Mié Jul 24, 2024
24 julio, 2024

La guerra de los microchips

Actualmente, la prensa internacional publica permanentemente artículos sobre “la guerra de los chips” que se está desarrollando entre EEUU y China[1]. Al mismo tiempo, otros artículos informan de una situación de superproducción en los mercados internacionales de chips, un componente esencial de los productos industriales de mayor valor agregado[2]. ¿Qué está pasando en el “sector estrella” de la economía capitalista-imperialista?

Alejandro Iturbe

Para responder una pregunta, debemos partir de entender qué es un microchip y su utilidad[3]: un muy pequeño dispositivo que aprovecha las propiedades semiconductoras del silicio. Un semiconductor es un material que, de acuerdo a determinados factores, actúa bloqueando el paso de corriente eléctrica (aislante) o la deja pasar (conductor)[4]. Si se logra controlar esa acción, se logra transformar un semicondutor en el transmisor de un “mensaje eléctrico” formado por diversas combinaciones de secuencias “pulso-no pulso”.

Fue lo que hizo la computación/informática cuando se inició a partir de la década de 1950. Al control del paso de corriente eléctrica a través de elementos semiconductores le agregó la aplicación del “sistema numérico binario” (que trabaja solo con dos dígitos: 0-1). Cada pulso o no pulso, pasaba a ser equivalente a un 0 o a un 1, un bit (b), la menor unidad de información de este sistema. Ocho bits se agrupaban en un byte (B), y, a partir de allí, la formación de bloques cada vez mayores de B que aumentaban el volumen de información que podía ser transmitida, procesada y almacenada.

Inicialmente, se utilizaban enormes computadoras, que ocupaban el tamaño de un departamento, porque utilizaban como semiconductores las mismas válvulas de los viejos televisores. En una mirada actual, su capacidad de procesamiento de datos era muy poca y, al mismo tiempo, debían ser atendidas por varios ingenieros ya que las válvulas se recalentaban, distorsionaban el paso de la electricidad o directamente se quemaban. Su capacidad de almacenamiento directo era prácticamente nula.

Desde esa época hasta hoy, ha habido un desarrollo muy grande de los dispositivos que se usan como semiconductores (transistores, circuitos integrados, etc.). El objetivo siempre ha sido ahorrar espacio, aumentar el volumen de información que pueden procesar, la velocidad con que pueden hacerlo, la capacidad de almacenamiento y, también, disminuir la cantidad de energía que requiere el producto final en que ese semiconductor se integra.

Al mismo tiempo se fueron dando otros desarrollos, como la transmisión de datos a distancia: el surgimiento de la internet, primero a través de redes telefónicas, luego satelitales e incluso de transmisiones por fibra óptica. Nació así una fusión de ambos desarrollos que se denomina telemática. Otra aplicación de esta función de los dispositivos semiconductores ha sido la robótica, cada vez más aplicada en la producción industrial.

Ahora sí, los microchips

Los microchips son los últimos productos resultantes de este desarrollo de los dispositivos semiconductores. En realidad, se trata de un muy pequeño circuito integrado compuesto por varios dispositivos menores. Los microchips viven su propia evolución permanente, con los mismos objetivos que ya hemos analizado en el desarrollo tecnológico de los semiconductores en general.

En el caso de los microchips, la mejora en su capacidad se mide en lo que se denomina “índice de rendimiento por nodo” (los pequeñísimos dispositivos que componen su circuito integrado). Ese índice de rendimiento se relaciona con el “ancho” del “corredor” del nodo. Un ancho que se mide con una unidad tan pequeña como el nano-micrón (nm), equivalente a la millonésima parte de un milímetro. Cuanto más “angosto” es el corredor de un nodo y logra mantener la capacidad de circulación de datos de uno más ancho, más potente, rápido y efectivo será el microchip que integre esos nodos, aunque mantenga el mismo tamaño del más “viejo”.

Lo mismo sucede con los productos finales en que se usan los microchips. Por ejemplo, los celulares, que desde su vieja función de telecomunicación, han ido incorporando tareas y utilidades que los transformaron en pequeñas computadoras. Lo mismo sucede con las computadoras propiamente dichas.

La última tecnología aplicada, tanto en celulares como en computadoras se denomina 5G (quinta generación)[5]. Fue lanzada en 2019 pero ya se ha generalizado. A pesar del poco tiempo transcurrido, ya comienza a hablarse de una próxima generación de aparatos con tecnología 6G, tanto por las posibilidades que ofrecerían los avances de los microchips como por la necesidad del capitalismo-imperialista de crear e imponer nuevas “necesidades” de consumo masivo[6].

En esto entra, por un lado, lo que se llama la reducción artificial del “tiempo de vida útil” de una tecnología y los productos que la incorporan (hoy un celular debe descartarse y cambiarse cada tres años). Por el otro lado, la generación de cada vez mayor cantidad de “basura electrónica” contaminante, como las baterías que se deben descartar.  

Otra aplicación del avance de los microchips son los vehículos de última generación: automóviles y trenes cada vez más automatizados y “gobernados” por pequeñas computadoras[7]. También está la llamada inteligencia artificial (IA), a la que la página de la LIT-CI ha dedicado varios artículos[8].  

Hemos dicho que la calidad y actualización de un microchip se expresa en el menor ancho de sus nodos. En los últimos años, el estándar de microchip de última generación bajó de 14 nm a 10 y, posteriormente a 7 nm. Ahora, se logrando un estándar a 5 nm.

Está en curso una carrera entre los “grandes jugadores”, las empresas fabricantes que dominan los mercados internacionales de chips. La taiwanesa TSMC (Taiwán Semiconductor Manufacturing Company Limited) se ha propuesto bajarlo a 3 nm y la surcoreana Samsung a 4 nm[9]. Por su parte, la estadounidense INTEL se ha asociado con IBM, que informa que está desarrollando en pruebas de laboratorio nodos de 2 nm. De lograrse de modo efectivo esta reducción, según IBM, podría aplicarse al desarrollo y un salto de la IA, y a una gran ampliación de la vida útil de las baterías[10].

Incluso, científicos australianos están desarrollando un microchip que incorpora entre sus componentes células provenientes del cerebro humano y de pequeños roedores (cultivadas en laboratorio). Por lo tanto, estos microchips podrían ser capaces de “aprender nuevas habilidades continuamente sin perder los conocimientos anteriores”[11]. No sabemos el grado real de desarrollo en que se encuentra esta investigación. Pero, de concretarse, ya habríamos entrado directamente en el terreno de lo que la ciencia ficción denominó ciborg (la combinación de partes cibernéticas y orgánicas en una unidad).

Sin embargo, bajar de los 5 nm está resultando complicado. Los chips de 3 nm, que ya fabrica TSMC y le ha vendido a Apple, no están dando el resultado esperado ya que presentan fallas en su funcionamiento[12].

En este artículo, dejaremos de lado otro camino que se está experimentando para el avance de la telemática: la llamada computación cuántica, que parte de principios distintos, tomados de un campo de la física moderna (la mecánica cuántica)[13].           

El exclusivo club de los microchips

Ya nos hemos referido a algunos de los grandes fabricantes de microchips (y a la competencia que tienen entre ellos). Lo cierto es que el “club de fabricación” de los microchips avanzados es muy reducido y limitado a unas pocas empresas y países privilegiados. El capitalismo imperialista desarrolla cada vez más esta tecnología pero guarda celosamente su secreto y la utiliza como un mecanismo de generar dependencia tecnológica y de apropiación de plusvalía de gran parte del mundo.

El punto de partida de esta situación es que los microchips avanzados solo pueden ser producidos por una máquina gigantesca que “pesa 180 toneladas, está compuesta por 100.000 piezas y consume cantidades siderales de electricidad”. Se la considera “uno de los objetos más sofisticados creados por la humanidad, que fabrica los chips por medio de un duplicado-impresión en 3D a través de un complejísimo proceso de precisión inferior al micrón[14].

Esta máquina se llama Twinscan NXE y es fabricada exclusivamente por la empresa holandesa ASML (Advanced Semiconductor Materials Lithography) en la pequeña ciudad de Veldhoven, ubicada a 120 km de Ámsterdam. Esta empresa tiene 28.000 trabajadores distribuidos en unos pocos países: por fuera de Holanda, algunas partes del sistema son hechas en California y en Connecticut (EEUU), y en Taiwán. Alemania también interviene aportando partes.

Se estima que el costo de fabricación de cada unidad de esta máquina es de 150 millones de dólares. Pero la cuestión central no ese costo sino, en primer lugar, el “secreto” de cómo se fabrica y, en segundo lugar, que solo se la vende a contadísimas empresas privilegiadas, radicadas en unos pocos países. Ahí entran los grandes fabricantes que dominan los mercados de microchips, coma la taiwanesa TSMC, la Samsung surcoreana, y la Intel (con sede en California), asociada con la IBM.  En el campo de prueba y control del proceso es dominante la estadounidense KLA, con sede en California.

Existen empresas con participaciones menores en ese mercado, como la Qualcomm (con sede en San Diego, California) y la Texas Instruments (con sede en Dallas, Texas). NVidia (con sede en California) se ha especializado en el desarrollo de hardware y software para la IA y para los “cerebros” de automóviles y vehículos.

Alemania busca incorporarse al selecto grupo de países fabricantes de microchips y ha hecho un acuerdo con TSMC para la instalación de su primera fábrica en Europa[15]. También ha hecho un acuerdo similar con INTEL[16]. España es un país imperialista menor de Europa que también quiere incorporarse al “club”[17].

Incluso México, un país que tiene una asociación subordinada con EEUU en algunas producciones industriales, quiere entrar por esa vía en este negocio. En el marco de la política del gobierno de Joe Biden de financiar el desarrollo y la fabricación de microchips en EEUU, quiere asociarse a los beneficios en investigación y producción[18].

Japón fue un país que, hasta hace cuatro décadas atrás, dominó el mercado de semiconductores a partir de la creación de los transistores, que permitieron un gran avance y una reducción del tamaño de los productos electrónicos. Pero fue quedando rezagados frente a los “nuevos jugadores”. Ahora entra en el negocio de los microchips avanzados a través de un sector complementario: la empresa Alqua, especializada en la fabricación de tanques almacenadores de altísima calidad para mantener la pureza de los productos químicos que se utilizan en la fabricación de los chips[19]. Al mismo tiempo, Rapidus, una startup japonesa, planea invertir 35.000 millones de dólares, hasta el año 2027, para construir una fábrica de chips de 2 nm (asociada con IBM) y así entrar al “club de los grandes jugadores”[20].

El atraso tecnológico de China

En las últimas décadas, China se ha transformado en una potencia industrial, a la que se denomina “la fábrica del mundo”. Parte importante de los productos industriales (o sus partes) que se consumen internacionalmente provienen de este país y son exportados masivamente, incluyendo a EEUU. Algo que es muy evidente en el campo de celulares y computadoras personales.

China produce muchos chips para su propio consumo e incluso ha incrementado su producción. Pero lo hace desde una ubicación de atraso tecnológico de varios años: los chips que fabrica están “envejecidos” tecnológicamente con respecto a los del “club privilegiado”.

Lo cierto es que China lleva un gran atraso en este campo, ya que fabrica chips con tecnología “envejecida” y no tiene ninguna posibilidad de acceder a esta nueva tecnología, a pesar de que hace muchos años que hace inversiones para acortar la distancia. Aunque el costo de la “máquina mágica” es alto pero no inaccesible, es una tecnología que no consigue desarrollar, copiar ni comprar, aunque haya pasado las últimas décadas intentando hacerlo”.

A pesar de sus esfuerzos, China no consigue cerrar o disminuir significativamente esta “brecha tecnológica”: el año pasado festejó el hecho de haber producido de “forma autónoma” microchips de 14 nm (un estándar que, como vimos, está “envejecido” desde hace años)[21]. Esto significa que en el terreno de esta tecnología, la industria china es dependiente de los países que sí tienen la capacidad de producirla.

Una “guerra” desigual

Es en este contexto que el imperialismo estadounidense y sus asociados inician lo que ahora se llama “guerra de los chips” contra China. Es el intento de bloquear cualquier posibilidad de avance significativo chino en este campo e incluso de la importación por parte de China de chips de última generación[22]. . Ni hablar ya de acceder a la “máquina mágica”. Una “guerra” que inició el gobierno de Donald Trump y que ahora mantiene el de Joe Biden.

En esta “guerra”, el imperialismo estadounidense utiliza “munición pesada”, a la que China, por su atraso tecnológico, solo puede responder con lo que tiene a mano: la restricción a las exportaciones de galio y germanio (dos “metales menores” necesarios en la fabricación de microchips y en la industria militar). China produce 80% del galio y 60% del germanio que su consume en el mundo[23].

La medida china ha tenido cierto impacto: “El mes pasado, un vocero del Pentágono informó que EEUU tenía reservas de germanio, pero no de galio”. Agregó que «el Departamento de Defensa está tomando medidas para aumentar la explotación minera interna y el procesamiento de materiales críticos para la cadena de insumos para la industria espacial y la microelectrónica, incluyendo galio y germanio». En ese sentido, “se espera que las restricciones a sus exportaciones por parte de China tengan un impacto limitado en el largo plazo”.

Entonces, en una “guerra” donde los “combatientes” usan armas de impacto desigual, los analistas consideran que es el imperialismo estadounidense el que va ganando la guerra. La carrera tecnológica desatada en el desarrollo y fabricación de microchips ha puesto en ventaja a Estados Unidos frente a China en los últimos meses, luego de una serie de restrictivos controles que buscan limitar la capacidad de Pekín para comprar y producir semiconductores y así retrasar su progreso tecnológico y militar. El país asiático ha experimentado un duro golpe tras la cancelación de millonarios contratos entre empresas estadounidenses y chinas que lo ha dejado, por ahora, sin posibilidad de seguir desarrollándose”[24]. Como veremos en el punto siguiente, también EEUU siente el impacto que la “guerra de los chips” tiene sobre el comercio mundial.

Están sobrando chips

Durante la pasada pandemia, después de la gran caída del PIB mundial registrada en el tercer trimestre de 2020, se inició una recuperación de la economía mundial. En ese momento, hubo un gran aumento de la demanda de celulares y computadores por la instalación masiva del home office, el aumento obligado del e-commerce y las necesidades de comunicación entre las personas, provocadas por el aislamiento.

En ese momento, se produjo una situación de “escasez de chips”. Ante ella, los “grandes jugadores” comenzaron a implementar planes de expansión y de construcción de nuevas fábricas, aumentando lo que se llama “capacidad instalada” de fabricación. La TSMC implementó dos fábricas nuevas: una en Taiwán y otra en Alemania. Samsung e Intel-IBM emprendieron sus propios planes expansivos. En 2022, el gobierno de EEUU impulsó un plan de más de 50.000 millones de dólares de subsidios para aumentar el desarrollo de investigaciones y la fabricación de chips en el país[25].

Pero esa recuperación pos pandemia ha llegado a su fin y la economía mundial vive ahora una dinámica recesiva. Es decir, se frena y luego, posiblemente, comience a caer[26]. A esto se suma el hecho que el fin de la pandemia hizo menos imprescindible la compra o renovación de celulares y computadoras. Este marco impacta necesariamente en la industria de los chips, ya que los productos industriales en que son utilizados se venden menos.

Por eso, cae el volumen de sus ventas. Han “comenzado a sobrar chips” o, lo que es lo mismo, existe una capacidad instalada de fabricación que no es utilizada porque los mercados no pueden absorber la totalidad de su producción. Una capacidad instalada que, como vimos, se amplió mucho durante la pandemia.

Un artículo de un medio especializado informa que“La industria de los semiconductores se desploma un 18,6% en 2023”[27], y que esta caída va a ser mayor. TSMC ya calcula cuánto se reducirán sus ventas e informa a sus inversores sobre cuánto pueden reducirse sus ganancias[28]. Lo mismo hace Samsung[29].

  • Un artículo de un periodista británico, especializado en finanzas, critica el plan de subsidios de Biden para “expandir” este sector en su artículo de opinión “El exceso de chips pondrá de manifiesto la locura de la estrategia industrial”[30]. De modo específico, dice que Los Estados acaban subvencionando las industrias equivocadas en el momento erróneo”.

La “guerra de los chips” iniciada por el imperialismo estadounidense agrava este cuadro ya difícil de los mercados porque impide la venta a China de los chips más avanzados. Con eso, obligó a empresas como la Apple a reducir sus contratos de fabricación en China. También bloqueó la venta de un chip fabricado por NVidia, utilizado en IA. De modo indirecto, el clima “enrarecido” del comercio mundial que genera esta “guerra” contribuye a profundizar la tendencia recesiva de la economía mundial.

La política del imperialismo estadounidense ha sido endurecer las medidas restrictivas. Así está ganando la “guerra de los chips” pero lo hace al costo de provocar un “daño colateral” a sus propias empresas de tecnología. Por ahora, todas ellas acompañan disciplinadamente la política de “bloquear a China” pero ese “daño colateral” que sufren puede provocar, en el futuro, contradicciones dentro del imperialismo estadounidense.

Algunas conclusiones finales

Queremos terminar este artículo con algunas consideraciones que se abordaron en aquellos sobre IA a los que nos hemos referido[31]. El desarrollo tecnológico ha generado un profundo cambio en los productos que se consumen y en los hábitos con que se compran. También cambios muy profundos en los procesos industriales, de planificación, administración y comunicación en el proceso económico.

En sí mismo, este desarrollo representa un gran avance porque permite ahorrar tiempo y esfuerzo de trabajo humano: “el desarrollo tecnológico actual ya permitiría una reducción drástica de la jornada de trabajo, una liberación casi total del trabajo penoso y la inclusión en el proceso de producción de todas las personas desempleadas”.

Pero el capitalismo es un sistema que funciona basado en la búsqueda de la ganancia para las empresas a través de la venta de mercaderías y de la explotación de la fuerza de trabajo humana. Entonces, estos gigantescos avances, en lugar de servir para mejorar la vida de la Humanidad acaban transformándose en su opuesto: un factor que la empeora cada vez más.

La clase trabajadora se divide cada vez más entre un sector condenado al desempleo (o a una situación de precarización permanente como la de los trabajadores de aplicativos) y otro que deben aceptar jornadas de 12 horas diarias para obtener un salario que cubra sus necesidades básicas. Algo que sucede no solo en las industrias de trabajo intensivo, como alimentación o textil, sino también en las industrias de tecnologías de punta. “Aquellos que no estén dispuestos a aceptar turnos de 12 horas no deberían ingresar a la industria de los chips”, expresó Mark Liu, CEO de la empresa taiwanesa TSMC[32]. Una situación que se verá agravada por la dinámica recesiva en curso.

Solo una sociedad socialista, cuya economía sea planificada de modo centralizado en función de satisfacer mejor las necesidades humanas, y no de la ganancia de las empresas privadas, podrá aprovechar toda la potencialidad de la tecnología a favor de la Humanidad. En este, como en otros campos, la revolución socialista es imprescindible.    


[1] La ‘guerra de los chips’ entre EEUU y China, una batalla por la hegemonía con Europa como víctima colateral | Internacional (elmundo.es)

[2] TSMC manda alerta sobre queda global de chips com previsão de receita menor em 2023 (bloomberglinea.com.br)

[3] El microchip y sus innumerables aplicaciones (cientifiko.com)

[4] Semiconductor – Qué es, definición, características y ejemplos (definicion.de)

[5] O que é o 5G e como ele pode mudar as nossas vidas – BBC News Brasil

[6] O que é 6G [e quando isso vai acontecer]? – Tecnoblog

[7] El auto del futuro: una computadora sobre ruedas – DW – 01/03/2021

[8] Ver: inteligencia artificial – Liga Internacional de los Trabajadores (litci.org)

[9] Corea del Sur pone contra las cuerdas a Taiwán con un avance histórico en el terreno de los chips que hace peligrar el dominio de TSMC (3djuegos.com)

[10] IBM: el «gran avance» en la industria de los microchips que puede multiplicar por 4 la vida de tu batería – BBC News Mundo

[11] Austrália cria chip de computador com células cerebrais humanas (olhardigital.com.br)

[12] Tres de cada siete chips de 3 nm no funcionarán bien. Apple ha encontrado una solución: que los pague TSMC (xataka.com)

[13] ¿Qué es y cómo funciona la computación cuántica? – Iberdrola

[14] A máquina mais valiosa do mundo | Super (abril.com.br)

[15] El gigante de chips taiwanés TSMC elige a Alemania para su primera planta en Europa (france24.com)

[16] La estadounidense Intel levantará en Alemania una fábrica de microchips | Euronews

[17] España se lanza al diseño y fabricación de microchips con una inversión de 12.500 millones de euros | Euronews

[18] https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/clemente-ruiz-duran1/2023/08/09/el-gran-reto-del-desarrollo-de-semiconductores-en-mexico/?outputType=amp

[19] Cómo una empresa japonesa fundada en 1927 se convirtió en una pieza imprescindible en la industria de los chips avanzados (xataka.com)

[20] Japão quer voltar a ser líder mundial em fabricação de chips (olhardigital.com.br)

[21] https://urgente24.com/omni/china-festeja-que-produce-microchips-14-nm-propios-n543740#:~:text=China%20anuncia%20que%20logr%C3%B3%20autonom%C3%ADa,las%20cosas%20y%20ciudades%20inteligentes.&text=China%20intenta%20no%20quedar%20cancelada,silicio%20de%20un%20tama%C3%B1o%20concreto.

[22] https://litci.org/es/armas-de-guerra/

[23] https://www.bbc.com/portuguese/articles/cgrg451lrmyo

[24] https://www.univision.com/noticias/mundo/estados-unidos-esta-ganando-china-guerra-microchips

[25] Biden firma ley de estímulo a industria de microchips y empresas anuncian inversiones – Economía (france24.com)

[26] https://litci.org/es/la-crisis-en-el-sistema-bancario-y-la-posibilidad-de-una-nueva-recesion-mundial/

[27] https://elchapuzasinformatico.com/2023/06/industria-semiconductores-desploma/

[28] https://www.bloomberglinea.com.br/tech/tsmc-manda-alerta-sobre-queda-global-de-chips-com-previsao-de-receita-menor-em-2023/

[29] Com excesso de chips, Samsung tem pior resultado em 14 anos (olhardigital.com.br)

[30] El exceso de chips pondrá de manifiesto la locura de la estrategia industrial (eleconomista.es)

[31] Ver referencia 8

[32] TSMC: «O aceptan largos turnos o no deberían entrar a trabajar aquí» (elchapuzasinformatico.com)

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