En setiembre de 2016, la Conferencia del Partido Laborista (Labour Party, o solo Labour) aprobó por amplia mayoría que sus concejales (councilors) no podrían votar contra, o incluso abstenerse, a los llamados presupuestos “legales” [1], o sea, ellos deben concordar con hacer cortes.

Por: Martin Ralph

En octubre de 2016, la dirección mayoritaria del Left Unity [Izquierda Unida o Unidad de la Izquierda][2] presentó una moción diciendo que “la reconstrucción del Partido Laborista como un partido socialdemócrata de masas es vital para el futuro de la clase trabajadora en Gran Bretaña”, nosotros “apoyamos firmemente su lucha [de Jeremy Corbyn] para restaurar la vocación y el espíritu originales del partido Laborista”. Una minoría sustancial votó contra la moción.

Las posiciones conflictivas existen porque la dirección principal tiene ilusiones muy profundas en la socialdemocracia y cree que es posible volver al Estado de Bienestar Social creado luego de la Segunda Guerra Mundial y, al mismo tiempo, mantener la ilusión de que la socialdemocracia puede llevar al socialismo.

Los dirigentes del Left Unity no están solos. El Partido Socialista (Socialist Party, ligado al CIO –Comité por una Internacional Obrera) hizo declaraciones de que el Partido Laborista puede dirigir la lucha por el socialismo. No obstante, como nosotros, otros ven la lucha de clases como el único camino.

Naturalmente, el estado de bienestar social era mejor que lo que tenemos ahora, pero pensar que el reloj puede simplemente andar para atrás siembra ilusiones en lo que la dirección laborista del pasado y la actual hicieron y pueden hacer bajo el capitalismo.

La International Socialist League (ISL – Liga Socialista Internacional, sección de la LIT-CI en Inglaterra) piensa que la verdadera lección es que, a menos que luchemos y conquistemos el socialismo, lo que significa un Estado obrero y un control democrático de los trabajadores sobre la salud, los bancos, la industria y la educación, el capitalismo recuperará lo que fue forzado a dar.

El establecimiento del estado de bienestar social surgió por el miedo a la lucha de clase obrera, en el contexto de una época de revueltas revolucionarias en Europa Oriental, en la India y en China. También vino de una clase obrera en Gran Bretaña decidida a no volver a las terribles condiciones de la década de 1930 y a las terribles condiciones que vivieron en la Segunda Guerra (1939-1945).

Hubo un aumento de la militancia en las fábricas, en las minas y en las metalúrgicas a partir de 1942 contra la ganancia obtenida con la guerra, que creó una relación de fuerzas que obligó al gobierno laborista a llevar a cabo su política de nacionalizaciones y a legislar por el estado de bienestar después de ganar las elecciones de 1945. El capitalismo británico y su Estado fueron forzados a retroceder temporariamente.

Un libro publicado en 1991, El capitalismo desde 1945 (Glyn Armstrong, Ed. Harrison), revela la enorme amenaza al capitalismo en la inmediata posguerra, y no solo considera cuidadosamente los procesos económicos sino también da lugar correcto a la turbulencia revolucionaria cuya historia ha sido encubierta desde entonces.

No son solo los economistas capitalistas e ideólogos reformistas que esconden la importancia de aquella turbulencia revolucionaria. Algunos trotskistas y reformistas izquierdistas se inclinan frente a generalizaciones como la “viabilidad a largo plazo” de la democracia burguesa y la fuerza del propio capitalismo, minimizando así los efectos de las traiciones de la dirección reformista de los trabajadores y de la crisis de dirección revolucionaria. Así, la clase obrera y los revolucionarios no aprenden nada que los ayude a entablar su lucha hoy, excepto la “lección” de que la clase obrera y su dirección están a merced de poderosas fuerzas objetivas.

Un aspecto de esta historia es que el gobierno laborista de posguerra usó a las fuerzas armadas contra la huelga de mineros, trabajadores portuarios y otros. Un Libro Blanco[3] de 1948 declaró que no debería haber “aumento general adicional del nivel de rentas personales sin aumento correspondiente en el volumen de producción”. Este acuerdo, sorprendentemente, también fue apoyado por la dirección sindical.

Aun cuando las reformas hayan sido un subproducto de los impulsos revolucionarios mundiales, la dirección laborista pudo llevar a cabo sus medidas de nacionalización de forma que continuase ayudando al capitalismo británico, es decir, nacionalizando los sectores más lucrativos del capitalismo.

Los ferrocarriles y las minas, las principales industrias nacionalizadas, eran dependientes de los subsidios estatales hacía años. El gobierno laborista, con una generosa oferta de indemnización, desbloqueó capital para inversiones más lucrativas. A pesar de eso, la percepción de los obreros era de victoria contra los propietarios de minas de carbón y ferrocarriles. Hoy la clase obrera precisa ir mucho más lejos.

La política laborista de hoy no tiene nada que ver con la de los años de 1940, y Corbyn habla tímidamente sobre interferir en los negocios del capitalismo.

Nosotros discordamos fuertemente del punto de vista de Left Unity, de que la socialdemocracia y el estado de bienestar pueden y deben ser restablecidos en las viejas bases. No se puede volver a 1945.

Hay una necesidad urgente de una lucha por un Estado Socialista de Bienestar. Lo que ayudará a la clase obrera a asumir la dirección de las luchas y a cambiar sus vidas, lo que solo puede ocurrir si las masas toman las calles y no tienen ilusiones en los sagrados corredores del parlamento.

Debe haber discusiones para desarrollar y construir alternativas al programa experimentado y desgastado de reforma del capitalismo. Solo los grandes objetivos del socialismo, basados en la lucha nacional e internacional de los trabajadores, pueden inspirar a millones de personas a luchar para acabar con este sistema decadente, de explotación y opresión.

[1] Presupuesto legal es aquel que acata todas las leyes y cortes venidos del Parlamento.

[2] Left Unity: partido amplio de izquierda, de tipo anticapitalista, inicialmente impulsado por el cineasta Ken Loach. El SU es uno de sus principales componentes. Tiene un programa reformista.

[3] Libro Blanco (White Paper) es un documento oficial del gobierno británico.

Artículo publicado en Socialist Voice n.° 26, febrero-marzo de 2017.

Traducción: Marcos Margarido.

Traducción del portugués: Natalia Estrada.