En pocos días se van a cumplir tres años y dos meses desde la movilización popular del 18 de diciembre del 2017,  en la cual masivamente la clase obrera argentina salió a las calles a movilizar contra la Reforma Previsional y pudimos frenar la Reforma Laboral.

Por: Sebastián Romero

Una vez más los trabajadores argentinos dijimos basta de políticas de ajuste, saqueo y represión, esa vez encabezada por la gestión del ex presidente Mauricio Macri.

¿Hasta cuándo vamos a soportar que la única respuesta a los reclamos de la gente sea siempre la brutal represión?

Ese día atropellaban sin piedad los policías motorizados y manifestantes perdieron la vista, porque fuimos atacados con balas de goma, golpeaban a personas mayores y las rociaban con gas pimienta en la cara, como todo aquel que se cruzaba con las fuerzas represivas que siempre son utilizadas por los gobiernos contra los trabajadores. La gente enfurecida se defendió con lo que tenía en la mano.

Desde entonces comencé a ser perseguido, demonizado y condenado por los medios de comunicación, el Gobierno de Macri y Bullrich, como así también la Justicia argentina.

Orquestaron y desencadenaron una campaña de persecución política, mediática y pública contra mi persona, mi familia y mi Partido.

Pusieron un millón de pesos de recompensa por mi cabeza, me tuve que exiliar del país, metieron preso a mi compañero Daniel Ruiz por más de 13 meses, no solo por participar junto a millares de argentinos de la protesta, sino también como rehén por ser mi compañero de Partido y hasta el día de hoy sigue aguantando un juicio farsa junto al compañero del Partido Obrero, Cesar Arakaki.

Después de más de 3 años perseguido, hace 8 meses que estoy preso, pero esta vez bajo la gestión de Alberto Fernández. Con la lucha y la solidaridad logramos que esté en prisión domiciliaria, eso fue un triunfo importante, pero hace años ya que no puedo vivir en libertad.

Me fue negado de manera categórica el pedido de excarcelación, cuando incluso, de haber sido condenado por los cargos que se me acusan, ya podría estar en libertad.

El Tribunal Oral N° 3 me está negando el derecho a la presunción de inocencia condenándome al encierro antes de cualquier juicio y veredicto. La decisión política es continuar con la farsa.

Nos acusan a nosotros con el fin de aterrorizar a los trabajadores para que aceptemos sin chistar sus políticas de hambre y miseria. Quieren que nos banquemos la represión y nos castigan con el peso de sus leyes si nos defendemos.

En la única justicia que creo, es en la justicia obrera y popular

Es por eso que necesitamos el apoyo de todos ustedes, para terminar de una vez por todas con el juicio farsa de César y Dani. Poder lograr mi libertad como así también la de todos los presos por luchar.

Luchar no es crimen, es un derecho y hoy una necesidad de vida o muerte.

Súmate y ayúdanos con la campaña. Difundila en las redes y compartila con tus amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

Artículo publicado en https://www.pstu.com.ar