta naturaleza, que de forma indiscriminada afecta a centenas de personas sin un juicio justo.
El régimen, con este tipo de medidas, intenta recuperar el terreno que viene perdiendo desde la caída de Mubarak y demostrar “quien manda” en Egipto, quiere infundir el terror al conjunto del movimiento de masas.
Además,  esto se da en el marco de la reaparición de la clase obrera organizada en el escenario político, que desde hace dos meses viene protagonizado una ola de huelgas que involucra a más de 100 mil trabajadores de varias ciudades y provenientes de los más diversos sectores (textiles en Mahalla, conductores de autobuses, trabajadores de la salud, del acero, funcionarios públicos, etc.).
El régimen intenta, con el anuncio de esta condena, desviar el foco de atención y frenar esta ola de luchas. Al mismo tiempo, busca recuperar su prestigio (que comienza a ser cuestionado por los trabajadores) y posicionarse mejor ante la proximidad de las elecciones, exactamente en un terreno en el cual tiene mucho margen de apoyo entre las masas y en el cual los militares pueden presentarse como los “salvadores de la nación”: la represión a la HM.

Por estos motivos, sin apoyar las movilizaciones por la vuelta de Morsi y manteniendo la exigencia de juicio y castigo a todos los crímenes de todos los dirigentes de la HM, el movimiento de masas egipcio debe rechazar esta sentencia en el marco de la prosecución de sus luchas contra la dictadura militar.