Sin muchas buenas noticias en Irak y Afganistán, el gobierno de Bush y el de su aliado Tony Blair buscaron festejar la muerte de Abu Musab Al Zarqawi. En sus declaraciones, expresaron que este hecho significaba una señal de que comenzaban a retomar el control del país y que marcaría un punto de inflexión en la lucha contra la resistencia contra la ocupación.

No creemos que sea lo más probable. Al Zarqawi encabezaba en Irak un grupo armado sunnita ligado a Al Qaeda, la corriente internacional de Osama Bin Laden, y siempre ocupó mucho espacio en la prensa internacional. Muchas de sus acciones iban dirigidas contra la población chiíta (como atentar contra mezquitas o fiestas religiosas). Estas acciones, de hecho, ayudaban a la política de promover ‘guerra civil religiosa’ que impulsaba el imperialismo. Por eso, muchas veces la LIT-CI las criticó y las condenó.

Sin embargo, a pesar del gran espacio periodístico que se le dedicaba, el grupo de Al Zarqawi jamás llegó a tener un peso significativo en la resistencia ni en las acciones contra la ocupación y régimen títere. Por el contrario, importantes sectores de la resistencia condenaron  muchas de las acciones atribuidas a ese grupo.

Por lo tanto, las declaraciones de los gobiernos estadounidense y británico se basan mucho más en la necesidad de tener ‘algo bueno que contar’, o en una expresión de deseos, que en la propia realidad iraquí.