Cuando Putin reconoció la independencia de las autodenominadas “Repúblicas” de Donetsk y Lugansk, antesala de la invasión en gran escala contra Ucrania, aseguró que Ucrania en realidad debe ser parte de Rusia, puesto que no sería una nación ni un Estado legítimo, sino una entidad artificial, una creación de Lenin y los bolcheviques: “puede llamarse legítimamente la Ucrania de Vladimir Lenin”. Con ello, Putin expresó una vez más posición abiertamente antileninista y favorable a la secular política chovinista rusa de “cárcel de los pueblos” imperante en el antiguo imperio zarista y, luego, en el régimen de Stalin. El artículo que reproducimos fue escrito por Lenin el 15 de junio de 1917 y echa luz sobre la auténtica posición de los bolcheviques ante el problema nacional, basada en: la defensa del derecho de autodeterminación política, que incluye el derecho de separación si la nación oprimida así lo expresa de modo soberano; igualdad de derechos de todas las naciones y ningún privilegio de una sobre otra; ninguna imposición de un idioma sobre otro; unidad estrecha de la clase trabajadora de todas las naciones. Cuando se publicó este artículo habían pasado cuatro meses desde el inicio de la revolución de febrero, que derrocó el zarismo, y las nacionalidades que formaban parte del extinto imperio ruso comenzaron a reivindicar derechos. Ucrania solicitó el reconocimiento del derecho a disponer de autogobierno, aunque sin separarse del resto de Rusia. Ante esa demanda, el gobierno de coalición, formado por los kadetes (burgueses liberales) y los socialrevolucionarios y mencheviques (reformistas), le negaron cualquier derecho a Ucrania. Lenin respondió a ese hecho. Consideramos que su lectura contribuye a comprender mejor el trasfondo histórico y teórico de la actual guerra de Putin contra Ucrania, y salir al paso de las mentiras contra la política nacional de la Revolución Rusa hasta 1924.


Ucrania

El fracaso de la política del nuevo gobierno provisional, de coalición, se destaca cada vez más claramente. El “Acta universal” relativa a la organización de Ucrania, publicada por la Rada Central de Ucrania y aprobada el 11 de junio de 1917 por el Congreso del ejército de toda Ucrania, es una revelación directa de esa política y una prueba documental de su fracaso.

“Sin separarse de Rusia, sin desprenderse del Estado ruso –se dice en dicha Acta- el pueblo ucranio debe tener derecho a disponer de su propia vida en su propia tierra…Todas las leyes por las cuales se determine el orden en Ucrania sólo podrán ser promulgadas por esta Asamblea Ucrania. En cambio, las leyes que determinen el orden de todo el Estado ruso, deberán ser promulgadas por el Parlamento de toda Rusia”.

Son palabras perfectamente claras. En ellas se declara con toda precisión que el pueblo ucranio no quiere separarse de Rusia en el momento actual. Exige la autonomía, sin negar la necesidad de la autoridad suprema de un “Parlamento de toda Rusia”. Ningún demócrata, y mucho menos un socialista, se atreverá a negar la plena legitimidad de las exigencias ucranias. Ningún demócrata podrá tampoco negar el derecho de Ucrania a separarse libremente de Rusia. Sólo el reconocimiento absoluto de este derecho nos permite abogar por la libre unión entre los ucranios y los gran rusos, por la asociación voluntaria de los dos pueblos en un solo Estado. Sólo el reconocimiento absoluto de este derecho puede romper en la práctica, completa e irrevocablemente, con el maldito pasado zarista, en el que se hizo todo para causar el distanciamiento mutuo de dos pueblos tan afines por su idioma, su territorio, su carácter y su historia. El maldito zarismo convirtió a los gran rusos en verdugos del pueblo ucranio y fomentó en éste el odio contra quienes hasta llegaron a prohibir a los niños ucranios hablar y estudiar en su lengua materna.

Los demócratas revolucionarios de Rusia, si quieren ser verdaderamente revolucionarios y verdaderamente demócratas, deben romper con ese pasado, deben reconquistar para sí mismos, para los obreros y campesinos de Rusia, la confianza fraternal de los obreros y campesinos ucranios. Y esto no puede conseguirse sin el pleno reconocimiento de los derechos de Ucrania, inclusive el derecho a la libre separación.

Nosotros no somos partidarios de los Estados pequeños. Estamos por la más estrecha unión de los obreros del mundo contra los capitalistas “propios” y de todos los demás países. Pero precisamente para que tal unión sea voluntaria, el obrero ruso, que no confía ni por un minuto en la burguesía rusa o en la burguesía ucrania, defiende hoy el derecho de los ucranios a la separación, sin imponerles su amistad, sino esforzándose por conquistar su amistad al tratarlos como sus iguales, sus aliados y hermanos en la lucha por el socialismo.

Riech, el periódico de los enfurecidos contrarrevolucionarios burgueses que están casi locos de rabia, ataca salvajemente a los ucranios por su “arbitraria” resolución. Dice que “el proceder de los ucranios es un atentado directo contra la ley, que exige la aplicación inmediata de rigurosos y legítimos castigos”. Huelga todo comentario a este ataque de los salvajes contrarrevolucionarios burgueses. ¡Abajo la burguesía contrarrevolucionaria! ¡Viva la libre unión de los campesinos y obreros libres de la libre Ucrania con los obreros y campesinos de la Rusia revolucionaria!

V. I. Lenin, 15 de junio de 1917.

Fuente: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/akal/lenin-oc-tomo-26.pdf