El gobierno presentó al Parlamento el Proyecto de Ley de la Policía, del Crimen, de la Sentencia y de los Tribunales, y su segunda lectura fue hecha a las apuradas. Debido a protestas generalizadas, la tercera y última lectura fue postergada para después de las Pascuas. Postergada, pero no destruida.

Por: Martin Ralph, Liga Socialista Internacional (ISL) Reino Unido

El proyecto de ley da más poderes y protecciones para la policía, algunos de los cuales serán aplicables en todo el Reino Unido, mientras otros pueden aplicarse solo en Inglaterra y en el País de Gales.

El proyecto de ley dará a la policía muchos más poderes para impedir o parar las protestas. Prohibirá las protestas que bloquean las calles alrededor del Parlamento e introducirá un nuevo crimen, punible con hasta diez años de prisión, por “incomodidad pública” por acciones que causen “angustia grave” e “inconveniencia grave” , incluyendo “barullo grave”.

El proyecto de ley tornará la transgresión un crimen, y criminalizará a las comunidades gitanas. E introduce un nuevo poder de búsqueda policial que aumentará la persecución racial y el asedio.

También incluye una posible sentencia de diez años por damnificar un memorial o una estatua. Eso significa que usted puede obtener una sentencia más larga por damnificar una estatua que la sentencia media dada a los violadores.

Las protestas salen a las calles

Sarah Everard y represión policial. Foto tomada de Youtube.

Desde la vigilia por Sarah Everard (que fue muerta en emboscada, siendo un policía el principal sospechoso), ha habido una ola de protestas en todo el Reino Unido contra el proyecto de ley, la brutalidad policial, el estado de las cárceles, la misoginia y el racismo, y para exigir el derecho de protesta.

En la mayoría de las protestas hubo distanciamiento social y uso de máscaras. Pero los policías que “salvaguardaban” las vigilias por Sarah Everard formaron barreras humanas y después empujaron a los manifestantes, principalmente mujeres, para más cerca unos de otros. Millones de personas quedaron horrorizadas mientras el noticiero de la TV mostraba a policías arrestando por la fuerza a mujeres que estaban en la vigilia.

Los días 20 y 21 de marzo hubo manifestaciones contra el Proyecto de Ley en más de trece ciudades, y continúan ocurriendo en todo el país.

En cada manifestación contra la violencia a las mujeres, la policía amenazó a los manifestantes, arrestó y multó a varios de ellos con hasta 10.000 libras.

La confusión jurídica creció luego del caso del Tribunal de Apelación de la semana pasada, durante la cual la fuerza policial pareció aceptar que no había una política de prohibición general de protestas porque eso violaría los derechos humanos.

Mientras tanto, cuando los participantes de la vigilia en memoria de Sarah Everard cercaron un estrado para coro al aire libre en Clapham Common, Londres, se tomó la decisión de removerlos.

Más de sesenta parlamentarios y miembros de la Cámara de los Lores escribieron al secretario del Interior pidiendo un cambio en la legislación del Covid-19 para permitir que las protestas ocurriesen durante el lockdown. Su carta dice: “La policía no tiene certeza jurídica en cuanto a sus deberes y poderes, los manifestantes no tienen certeza jurídica en cuanto a sus derechos, y hay una aplicación inconsistente de los Reglamentos en todo el país. Esto no puede continuar”.

Pero Sam Grant, del Liberty, dijo: “La semana pasada, la policía admitió que las protestas no son prohibidas por la legislación del lockdown, pero la usó para amenazar y después arrestar a los manifestantes”.

Todo eso significa que la policía ataca manifestaciones o reuniones de masa cuando decide hacerlo.

La vigilancia es irresponsable, agresiva y violenta

Una coalición de grupos se unió para oponerse al proyecto de ley. La organización Sisters Uncut lideró la lucha contra el proyecto de ley y las manifestaciones de mujeres. Como ellas dicen, los eventos mostraron que las protestas funcionan, “es por eso que ellos quieren castigarlos, y es por eso que estamos luchando ahora. La coalición en formación muestra que muchas personas están indignadas con la brutal realidad de vigilancia en este país y que están determinadas a combatir esta peligrosa extensión del poder estatal… la vigilancia es irresponsable, agresiva y violenta. Los blancos de la represión policial –personas de la clase trabajadora, minorías raciales, trabajadores del sexo, y muchos otros– ya tuvieron suficiente”, dice la Sisters Uncut.

La “democracia” de ellos

Cuando Boris Johnson y el establishment hablan de democracia, se refieren a la democracia burguesa y al estado de derecho. Cuando las personas comienzan cualquier cosa que amenace su control, ellos reaccionan intentando eliminarla.

Muchas organizaciones de jóvenes y mujeres están tomando las calles. Esta es una lucha por nuestros derechos democráticos, por nuestra democracia, por la democracia de las calles y por nuestras organizaciones.

Sucesivos gobiernos introdujeron leyes antisindicales, y el TUC [central sindical británica] no hizo nada más allá de conferencias y mociones y los gobiernos laboristas aumentaron los poderes del Estado, que son usados contra los trabajadores. Al mismo tiempo, cada gobierno reforzó los controles de inmigración y removió los derechos automáticos a la salud y al empleo. Nuestros derechos están bajo ataque hace décadas, y ahora ellos están viniendo por mucho más.

Los conservadores saben que la rabia está aumentando contra sus políticas sobre el Covid-19, que llevaron a tantas muertes innecesarias en hogares de ancianos, de trabajadores de la línea de frente, de minorías negras y étnicas, y de personas deficientes. La rabia de muchos trabajadores de la salud también está aumentando porque fueron “honrados” por Johnson con un aumento salarial de 1%, lo que equivale a una reducción salarial real, tomándose en cuenta la inflación. Los trabajadores también están luchando y atacando la política de “Fire and Rehire” [despedir y recontratar con salarios más bajos]. Todos estos problemas destacan que Johnson intenta hacer que los pobres y los trabajadores paguen por su mala administración de la crisis de Covid-19 y por la crisis económica que se aproxima.

Mujeres y jóvenes, trabajadores y sindicatos que organizan huelgas, todos aquellos que se oponen a la violencia contra las mujeres y personas negras, muestran que podemos luchar. Es eso lo que el gobierno teme porque, en muchos casos, las luchas no son controladas por el Partido Laborista o por el TUC.

Dirigentes sindicales no proponen ninguna acción

Los dirigentes sindicales hacen discursos en Zoom, condenan el proyecto de ley Tory y, en seguida, harán silencio.

Noviembre de 2011 fue la última vez que hubo la posibilidad de una huelga prolongada y masiva. El TUC y los grandes sindicatos llamaron a una huelga nacional de un día, con la participación de más de dos millones de trabajadores contra la reforma previsional. Sin embargo, enseguida los trabajadores preguntaron: “¿cuándo será la próxima?”. Nunca ocurrió.

Cuando el entonces Secretario General del TUC, Brendan Barber, estaba jubilándose en 2012, fue homenajeado en la sede de la central, donde se anunció la proyección de un video. Para sorpresa de algunos participantes, la persona en el video era el jefe del Banco de Inglaterra, que agradeció a Barber calurosamente por sus esfuerzos para salvar la economía británica (él quería decir sus ganancias, claro) al impedir que continuase el movimiento huelguista contra la reforma.

Llamamos a los sindicatos de la salud a apoyar la demanda salarial de 15% de los trabajadores del NHS [Sistema Nacional de Salud]. Ellos hacen homenajes a los trabajadores solo para después no hacer nada… durante todo el año.

Es por eso que decimos a los trabajadores: actúe ahora, lleve esta discusión para todos los lugares de trabajo, discuta la ley Tory y cómo ella es un gran ataque a su derecho de organización. Discuta cómo combatir esto, y exija que su sindicato se oponga y movilice a la base contra el proyecto de ley. Mate el proyecto de ley, usted tiene poder para hacerlo, pero precisa organizarse con las mujeres y la juventud.

Defienda nuestra democracia en las calles.

Decimos: “¡Muerte a la Ley ¡No a nosotros!”

Traducción del inglés al portugués: Marcos Margarido.
Traducción del portugués: Natalia Estrada.