Este fin de semana, el PSOL realizará su 7° congreso nacional. El acontecimiento vendrá luego de dos vueltas municipales y estaduales del evento y, de cierta forma, ya es un juego con resultado previsible, una vez que todos los delegados ya fueron elegidos y que la etapa previa permite ver el posicionamiento de las corrientes y grupos existentes en este partido. 

Por: Jerônimo Castro

Grandes cambios en curso

El congreso del PSOL significará un salto de calidad en este partido. La mayoría del congreso aplanará el camino para que el partido apoye la candidatura de Lula ya en el primer turno de las elecciones presidenciales del año que viene.

Esa fue, con idas y venidas, la gran discusión interna del PSOL este año. Sus capítulos más vistosos y dramáticos fueron, por un lado, la salida de Freixo del partido en Rio de Janeiro, para poder llevar hasta las últimas consecuencias su política de frente amplísimo, cosa que ya hacía en el interior del PSOL y que pegó un salto con el inicio de la pandemia y su aproximación con Paes, Maia, y otros. Y, por otro lado, la respuesta de la izquierda de este partido al lanzar la precandidatura de Glauber Braga a la Presidencia de la República.

La posición que ganará el congreso avanza en un proceso de aproximación al PT que, mientras tanto, aún no determinó cuál es el punto de parada. Esta política, que viene desde la crisis del gobierno Dilma, ahora va hacia un nivel superior, el de la necesidad de construir una candidatura única de la izquierda para 2022.

En un post reciente, Valério Arcary, uno de los exponentes de esta posición dentro del PSOL y dirigente de la corriente Resistência, desarrolla los argumentos que justifican esa aproximación. En el centro de la argumentación está que, frente a la amenaza bolsonarista, todas las tácticas electorales son válidas para derrotarlo. Con ese argumento, que confunde la necesidad real de la unidad de acción en las calles con la unidad electoral con cualquiera, la mayoría de la dirección del PSOL camino a pasos largos para componer un frente con la gran burguesía.

El frente amplísimo que se diseña con Lula a la cabeza juntará sectores de la FIESP (industriales); del agronegocio que mata a indios y quilombolas, incendia matas y contamina ríos; de los peor de los evangélicos, con lgbtifóbicos y racistas. El frente amplísimo que se avecina, y que la mayoría del PSOL se esfuerza por embellecer, tendrá la fea cara de nuestra burguesía junto con sectores que buscan maquillarlo dándoles el dudoso título de “democrático”.

Usar el argumento de que “una candidatura invisible, testimonial, estéril del PSOL no fortalecerá a la izquierda socialista, al contrario, la desmoralizará por el divisionismo frente a un enemigo, percibido por el sector más avanzado de las masas populares y de la juventud, con razón, como aterrador” es arrojar la culpa en esta juventud, en estas masas populares, por los errores que ellas no cometieron.

Esa política nacional también se aplica a los Estados. En las resoluciones de Rio de Janeiro y de San Pablo se votó que dejarán en abierto no solo la política nacional electoral, sino también la estadual.

En el caso de Rio de Janeiro, aunque no se diga, tal medida se “justifica” por el hecho de que el PSOL sufre una derrota importante al haber perdido a su principal figura pública, Freixo. La paradoja de la situación es que, al no definir una política electoral propia, el PSOL-RJ camina hacia apoyar la candidatura justamente de Freixo. En el caso de San Pablo, no obstante, la negativa de la mayoría del partido para refrendar desde ya la candidatura de Boulos indica hasta que punto el PSOL está dispuesto a negociar su aparición pública a favor de la unidad con el PT. La resolución número 7 de la Conferencia de Rio de Janeiro sobre “COMPOSICIÓN DE LOS GOBIERNOS” nos da una idea de hasta dónde esta discusión ya avanzó, al decir: “incluso en la hipótesis de que nuestro partido componga listas electorales amplias, que tengan por objetivo principal la derrota de Bolsonaro, de tal movimiento no deviene la participación en estos eventuales gobiernos electos”. O sea, el PSOL fluminense ya dio su aval para componer listas electorales amplias, y cuestiona si se debe entrar en los gobiernos.

Este proceso se combina, como no podía dejar de ser, con un proceso fuerte y acelerado de cambios. Las múltiples acusaciones de las corrientes sobre fraudes y procedimientos desleales durante el período de elección de los candidatos indican, como muestra el propio debate público entre las corrientes, un problema de moral y confianza mutua muy grave.

El congreso realizado durante la pandemia, donde el debate interno estuvo bastante comprometido, se vio marcado por otro cambio, el de las elecciones hechas en urnas en un momento separado del debate. Ese no es un cambio menor. Es un paso decisivo en la transición de un partido de militantes para un partido de afiliados, que es llamado a votar en este o aquel dirigente en las vísperas del congreso.

No por casualidad, más de una corriente de la izquierda de este partido denunció el formato del congreso, que privilegia a los afiliados en detrimento de la asamblea de militantes activos. Pero ese es solo un aspecto de los cambios que están en curso. Junto con su funcionamiento interno, el PSOL avanza en cambios políticos bastantes sustanciales también. El resultado de los congresos estaduales dará a la derecha del partido una victoria muy tranquilizadora.

El congreso, que probablemente no votará aún la política electoral, dará poder a la nueva dirección para decidir sobre el tema el año que viene, sea a través de una decisión de la propia dirección, sea convocando una conferencia electoral propia para eso, pero de todas formas alisará el camino para la política de apoyo a la candidatura Lula ya en el primer turno.

¿Y la izquierda del PSOL?

Por lo que parece, por lo tanto, la batalla en torno a la candidatura propia y a la política de la precandidatura de Glauber Braga está definida. Puede ser que formalmente el congreso no vote ya la alianza electoral con el PT, pero no votará, con certeza, candidatura propia, y mucho menos la candidatura de Glauber.

La mayoría de la dirección del PSOL empujará esta decisión para el año que viene para, así, no solo negociar mejor las condiciones de adhesión a la candidatura de Lula como también dejará a la izquierda de este partido atada por los plazos legales que impone la nuestra nada democrática legislación laboral.

Frente a esta situación, el MES, en un reciente artículo publicado en la revista Movimento (Congreso del PSOL-SP: un partido dividido, una batalla de medio plazo) escribió lo siguiente: “Por más insuficiente que sea la actual dirección, en el sentido de ser una dirección que no tiene política propia, que aguarda las definiciones de la dirección petista para posicionarse, por lo tanto una dirección subordinada, no basta para transformar el PSOL de manera definitiva. Ya una eventual participación del Partido en un gobierno Lula, esa sí representaría una transformación sin vuelta para el PSOL”.

Esta afirmación, en nuestra opinión, es demasiadamente abierta, aunque los compañeros, así como nosotros, creen que la mayoría de la dirección del PSOL se está preparando para embarcar en la campaña de Lula ya en el primer turno y tiene, como mínimo, el temor de que el PSOL entre en el gobierno de Lula.

Estas dos hipótesis solo se refuerzan con las resoluciones de los congresos estaduales, con la polémica pública en la que la posición de Resistência, aliada de primera hora de la mayoría de la dirección del PSOL, defiende sin pudor el apoyo a la candidatura Lula. Y, como si fuese poco, esa y otras corrientes se resistieron a votar, en el congreso del PSOL-SP, contra la participación en un futuro gobierno nacional de colaboración de clases, como publicó el MES en su revista Movimento: “Resistência, Insurgência y Subverta, que componen un bloque aparte dentro del bloque PSOL de Todas las Luchas, votaron junto con la actual dirección partidaria contra las resoluciones para que el partido no compusiese gobiernos de conciliación”.

Por todo esto, dejamos a los compañeros los siguientes interrogantes: ¿qué harán en las elecciones, con el PSOL apoyando a Lula aliado a grandes sectores de la burguesía nacional y extranjera? ¿Serán el ala izquierda de la colaboración de clases? ¿Y qué van a hacer si el PSOL entra en un probable gobierno Lula? ¿Continuarán en el PSOL con la justificación injustificable de “disputar el gobierno”?

Un llamado a la reflexión

Nos parece que el PSOL saldrá de este congreso con un perfil, político y organizativo, bastante más definido. Si hasta aquí la izquierda del PSOL podía creer que era posible dar a este partido una cara, un programa “anticapitalista”, a la izquierda del PT, y una batalla por un partido de militantes con un funcionamiento más orgánico, el congreso actual, con su votación en urnas, con sus debates vaciados y con las acusaciones de fraude, deben haber minado esta esperanza.

Por otro lado, incluso la candidatura de Glauber Braga, cuyas limitaciones programáticas presentamos en otros momentos, no tendrá sobrevida con el resultado del congreso.

Claro que siempre se puede postergar la batalla decisiva. Los marcos que establecemos son siempre pasibles de cambios, pero el PSOL nació por una decisión de una parte de las corrientes que hoy componen su izquierda (MES y CST) justamente en ruptura con el PT y el petismo.

Nosotros podemos discutir si los marcos de esa ruptura y la profundidad de ella, son o no suficientes. Pero nos parece que la decisión de tener una candidatura común con el PT, hegemonizada por este partido, bajo la figura de Lula, y un frente amplísimo donde entrarán todos los sectores burgueses que así lo deseen, es ya una ruptura total con el proyecto fundador del PSOL.

Si cuando nació el PSOL ya denunciaba que el PT estaba muerto para las transformaciones sociales necesarias en el país, por cuenta tanto de sus ataques, como gobierno, a los trabajadores y el pueblo, como por sus alianzas inaceptables, hoy, cuando los marcos para la alianza electoral y política que el PT defiende avanzaron aún más hacia la derecha, de forma casi inimaginable en aquel momento, ¿qué se puede decir?

El PT no solo no retrocedió un centímetro en su adaptación a la democracia de los ricos y a la administración del Estado al servicio de esos mismos ricos, como avanzó en todo tipo de relación con partidos, grupos y personas ligados a lo que hay de peor en las prácticas antiecológicas, lgbtifóbicas, racistas y machistas de este país. Está en lo cierto quien dice que Bolsonaro es horrible, pero eso no nos autoriza a embellecer algo que sabemos bien como fue.

Es para esa candidatura, es para esa política, que la mayoría de la dirección del PSOL está encaminando a su militancia. Es esa educación que la mayoría de esta dirección quiere dar a la vanguardia, a los activistas y a las masas. Repetirá en la escala que le sea posible la educación que la dirección petista dio a las masas y a la vanguardia de los años 1980, la de que conciliar con sectores burgueses se justifica desde que se ganen elecciones, desde que se obtengan más cargos en el parlamento. En este sentido, el argumento final de Valério Arcary en el artículo “Siete notas sobre el Congreso del PSOL” es cristalino: “Si el PSOL se posiciona en la campaña críticamente a Lula, en función del balance de los errores de los gobiernos del PT de una década atrás, podrá ser, irremediablemente, castigado en las elecciones para diputados, amenazando hasta el paso de la cláusula de barrera, lo que sería fatal”.

Una parte importante de la militancia del PSOL está en ese partido no por su mayor o menor viabilidad electoral. Sino porque cree sinceramente que está construyendo un instrumento que sirve para la emancipación humana, para luchar contra el racismo, el machismo, la LGBTfobia, para combatir la desigualdad y las injusticias sociales. Muchos de ellos están en el PSOL por un proyecto anticapitalista, e incluso muchos han definido en sus objetivos la lucha por el socialismo. Sabemos cuánto estos compañeros se empeñaron en este proyecto, pero los llamamos a que reflexionen sobre los caminos que la organización que ellos construyen está recorriendo.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 24/9/2021.-

Traducción: Natalia Estrada.