La discusión sobre las tácticas de unidad, y por consiguiente de enfrentamiento, dentro de la izquierda es un tema apasionante. El sentimiento común de las masas, en especial en los momentos de crisis es, casi siempre, de unidad para luchar. El proletariado sabe, casi instintivamente que necesita de unidad para vencer y que su mayor ventaja siempre fue el factor numérico.

Por: Jerônimo Castro

Por otro lado, hace mucho se sabe que dentro de las organizaciones de la clase obrera no son pocos los que contrabandean la ideología burguesa, el reformismo más o menos de izquierda –conforme el calor de la lucha de clases– para el movimiento obrero, lo que exige, sin sombra de duda, una clara demarcación entre las muchas propuestas existentes.

La táctica de frente único fue una formulación de la Tercera Internacional que buscó responder a esa doble necesidad del movimiento de masas.

Pero la propia táctica de frente único tiene diversas interpretaciones. Las diferencias van tanto en el sentido de lo que es un frente único, y si él es o no un frente político, pasando por discutir si el frente único debe alguna vez presentarse también como alternativa política, además de la pregunta de si la formulamos para la base o la dirección del movimiento obrero.

El tema es por sí solo vasto, y exige de todos lo que quieran opinar de forma apropiada, un estudio de varios materiales. Escribir una síntesis de toda la experiencia de frente único, desde su creación, pasando por su aplicación oportunista en China y en Inglaterra, por el incansable llamado de Trotsky a aplicarla en Alemania y en Francia, hasta su reformulación por Nahuel Moreno, siempre sobre la base de la concepción original, sería una tarea que exigiría mucho más tiempo del que disponemos actualmente.

Resolvimos, por lo tanto, en el texto que sigue, presentar una primera síntesis de las opiniones de Nahuel Moreno sobre el Frente Único. La elección de esta opción se debe en primer lugar a que creemos que Moreno tiene una lectura correcta de qué es y de cómo se aplica el Frente Único, además de permitir una cierta delimitación del tema, que siendo amplio como es, exigiría más tiempo del que disponemos.

Por fin, vale la pena también resaltar que no se debe confundir el frente único con los organismos de frente único, tales como los sindicatos, las cipas, las comisiones de fábrica, etc. Tema este que no tocaremos en este artículo.

El origen de la táctica

Según Nahuel Moreno:

“la táctica de frente único obrero surgió entre el III y el IV congreso de la III Internacional. Es, por lo tanto, una táctica posterior a la Revolución Rusa”.[1]

Más adelante, Moreno dirá:

“(…) es una táctica y como tal se aplica en determinado momento. Esa táctica surgió cuando la III Internacional descubrió que, debido a que no había triunfado la revolución europea, los partidos socialdemócratas seguían siendo ampliamente mayoritarios. Esto obligó a cambiar las tácticas elaboradas por el primero y el segundo congresos de la Tercera Internacional”.[2]

La aplicación de la táctica

En el “Morenazo”, Nahuel Moreno explica que:

“En primer lugar, el frente único no es un principio, no es una estrategia de nuestro partido, sino una táctica política para situaciones específicas de la lucha de clases.

(…)

En segundo lugar, como cualquier otra de nuestra políticas debe responder a las necesidades profundas de una etapa del movimiento de masas, y no a las relaciones internas entre los diferentes sectores del movimiento.”[3]

O sea, Moreno reafirma que el frente único es una táctica y agrega, para situaciones específicas de la lucha de clases, y más aún, es una necesidad. ¿Cuáles son estas situaciones específicas? ¿Por qué surge tal necesidad?

Moreno dirá:

“justamente por responder a una necesidad objetiva del movimiento de masas en una etapa precisa de la lucha de clases el frente único obrero generalmente es una táctica defensiva”.[4]

En las Tesis para la Actualización de Programa de Transición, él da una primera explicación de por qué es defensiva, al decir que:

“Solo cuando existe una necesidad presente e imperiosa para que el movimiento obrero se una y existe conciencia en el movimiento obrero –fundamentalmente en su sector mayoritario y más atrasado– de esta necesidad, podemos aplicar esta táctica. Si no, se vuelve el recitado de un aparente principio. Esto quiere decir que generalmente solo cuando hay una feroz ofensiva de la clase burguesa surgen las condiciones para plantear el frente único. Porque la clase obrera siente esta ofensiva brutal contra ella y quiere darle una respuesta unitaria. Por eso, los momentos del frente único son los de una brutal ofensiva contra el nivel de vida y de trabajo de la clase obrera, o cuando surge el peligro de golpes bonapartistas o fascistas”.[5] 

Abramos un paréntesis; el frente único enfrenta una amenaza inminente, sea política, sea sindical, por lo tanto ella misma es política y sindical. ¿Qué queremos decir con esto? Que el frente único puede ser tanto entre partidos obreros como entre organizaciones obreras sindicales.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el llamado al frente único? ¿Para qué se propone el frente único?

En La traición de la OCI, Moreno dice:

“el frente único es una táctica que consiste en convidar a los partidos obreros mayoritarios y sus bases para luchar contra la burguesía y su gobierno en torno a puntos comunes, que son las reivindicaciones más urgentes de las masas. Es el llamado a una lucha inmediata, ya, ahora”.[6]

O sea, el frente único es siempre un llamado a la acción, no para hacer una charla, o una actividad de propaganda sino para poner a las masas en movimiento. En el mismo texto, Nahuel Moreno dirá:

“En cualquier caso, el frente único es una táctica para movilizar a las masas, y solo entonces debe surgir”.[7]

Moreno considera aún que la táctica de frente único se aplica entre grandes organizaciones:

“Debe ser defendido cuando existe una determinada relación de fuerzas entre el partido revolucionario y el reformista, siendo aquel más débil que este, pero sin constituir una minoría insignificante del movimiento obrero”.[8] 

O sea, cuando el partido revolucionario es una minoría insignificante no tiene sentido ni podría tenerlo; él propone un frente único con un partido grande.

Más adelante, aún en la Traición de la OCI, dirá que cuando

“(…) los trotskistas rompen con la Comintern, pasan a existir como grupos independientes y prácticamente abandonan la táctica de frente único. Quiere decir, no totalmente: continúan desarrollándolo apenas localmente, en torno a las luchas reivindicatorias de los trabajadores, pero en la esfera nacional solo la defienden propagandísticamente en el sentido de ‘eso es lo que deberían hacer los partidos obreros de masas’, abandonándolo como táctica para la acción inmediata del propio partido. La simple mención del frente único desaparece de la literatura trotskista a partir del ascenso de los Frentes Populares en España y en Francia”.[9]

Y justifica la razón del desaparecimiento de esta táctica de nuestra corriente histórica, diciendo que el frente único:

“(…) es una táctica para la acción inmediata. El trotskismo, corriente muy débil y extremadamente minoritaria en el movimiento obrero, no estaba en condiciones de defenderla”.[10]

Y remata, sobre la posibilidad del trotskismo proponer frentes únicos locales o sectoriales:

“Puede haber una circunstancia en que el frente aún pueda ser propuesto: es en el plano local, sindical o de una nacionalidad oprimida. Por ejemplo, frente a una huelga en una fábrica, o [para] una movilización de trabajadores inmigrantes puede proponerse el frente único con la burocracia sindical, o la dirección local del partido socialista o estalinista, considerando la victoria de la movilización. Pero eso es enteramente diferente del frente único en la esfera nacional, como fue defendido originalmente por la Tercera Internacional”.[11]

Moreno innova en este sentido, el de que habiendo una tarea en las proporciones del partido revolucionario, aunque pequeño, minúsculo, él puede sí plantear el tema del frente único con los otros partidos obreros para aquella tarea limitada. No obstante, destaca, eso es totalmente diferente del frente único a nivel nacional, como originalmente fue levantado por la Tercera Internacional.

Hay aún un caso en el cual es inadmisible el frente único, que es cuando el partido mayoritario de la clase obrera, reformista, gobierna junto con la burguesía, en este caso, sentencia Moreno:

“En primer lugar, la llegada de los partidos obreros traidores al gobierno, exige un cambio radical en la caracterización de los mismos y, consecuentemente, un cambio en la política del partido revolucionario”.[12] 

Y concluye:

“ningún acuerdo, ruptura total, aislamiento, dirigir a las masas contra ellos, cuando participan de un gobierno burgués”.[13]

La única excepción posible para tener un frente único con un partido obrero traidor que gobierna junto con la burguesía es la posibilidad de golpe fascista o bonapartista. En este único caso y circunstancialmente, para impedir la victoria de un golpe bonapartista o fascista que lleve a las masas a una profunda derrota, se puede unir a un partido populista para defender los intereses de la clase obrera. Este frente único, no obstante, no prevé, como ningún otro, ningún tipo de apoyo político al gobierno vigente.

El Frente Único como construcción de una alternativa política

 Moreno también se enfrenta con otra confusión común, la de que el Frente Único sería para construir alternativas políticas para la clase trabajadora. Tal confusión se debe, en especial, a la aplicación de esta táctica en Francia, ya después de la ruptura de los trotskistas con la III Internacional.

He aquí un pasaje del libro Adónde va Francia, que genera esta confusión:

“Ya dijimos que el frente único de los partidos socialistas y comunistas encarna inmensas posibilidades. Si quisiera seriamente eso, mañana será la señora de Francia. Pero debe poseer la voluntad de hacerlo. (…) La clave de la situación está en el frente único. Si [el proletariado] no utiliza esa llave, el frente único cumplirá el papel lamentable que habría cumplido el frente único de los mencheviques y socialistas revolucionarios en la Rusia de 1917… si los bolcheviques lo hubiesen permitido” (En Francia, p. 58)”.[14]

Moreno comenta sobre este pasaje:

“¿Es este un convite de Trotsky para formar un frente único? No, es reconocer que este frente de los partidos obreros existe en la realidad y llama a adquirir una política para él. Esa política fue el entrismo en el Partido Socialista y fue creado precisamente cuando el frente único fue formado por el PS-PC.”[15]

Algunas conclusiones

Como fue enunciado en el inicio, el texto presentado no es más que una síntesis de la opinión de Moreno sobre el Frente Único. Permítasenos ahora sistematizarla en algunos puntos cortos y rápidos.

Primero, el frente único es una táctica, puede o no ser usada, y para serlo depende de varios factores, incluso el tamaño del partido.

Segundo, es una necesidad de las masas. El frente único no puede ser concebido como un deseo superestructural, sino sobre la base de una necesidad sentida por las masas.

Tercero, por eso es una táctica defensiva, o normalmente defensiva, pues exige ese tal deseo de las masas, incluso de las más atrasadas, para luchar, y eso normalmente solo ocurre cuando hay un profundo ataque, económico o político.

Cuarto, como consecuencia de lo anterior, es para la acción; el frente único busca obligar a los reformistas a luchar, cosa que ellos normalmente no quieren. No es un convite para hacer propaganda sobre el socialismo ni una propuesta abstracta de presentar una salida cualquiera a un problema o crisis, es una propuesta para actuar, rápido e inmediatamente.

Quinto, tal como fue concebido por la Tercera Internacional, es entre grandes partidos; y tiene sentido, imaginemos que dos pequeños partidos organicen un frente único para construir una huelga general en el país. Aunque concuerden, por su peso en la realidad tal acción jamás ocurrirá. Moreno introduce una innovación y dice que puede haber frentes únicos locales o parciales para satisfacer demandas específicas, pero aclara que eso es distinto de la propuesta de frente único de la III Internacional.

Sexto, solo es admisible un frente único con un partido obrero que se encuentre en el gobierno, o que se [lo] apoye, en la lucha para impedir un golpe de estado real e inminente del fascismo o de sectores bonapartistas de la burguesía.

Séptimo, como resultado de lo ya escrito, el frente único no es una presentación de una alternativa política, sea electoral, sea para capitalizar la crisis existente. La táctica política de formar frentes o aprovechar oportunidades políticas es el bloque electoral o político, y en algunos casos el entrismo y la exigencia de gobierno obrero y campesino, todo ellos distintos del frente único.

*Colaboración: Diana Curado.

Traducción: Natalia Estrada.

[1] Moreno, N. Frente Obrero: El origen de una táctica. Disponible en: https://www.archivoleontrotsky.org/download.php?mfn=9313. Accesado el 13 de agosto de 2015.

[2] Ídem.

[3] Moreno, N. O partido e a revolução. Traducido por Cecília Toledo. 2ª Edición. São Paulo: Editora Sundermann, 2008, p. 321.

[4] Moreno, N. O partido e a revolução. Traducido por Cecília Toledo. 2ª Edición. São Paulo: Editora Sundermann, 2008, p. 322.

[5] Moreno, N. Teses para atualização do programa de transição. Traducción Arnaldo Schreiner, Silvana Foá. São Paulo: CS Editora, 1992, p. 141.

[6] Moreno, N. Os governos de frente popular na história. Traducción Helena Alegre, Amauri Mapa. São Paulo: Editora Sundermann, 2003, p. 166.

[7] Ídem, p. 176.

[8] Ídem, p. 174.

[9] Ídem, p. 177.

[10] Ídem, p. 177.

[11] Ídem, p. 178.

[12] Ídem, p. 170.

[13] Ídem, p. 171.

[14] Ídem, p. 178-179.

[15] Ídem, p. 178-179.