Mar Abr 23, 2024
23 abril, 2024

La relación de la izquierda con el imperialismo chino

Las relaciones que China establece con los países subdesarrollados no son de simple ayuda para la prosperidad, sino principalmente de subyugación colonial.

Por: Joana Salay

Recientemente vimos en las redes sociales un vídeo del futuro candidato del PSOL a la alcaldía de São Paulo, Guilherme Boulos, en la sede de la Huawei en Shanghái presentando las ventajas de la tecnología de la empresa china para la administración de grandes ciudades como São Paulo[1].

Podemos criticar de varias maneras el viaje que Boulos ha realizado entre París y Shanghái para conocer experiencias de gestión de las grandes ciudades, empezando por presentar como modelo la gestión de la ciudad de París, cuando la ciudad es muy conocida por sus guetos de inmigrantes y por la represión a los movimientos sindicales y sociales. Sin embargo, en este artículo queremos desarrollar otro aspecto importante que revela el viaje de Guilherme Boulos, que son las expectativas que sectores de la izquierda han revelado como un supuesto papel desarrollista de China con los países semicoloniales.

No fue sólo el candidato del PSOL quien expresó simpatía por posibles relaciones económicas internacionales con China. Jones Manoel del PCB-RR afirmó en 2021 que el imperialismo chino tiene un carácter progresivo, de ayuda a los países semicoloniales sin pedir contrapartidas, como hace el imperialismo norteamericano[2] . También se publicó un artículo en Brasil de Fato, en enero de 2024, que afirma que el acercamiento de los países africanos con China podría llevarlos a seguir un camino de mayor prosperidad en 2024[3] .

Pero ¿qué pretende hacer China con la expansión de sus relaciones económicas internacionales? ¿Permitir prosperidad y desarrollo o establecer relaciones de subordinación económica con estos países?

La lucha antiimperialista, una tarea determinante

Es un patrimonio común entre la izquierda que la lucha antiimperialista es un principio. En varios momentos importantes de la lucha de clases internacional, este principio permitió construir amplias unidades de acción en la lucha contra el imperialismo hegemónico, como la lucha contra la guerra de Irak o contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

El mundo ha sufrido grandes transformaciones desde la crisis económica de 2008, lo que ha llevado a cambios importantes en los papeles de los países en el marco del orden mundial. No podemos olvidar que estos cambios tienen consecuencias políticas, que son claves para el posicionamiento de la izquierda frente a los principales procesos que ocurren en el mundo. Así, vimos posiciones muy diferentes en el ámbito de la izquierda en la guerra de Ucrania. La Liga Internacional de los Trabajadores  Cuarta Internacional (LIT-CI), y algunos otros pocos sectores de la izquierda, se ubicaron junto al pueblo ucraniano en la lucha contra la invasión imperialista rusa. Sin embargo, un amplio sector de la izquierda adoptó una línea ambigua o de abierta capitulación al imperialismo ruso.

En este sentido, discutir la caracterización de la ubicación de los países en la actual división internacional del trabajo, considerando que esta ha sufrido y sufrirá aún más cambios importantes, es parte fundamental para adoptar una correcta línea política que jerarquice Nnuevamente la lucha antiimperialista.

China, un país imperialista

La caracterización del Estado chino no es unánime. Todavía hay quienes caracterizan a China como un Estado socialista, subestimando todo el avance del capital, principalmente norteamericano, en el país asiático desde la década de 1970. El papel protagónico que China juega hoy en sectores fundamentales de la producción capitalista, como la tecnología 5G, la apuesta en coches eléctricos y en la producción de energías renovables, muestra que ya no es el país capitalista fábrica del mundo para ser en un país imperialista.

Retomando el concepto de Lenin, “el capitalismo se ha transformado en un sistema universal de subyugación colonial y de estrangulamiento financiero de la mayoría de la población del planeta por un puñado de países avanzados”[4]. Este sometimiento no se debe necesariamente por la mala índole de sus gobernantes, sino principalmente por la necesidad que tiene el capital monopolista de seguir avanzando para acumular cada vez más, esto es, como dice Lenin, una ley general y fundamental de la presente fase del capitalismo. Por eso, “los capitalistas no comparten el mundo impulsados ​​por una particular perversidad, sino porque el grado de concentración a que se llegó los obliga a seguir ese camino para obtener ganancias”[5].

No hace falta enumerar en este texto la infinidad de datos que demuestran los avances en la acumulación y concentración del capital chino. Dando esto por sentado, pretendemos en este texto demostrar cómo las relaciones que China establece con los países africanos, por ejemplo, no tienen como objetivo simplemente ayudar a la prosperidad, sino principalmente la subyugación colonial, como decía Lenin.

Un breve análisis de las relaciones entre China y el continente africano

El continente africano se ha visto azotado por una ola de golpes de Estado con apariencia anticolonial[6]. Recientemente, Malí retiró el francés como lengua oficial y el año pasado el discurso de Ibrahim Traoré, presidente de Burkina Faso, que recordó a Fidel Castro, saludó la alianza estratégica entre los países africanos y Rusia.

China forma parte de estas alianzas estratégicas que establecen los líderes de algunos países africanos. Como señala el ya citado artículo del sitio web Brasil de Fato, en 2023 China lanzó la Iniciativa de Apoyo a la Industrialización de África, donde se compromete a aumentar el financiamiento para construir infraestructura, diseñar y crear parques industriales. Los contratos que China establece para la construcción de infraestructura incluyen su posterior control. Estamos hablando de puertos, carreteras, parques industriales, estructuras fundamentales para la economía y, en consecuencia, la soberanía del país.

Al contrario de lo que afirma un sector de la izquierda, la financiación china no viene sin contrapartidas. Hoy, el mayor acreedor de Angola es China, que también es responsable por 12% de la deuda externa del continente africano y actúa para rescatar a los países, al igual que el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Un estudio internacional titulado “Cómo presta China, una mirada a 100 contratos de deuda con gobiernos extranjeros”[7], señala que los acreedores chinos buscan obtener ventajas sobre otros acreedores con diversos mecanismos, utilizando acuerdos de garantía como cuentas de ingresos controladas por el acreedor y promesas de mantener la deuda fuera de futuras reestructuraciones. Los créditos también incluyen cláusulas de cancelación, aceleración y estabilización que otorgan a los acreedores chinos gran influencia sobre las políticas internas de los países deudores.

El estudio concluyó que “los acreedores chinos muestran un ingenio considerable en la adaptación y expansión de herramientas contractuales padrón para maximizar sus perspectivas de reembolso (…) para proteger una amplia gama de intereses chinos en el país prestatario”.

Dicho esto, ¿es necesario responder si los préstamos a África son una acción para ayudar a la soberanía? ¿O sirven a la política de rapiña imperialista de la burguesía china? Los elementos presentados nos hacen concluir que son instrumento de explotación imperialista y que aumentan la subordinación de los países africanos. Por eso, cualquier apoyo a estos acuerdos es una capitulación a un sector del imperialismo.

Por una política antiimperialista cosecuente

Las relaciones que China establece con Brasil no tienen, en esencia, intenciones diferentes a las que establece con el continente africano. Los acuerdos que Lula hizo con el gobierno chino[8] permiten crear mejores condiciones para que las multinacionales chinas obtengan ganancias en territorio brasileño. Bajo la justificación del desarrollo económico, los acuerdos profundizan la explotación, la opresión y el sometimiento del país a los intereses imperialistas. Al no ser el centro del artículo, importa aquí mencionar que la lógica desarrollista ha servido para el sometimiento colonial, para la aplicación de planes neoliberales y más destrucción ambiental, no siendo una alternativa frente a la desigualdad que vemos en el Brasil.

Sabemos que lo que mueve a China son los intereses de incrementar la acumulación de capital de sus grandes monopolios, por lo que abrir puertas a los intereses imperialistas significa más sumisión y endeudamiento. Poner el establecimiento de acuerdos con el imperialismo chino como alternativa económica para el desarrollo es una nueva forma de capitulación de la izquierda. No es posible “gobernar para el pueblo” y “salvar São Paulo” profundizando la subordinación colonial.

La visita de Guilherme Boulos a empresas monopolistas chinas, como la Huawei, se produce al mismo tiempo que saluda a sectores de la burguesía brasileña y trata de establecer relaciones sólidas con la Faria Lima [centro financiero de San Pablo]. La aceptación de Marta Suplicy como vicepresidente, la búsqueda de apoyo de sectores de la burguesía, y las relaciones políticas que establece fuera del país, demuestran no sólo su determinación de formar un gobierno de colaboración de clases, sino la aceptación del papel de la burguesía brasileña como subordinada a diferentes imperialismos. “En mi gobierno nadie creará dificultades para vender facilidades”[9], afirmaba ya Boulos en una reunión con sectores de la burguesía. Las facilidades que Boulos acepta comprar requieren la venta de los intereses del pueblo de la ciudad de São Paulo.

La izquierda revolucionaria tiene que afirmar que para promover un verdadero desarrollo en el Brasil, con mejores condiciones de vida para la clase trabajadora y el pueblo pobre, es esencial enfrentar a los países imperialistas y sus monopolios.

[1] https://www.tiktok.com/@guilhermeboulos/video/732578640682603648

[2] https://www.youtube.com/watch?v=MxZGAji-6Zs

[3] https://www.brasildefato.com.br/2024/01/05/levantes-e-aproximacao-com-a-china-paises-africanos-podem-trilhar-caminho-de-mais-prosperidade-a-partir-de-2024

[4] Prefacio a las ediciones francesa y alemana de El imperialismo, fase superior del capitalismo (1920).

[5] Lenin (1916) El imperialismo, fase superior del capitalismo.

[6] https://emluta.net/2023/09/28/africa-sahel-dos-golpes-a-revolucao/

[7] https://www.cgdev.org/sites/default/files/how-china-lends-rare-look-100-debt-contracts-foreign-governments.pdf

[8] https://litci.org/pt/2023/04/30/lula-volta-da-china-com-mais-capitalismo-na-bagagem/

[9] https://www.cnnbrasil.com.br/politica/em-jantar-boulos-faz-aceno-ao-empresariado-e-garante-que-tera-vice-mulher/

Artículo publicado en opiniaosocialista.com.br, 21/1/2024.-

Traducción: Natalia Estrada.

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