Todos los activistas que luchan por conquistar un mundo sin explotación del hombre por el hombre ya oyeron hablar de las dos etapas, o fases, para llegar allí. El socialismo primero, y el comunismo. Es así que Lenin utiliza estos términos en su libro El Estado y la Revolución. El socialismo sería una fase de transición hasta llegar al comunismo. Sin embargo, ¿qué significan estas palabras?

Por: Marcos Margarido

Aprendemos dos definiciones de socialismo y comunismo.

Socialismo: de cada uno conforme su capacidad, a cada uno conforme su trabajo.

Comunismo: de cada uno conforme su capacidad, a cada uno conforme sus necesidades.

Y la explicación es la de que en el socialismo las personas no tendrán acceso a todo lo que es producido, ni siquiera a todo lo que necesitan, pero recibirán de acuerdo con su trabajo, mientras en el comunismo, cuando la abundancia haya sido alcanzada, todos tendrán acceso a los productos de los cuales necesitan, sea cual fuere la naturaleza de esa necesidad y la cantidad de trabajo realizada.

Esto es, en la fase inicial de la sociedad sin clases, luego de la expropiación de la burguesía, cuando el nuevo sistema social aún carga la pesada herencia del pasado capitalista, principalmente en el desarrollo limitado de las fuerzas productivas, todas las personas en edad adulta tendrán trabajo disponible y serán obligadas a trabajar (con excepción de los ancianos e inválidos), sin que eso represente una carga para ellas.

El comunismo

Sin embargo, lo que pocos saben es sobre el origen de las definiciones. La definición de comunismo es más fácil de ser encontrada. Ella es parte de una explicación del comunismo hecha por Marx en la Crítica del Programa de Gotha:

“En una fase superior de la sociedad comunista, después que la esclavizante subordinación del individuo a la división del trabajo, incluyéndose la antítesis entre trabajo manual e intelectual, desaparezca; después que el trabajo se torne no solo un medio de vida sino la principal necesidad de la vida; después que las fuerzas productivas también aumenten con el desarrollo general del individuo, y que todas las fuentes de la riqueza cooperativa manen abundantemente; solamente entonces el estrecho horizonte del derecho burgués podrá ser sobrepasado en su totalidad y la sociedad podrá inscribir en su bandera: ¡De cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades!

Esto es, cuando la humanidad se libere de las trabas del capitalismo y pueda producir para sus propias necesidades, sin que una parte del trabajo sea apropiada por la burguesía, generando una abundancia que eliminará la disputa entre los hombres para conseguir los medios necesarios para su sobrevivencia y para su bienestar, como cultura, descanso, turismo, etc., entonces, el trabajo dejará de ser un medio de sobrevivencia para ser una actividad necesaria, pero sin obligación.

Es interesante notar que Marx dice que en el comunismo el “estrecho horizonte del derecho burgués será sobrepasado”. ¿Por qué? Porque la esclavitud asalariada –donde el trabajador recibe de acuerdo con el valor de su fuerza de trabajo, que corresponde a una pequeña parte de la jornada de trabajo, pues el resto del valor nuevo creado es apropiado por la burguesía– dejará de existir. La cantidad de trabajo necesario (esto es, para reproducir los bienes necesarios a su sobrevivencia) no será más la medida de cuánto cada persona recibirá, pues ella recibirá “conforme sus necesidades”.

El socialismo según Stalin

Sin embargo, el origen de la definición de socialismo es más oscura. Ella no es encontrada en las obras de nuestros maestros, Marx y Engels, y ni en el libro de Lenin.

Ella fue instituida por la Constitución de la URSS de 1936, escrita bajo la supervisión estrecha de Stalin, en sustitución a la Constitución de 1924, del tiempo de los soviets revolucionarios. Esto porque, según Stalin, la Unión Soviética ya era un “Estado socialista” en camino del comunismo, y era necesario incluir esto en la Constitución.

Entonces, en la Constitución de 1936, se encuentra la definición de socialismo dada arriba. Respecto de este artículo de la Constitución, Trotsky diría, en su libro La revolución traicionada:

“El primer capítulo, llamado Estructura Social, termina con estas palabras: ‘En la Unión Soviética, el principio de socialismo fue realizado: de cada uno de acuerdo con ss capacidad, a cada uno de acuerdo con su trabajo’. Esa fórmula inconsistente y contradictoria, para no decir sin sentido, fue transportada, créanlo o no, de discursos y artículos para el texto cuidadosamente estudiado de la ley fundamental. Muestra, no solo la total incapacidad teórica de los legisladores, sino también las mentiras de [las] que, como un espejo de la casta dominante, la nueva Constitución está llena”[1].

¿Por qué Trotsky afirma que esta definición de socialismo es inconsistente y contradictoria e, incluso, sin sentido? Porque, el socialismo aún es una transición entre el capitalismo y el comunismo y, por eso, algunas normas del trabajo capitalista aún estarán vigentes en el socialismo, debido al desarrollo insuficiente de las fuerzas productivas, que pondrá límites a la distribución del resultado del trabajo social. Pero, al establecer una fórmula estática, la transición deja de existir y el socialismo pasa a ser un fin en sí mismo.

El stajanovismo

Stajanov era un obrero que trabajaba horas y horas después de la jornada habitual para aumentar su producción y, así, ayudar al Estado Soviético. La burocracia soviética se aprovechó de eso y lanzó el stajanovismo, en los inicios de los años ’30 del siglo pasado, que proponía a los obreros que trabajasen hasta el agotamiento como forma de aumentar la producción.

Esa es la base de la definición del socialismo de la Constitución de 1936. “A cada uno según su trabajo” significaba obligar a los obreros soviéticos a trabajar mucho más allá de su fuerza física para recibir a cambio el “valor de su fuerza de trabajo”, y no el total correspondiente a las horas trabajadas. En resumen, no se diferenciaba de las normas del derecho burgués.

El stajanovismo casi fue incluido en la propia Constitución, mostrando el verdadero significado del “principio del socialismo”, con las siguientes palabras de Stalin:

“El trabajo en la URSS es una actividad honesta, una actividad valiosa y heroica de competencia socialista sobre la base de la voluntad espontánea de los trabajadores y apoyada por el Estado. El Estado envuelve con honra y premia a los definen el ritmo del trabajo social, como héroes y personas famosas”[2].

Según Trotsky, el Estado soviético estaba más próximo del capitalismo atrasado que del comunismo, y era obligado a mantener el trabajo por producción (stajanovismo), por el cual se sacaba “de cada uno el máximo, dándole el mínimo posible”, y donde la diferencia salarial entre el trabajo intelectual (es decir, de la burocracia) y el manual (de los obreros) era enorme.

Trotsky reconocía que en aquella frase de la Unión Soviética el derecho burgués aún era practicado, por eso concluye:

“En lugar de reconocer abiertamente que esas normas burguesas de trabajo y distribución predominan en la Unión Soviética, los autores de la Constitución dividieron en dos el principio comunista unitario, postergan para un futuro indeterminado la aplicación de la segunda proposición y declaran la primera realizada, juntándole mecánicamente la norma capitalista del trabajo por producción y llamándola de ‘principio del socialismo’. ¡Es sobre esa falsificación que es construida la estructura de su Constitución!”.

¿Cuál es, entonces, la fase anterior a la fase superior de la sociedad comunista? Ella fue elaborada por el propio Marx, y puede ser leída en la Crítica del Programa de Gotha.

La dictadura del proletariado

La primera conclusión a la cual llegamos al leer las explicaciones de Marx y Lenin es que “socialismo” y “dictadura del proletariado” son la misma cosa. Marx no usó el término socialismo, pero dijo que la dictadura del proletariado era la primera fase del comunismo. Y fue así que Lenin se refirió al socialismo en El Estado y la Revolución, utilizando todas las explicaciones de Marx.

Pero, hablar de un Estado socialista es una contradicción, pues el socialismo supone una sociedad sin clases, donde no sería más necesaria la existencia de un Estado al servicio de la clase dominante. Por eso, Marx llama esa fase de transición al comunismo, de dictadura del proletariado, basado en la experiencia de la Comuna de París, cuando los obreros tomaron el poder y construyeron su propio Estado sobre los escombros del Estado burgués.

Entonces, si es un Estado y, al mismo tiempo, una transición a una sociedad sin Estado, ¿cómo podemos entender el socialismo? Sería un Estado “no-Estado”, pues su papel es el de preparar a los hombres de esa nueva sociedad sin explotación para el fin del Estado, donde, según Engels, la administración sobre los hombres será sustituida por la administración de las cosas. Un Estado así tendría una vida tan corta como el tiempo necesario para enterrar de una vez “el derecho burgués”, a través del avance acelerado –pues el capitalismo ya no sería una traba– de las fuerzas productivas. Sería un Estado que prepararía su propia extinción, cuyo plazo es imposible de determinar con antecedencia.

¿Cuál sería el principio de esta primera fase del comunismo, según Marx?

“En la sociedad cooperativa basada en la propiedad común de los medios de producción, los productores no cambian sus productos; de la misma forma que el trabajo empleado en los productos no aparece aquí como valor de esos productos, como siendo su cualidad material, pues ahora, en contraste con la sociedad capitalista, el trabajo individual no existe más de manera indirecta, sino directamente como una parte componente del trabajo total. La expresión “producto del trabajo”, además de censurable por causa de su ambigüedad, pierde todo el sentido.

“Nuestro objeto aquí es una sociedad comunista, no como ella se desarrolló a partir de sus propias bases, sino, al contrario, como ella acaba de salir de la sociedad capitalista, por lo tanto, trayendo de nacimiento las marcas económicas, morales y espirituales heredadas de la vieja sociedad, de cuyo vientre ella salió”[3].

En esta sociedad donde la burguesía es expropiada pero aún persiste la herencia de la sociedad capitalista, la ley del valor entre mercaderías dejará de existir, pues el trabajo individual será directamente –no indirectamente, a través del mercado– trabajo social.

Por eso, de la misma forma que Marx afirma que la expresión “producto del trabajo”, adoptada por los socialdemócratas alemanes, es censurable y ambigua, Trotsky dice que la expresión “a cada cual según su trabajo” es contradictoria y sin sentido.

Notas:

[1] TROTSKY, León. A Revolução Traída. San Pablo: Ed. Sundermann, 2005, p. 230.

[2] LOMB, Samantha. A Fundamental Conflict of Vision: Stalin’s Constitution and Popular Rejection. Ohio State University.

[3] MARX, Karl. Crítica del Programa de Gotha, disponible en: https://www.marxists.org/archive/marx/works/1875/gotha/ch01.htm

Traducción: Natalia Estrada.