Un plan enfocado en salvar vidas y los derechos de los trabajadores y los pobres. Los medios se enfocan estos días en mostrarnos una atenuación de la pandemia e inducen la idea de que estaría siendo controlada con una sola finalidad: abrir toda la economía.

Por PST-Perú

Es cierto. El último mes los fallecidos por Covid 19 se redujeron de 200 a 120 diarios, los contagios se desaceleraron, la oferta de camas por primera vez muestra excedentes, etc. Sin embargo, o que hay que ver es que se trata de una atenuación de cifras que aún están por las nubes, además que no excluye un repunte como advierten los especialistas.

La curva de contagios se ha atenuado no por la eficacia de la publicidad oficial ni menos porque el gobierno haya hecho algo. No. Simplemente se atenuó porque el contagio se está masificando entre los que salen a trabajar diariamente y en las poblaciones de los centros urbanos del país. Lima, por ejemplo, ya alcanza 40% de contagios (César Cárcamo, Prospectiva, MINSA), Iquitos más de 70%. Y sigue su marcha, mientras ahora se acelera hacia el interior donde están los más vulnerables.

Preguntado sobre el proceso que sigue la pandemia, Alfredo Celis, del Colegio Médico, dice: “En sentido figurado, estamos a la mitad de la maratón”. Esta es la realidad, en el mejor de los casos. Las mismas fuentes que anuncian las “buenas noticias” indican también que la población contagiada es de 30%, lo que quiere decir que el margen para que el virus se siga expandiendo es todavía bastante amplio.

Pero el gobierno levanta estas noticias no solo para dar la sensación de que estaría controlando la pandemia, sino para justificar una mayor reapertura. Por eso levanta restricciones y ahora el inicio de la Fase 4 desde el 1 de octubre, que comprende cobertura de restaurantes hasta el 60%, turismo, gimnasios, cines y otras actividades.

Así, en lugar de aprovechar la atenuación del virus para incidir en medidas que hasta ahora no se realizan como los cercos epidemiológicos, la implementación de una eficaz atención primaria, la fiscalización de los contagios en los lugares de trabajo, abastecer la infraestructura hospitalaria, etc., que martillen la curva y lleven al control definitivo del virus, el gobierno usa esos indicadores para abrir la totalidad de la economía, con lo que no hace más que propiciar el aumento de los contagios.

Por eso, los especialistas coinciden en advertir que se producirá un rebrote, que será dañino porque el gobierno ni siquiera toma las prevenciones para contenerla cuando aparezca.

De este modo, el gobierno impulsa una política que intenta naturalizar nuestra convivencia con el virus, la enfermedad y la muerte, y nos empuja al contagio general como no ha sucedido todavía en ningún lugar del mundo, tanto así que es posible que nadie extrañe a la vacuna del cual tanto se habla, cuando ésta llegue.

¿Qué hacemos?

Ante esto, desde la clase obrera necesitamos fijar una posición clara y sin ninguna duda sobre el plan que pone en marcha el gobierno: es un plan genocida al servicio del gran capital y la CONFIEP.

En segundo lugar, es preciso comprender que la única forma de enfrentarlo es levantando un plan alternativo, centrado en salvar la vida, la salud y la existencia digna de los trabajadores y mayorías pobres y financiado por las grandes fortunas, y que sirva para la movilización y la lucha, porque no hay otra forma de conquistarlo.

Con este fin es necesario que reconozcamos que contra esta salida se levantan las direcciones del Frente Amplio, Nuevo Perú y la cúpula de la CGTP que con lamentos y pedidos aisladas en los hechos colaboran con el gobierno y ahora se centran en las elecciones del próximo año, abandonando a las masas a su suerte; situación que hace necesario poner en pie una nueva dirección, la que postulamos desde el Partido Socialista de los Trabajadores.

El plan alternativo que proponemos e invitamos a las bases obreras a discutirla, plantea los siguientes puntos:

  1. a) Nacionalización y uso de todos los recursos que sean necesarios para atender las necesidades de personal, equipamiento, oxígeno y medicinas para la lucha efectiva contra la pandemia. Pruebas moleculares masivas y un plan de seguimiento y control del virus. Poner en marcha un sistema de atención primaria de la enfermedad con todos los recursos necesarios.
  2. b) Cuarentena total en las zonas de alto contagio, restricciones y controles en el resto de localidades y entrega de un salario a la población pobre y desocupada para que se quede en casa financiado con un impuesto a los más ricos.
  3. c) Aplicación de protocolos rigurosos en los lugares de trabajo, control obrero sobre la Seguridad y Salud, sanciones drásticas a las empresas infractoras y suspensión de actividades ante la aparición de los contagios.
  4. d) Anulación de la suspensión perfecta, los ceses colectivos y los recortes de derechos, reposición de todos los despedidos, respeto a la jornada de 8 horas y a las libertades sindicales.