Actualmente, hay una oleada inflacionaria en todo el mundo generada especialmente por el aumento de la energía y de los alimentos. Existe una explicación marxista de por qué se produce esta situación. Las familias trabajadoras la sufren duramente en carne propia con la pérdida del poder de compra del salario. Los sectores más bajos caen directamente en la pobreza extrema y en la miseria. ¿Cómo responder a este nuevo ataque del capitalismo?

Por Alejandro Iturbe

Veamos algunos datos. En Estados Unidos, hubo en mayo una inflación interanual (comparación de precios con el mismo mes del año anterior) de 8,6%, la más alta en 40 años. El aumento de los alimentos supera 10% mientras que la nafta llegó a su récord histórico de 5 dólares el galón (3,785 litros), ¡60 % superior a un año atrás!, en un país en el que parte importante de la población (incluidos los trabajadores) utiliza el automóvil[1].

Al mismo tiempo, según una estimación preliminar de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, la inflación anual de la zona del euro (los países del continente que usan esta moneda común) alcanzó 8,1% en mayo de 2022. En un análisis por sectores, el aumento en el rubro “energía” alcanza casi 40%. En algunos países, supera ampliamente 10% (Eslovaquia, Letonia y Lituana), y en Estonia llega a 20%[2].

Veamos países que no son imperialistas, pero tienen un desarrollo medio y peso regional. Brasil, en abril pasado, registraba una inflación interanual de 12,13%, la más alta de los últimos 20 años[3]. En Argentina, esa comparación muestra un aumento de 60,7%[4], solo superada por Turquía, que registró 69,67%[5]. Si bien los economistas burgueses no definen estos niveles como “hiperinflación” lo cierto es que ambos países viven un proceso de “licuación” de sus monedas nacionales y encabezan el “ranking mundial inflacionario”.

La inflación es producto del capitalismo

Es habitual que frente a procesos que afectan duramente a los trabajadores y a las masas, como las crisis económicas (con su secuela de planes de ajuste, desempleo y ataques a las conquistas laborales) y la inflación, los medios y políticos burgueses, y los capitalistas en general, culpen a causas objetivas ajenas a ellos, como si se tratase de consecuencias de “catástrofes naturales”. En años recientes, decían que la crisis económica era causada por la pandemia de Covid-19; ahora nos dicen que la culpa de esta oleada inflacionaria la tiene la guerra en Ucrania.

Sin dudas, tanto la pandemia como la guerra son hechos que impactan sobre la economía y tienen consecuencias económicas, pero no son las que originaron la crisis ni la inflación: lo que hicieron fue agravar y acelerar tendencias y dinámicas que ya existían. Veamos la inflación, es decir, el aumento generalizado de los precios de las mercaderías y servicios que se genera por procesos profundos del funcionamiento del sistema capitalista y se ven potenciados (como una “onda expansiva”) por diversos mecanismos que la realimentan.

¿Qué son los precios? Aquí es necesario retomar conceptos básicos elaborados por Karl Marx, en su teoría del valor-trabajo: el valor contenido o expresado en una mercancía es el tiempo de fuerza de trabajo socialmente necesario para producirla. Esa es la base sobre la que estas mercancías van a intercambiarse en el mercado. En este proceso de circulación e intercambio, aparece otro elemento: el dinero, que actúa como intermediario de las operaciones. Las diferentes mercancías se intercambian en una proporción que acaba siendo definida por su precio.

El dinero es la expresión genérica del valor, de determinada cantidad de trabajo social abstracto. Es el equivalente general, la mercancía donde el resto de las mercancías expresan su valor, reflejan su igualdad y su proporcionalidad cuantitativa. Según palabras de Marx: “El dinero es la forma más acabada del valor”. La aceptación universal de este rol del dinero permite su utilización como medio de pago.

Si “El dinero es la forma más acabada del valor” eso significa que la masa total de dinero es equivalente a la masa total del valor, expresada en una cantidad determinada de producto material. Por eso, si esa masa de dinero crece nominalmente a un ritmo superior al del nuevo valor producido, podemos decir que “sobra dinero” y esto deriva en una depreciación de cada unidad de moneda como “medio de pago”.

La realidad nos muestra que esa masa de dinero en el mundo viene aumentando de manera constante desde hace décadas por la emisión creciente tanto de billetes como de bonos públicos. Un proceso que se vio acentuado con los grandes “paquetes de ayuda” a los bancos y empresas por parte de los bancos centrales de EE.UU. y Europa (al igual que en otros países), llamados eufemísticamente “inyecciones de liquidez”, y, más recientemente, por el paquete económico lanzado por el presidente Joe Biden. Todo esto va a terminar expresándose en una inflación que se convierte, de modo creciente, en estructural, en la economía capitalista, incluso en fases de estancamiento o descenso (la estanflación).

Sobre esta base estructural comienzan a operar los mecanismos de “onda expansiva” de la inflación que, a su vez, la realimentan. En primer lugar, los precios de las commodities son mundiales. Esto significa que, si el precio de alguna de ellas sube en los mercados europeos por la guerra en Ucrania, subirá en todo el mundo, incluso en los mercados de regiones que no están afectadas directamente por el conflicto.

En segundo lugar, si aumentan los precios de las commodities, como la energía o los cereales, todos los demás precios tienden a aumentar. Por un lado, por parte de los capitalistas que utilizan esos insumos y así trasladan ese mayor costo. Por el otro, por lo que se llama “la puja por los precios relativos”, un mecanismo de disputa interburguesa en los mercados de la plusvalía extraída. Todo confluye en un aumento generalizado de precios (la inflación) que acaba golpeando el poder adquisitivo del consumidor, especialmente de los trabajadores cuyo “precio” (el salario) siempre pierde en esa “puja”.

La caída del poder adquisitivo

Es muy posible que para muchos trabajadores sea difícil entender estos mecanismos económicos. Pero sí sufren y comprenden las consecuencias de la inflación, porque su salario cada vez puede comprar menos mercancías y servicios, incluso si logran aumentos nominales. En otras palabras, su salario cada vez vale menos. La burguesía utiliza la inflación para disminuir el valor del salario, aumentar el nivel de explotación y la cantidad de plusvalía extraída. Es lo que los economistas burgueses llaman “pérdida o caída del poder adquisitivo”.

Veamos algunos datos recientes en diferentes países del mundo. En EE.UU., en 2021, el salario aumentó 4,7% mientras la inflación fue de 6,6%[6]; en España, se calcula que a finales de 2022 los trabajadores habrán perdido poder de compra por el equivalente a un mes de su salario (más de 8%)[7]; en México, un importante diario titula: “El poder adquisitivo de los mexicanos en caída libre por la inflación”[8]; en Brasil, un informe de la CNC (Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo) dice que “la inflación derriba el poder de compra de 90% de las profesiones”[9]. En Argentina, un estudio del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) informa que, en los últimos 30 meses, los salarios y las jubilaciones perdieron, en promedio, la tercera parte de su poder de compra[10]. Otra noticia de este país indica que en mayo de 2022 el consumo minorista cayó 6,7%[11].

Los datos hablan por sí mismos. Sin embargo, es necesario señalar que la realidad es aún peor, por varias razones. En primer lugar, esta caída del poder de comprar del salario viene desde mucho antes de los períodos que toman esos estudios e informes. En segundo lugar, ellos consideran una inflación promedio mientras que, como vimos, los aumentos mayores se dan en energía y alimentos, rubros de fuerte impacto en un presupuesto familiar; es decir, la caída real es superior al mero cálculo de “inflación promedio – aumento salarial”. En tercer lugar, como vimos, este proceso inflacionario se mantiene y se profundiza, aumentando su impacto.

Lo que para un sector de familias trabajadoras significa comprar menos productos y servicios o bajar su calidad, para las franjas más bajas representa directamente entrar en una situación de pobreza extrema y miseria, es decir que van a pasar hambre. Un estudio de la ONG Oxfam informa que en 2022 “más de 263 millones de personas pueden caer en la pobreza extrema”, llegando así a un total de “860 millones de personas viviendo en la miseria”[12].

Una realidad que no puede ser ocultada ni siquiera por los organismos económicos internacionales del imperialismo. Un informe reciente del Banco Mundial expresa: Durante casi 25 años, el número de personas que viven en la pobreza extrema… disminuyó constantemente. Sin embargo, la tendencia se interrumpió en 2020, cuando la pobreza comenzó a aumentar… La inflación inducida por el precio de los alimentos puede tener un impacto particularmente devastador en las familias pobres: una persona típica de un país de ingreso bajo gasta alrededor de dos tercios de sus recursos en alimentos…”[13].

Crecen las luchas obreras

En ese marco, los trabajadores y las masas del mundo han protagonizado numerosas luchas contra esta realidad de empobrecimiento. En 2019, una oleada de rebeliones y revoluciones se extendió por diversas regiones del mundo. En Latinoamérica tuvo epicentro en el proceso revolucionario de Chile. Fueron procesos explosivos, con movilizaciones que enfrentaban duras represiones, y con la juventud precarizada y sin futuro a la vanguardia de estos enfrentamientos. En general, la clase trabajadora no intervenía en los procesos desde sus estructuras y organizaciones ni con sus métodos, sino disuelta dentro las masas en lucha.

En 2020, el impacto de la pandemia provocó un impasse relativo en la acción del movimiento de masas pero, incluso en ese marco, en EE.UU. explotaron y se extendieron las rebeliones antirracistas. A finales de ese año, hubo una importante huelga general en la India que, por el número de participantes, es considerada la más grande de la historia mundial. En 2021, los trabajadores y las masas comenzaron a retomar la dinámica de 2019: en marzo, se produjo un estallido en Paraguay contra el gobierno del Partido Colorado y, en junio, en Colombia, se inició una ola de movilizaciones contra el gobierno de Iván Duque, al que el régimen respondió con una feroz represión. Salvo el caso de la huelga general en la India, estos procesos mantuvieron las características que analizamos en los de 2019 y en las rebeliones antirracistas de EE.UU.

Sin embargo, en 2021 pareció iniciarse un cambio importante: la presencia de la clase trabajadora desde sus estructuras, con su organización y sus métodos. A lo largo del año se desarrolló una oleada de huelgas en EE.UU. (minoritaria pero importante) que, desde los sectores de educación y servicios, predominantes en las luchas anteriores, se extendió con fuerza a los trabajadores industriales, que hace muchos años estaban ausentes de la escena[14]. En Sudáfrica, los trabajadores metalúrgicos (agrupados en el poderoso sindicato NUMSA) realizaron una fuerte huelga por aumento de salarios.[15] En Bélgica, a inicios de diciembre, miles de manifestantes marcharon por las calles de Bruselas, convocados por todas las centrales sindicales, contra la inflación y también contra los ataques a los dirigentes sindicales[16].

En 2022, la respuesta al impacto negativo de la inflación y la pérdida del valor del salario parecen confirmar esta tendencia al ingreso en la lucha de los trabajadores organizados desde sus estructuras. Si damos una recorrida por medios y páginas del mundo, algunas de ellas especializadas en el mundo sindical y del trabajo, vemos que, un tanto ocultas por los medios de prensa de la burguesía, se desarrollan luchas obreras en muchos países y regiones. Entre ellas, en un listado muy incompleto:

  • Los trabajadores de carga, descarga y logística de Corea del Sur desarrollan una huelga que afecta las fábricas de automóviles, electrodomésticos, construcción de barcos, etc.[17]
  • El sindicato metalúrgico IG Metall anunció nuevas huelgas en nueve ciudades alemanas por aumentos salariales en la industria siderúrgica[18].
  • En Turquía, se desarrolla lo que es descrito como “una oleada de huelgas que recorre el país” contra “la inflación desbocada”[19].
  • Los metalúrgicos del País Vasco desarrollan un plan de lucha, por diversos reclamos, que incluye tres días de huelga[20].
  • En el sector de transporte aéreo, en mayo diversos sindicatos de varios países europeos anunciaron que harían paros si la empresa Ryan Air no mejoraba las condiciones salariales y laborales[21]. En Francia, los trabajadores del aeropuerto París Charles De Gaulle desarrollan una lucha por un aumento salarial de 300 euros y por la recuperación de puestos de trabajo perdidos durante la pandemia[22].

Otros sectores sociales también salen a luchar contra el impacto empobrecedor de la inflación. En el Ecuador, la organización de indígenas y campesinos CONAIE encabeza una lucha contra el gobierno de Guillermo Lasso y el primer punto de sus reclamos es Reducción y no más subida del precio de los combustibles[23].

La gran mayoría de las burocracias sindicales trabajan para que estas luchas no se produzcan e intentan convencer a los trabajadores para que acepten las pérdidas salariales y de conquistas laborales o la reducción de los puestos de trabajo. Y, si no pueden impedirlas, intentan evitar que esas luchas se extiendan, se profundicen y se unifiquen.

Pero incluso en estas difíciles condiciones, crece el número de huelgas. Si esta tendencia se mantiene, significaría un elemento de gran importancia para la dinámica de la lucha de clases en el mundo. En ese marco, sería también un proceso central para la LIT-CI, porque nos reivindicamos una organización de la clase obrera y es allí donde desarrollamos nuestra principal intervención.

Algunas consideraciones

Esta serie de huelgas se produce por objetivos económicos, pero tiene una profunda significación política, porque apunta contra el corazón de una política central de las burguesías: descargar sobre las espaldas de la clase trabajadora el costo de la recuperación económica y consolidar un nivel salarial mucho más bajo, y con ello, un nivel más alto de explotación.

En el marco de nuestra solidaridad, apoyo e intervención en ese proceso, presentamos las siguientes propuestas inmediatas: ¡Por un aumento general de salarios! ¡Por un salario básico que cubra el costo de una canasta familiar! ¡Por reajustes salariales automáticos que cubran la inflación! Al mismo tiempo, es necesario romper el aislamiento de esas luchas. Por ello, tenemos que impulsar su unificación y su coordinación en la perspectiva de una huelga general por los puntos que señalamos antes.

Nos hemos referido al nefasto papel de las burocracias sindicales. Por eso, estas huelgas plantean, desde el inicio y al calor de su desarrollo, la necesidad del surgimiento de nuevos dirigentes obreros, en la perspectiva de la construcción de una nueva dirección, para luchar de modo organizado y coordinado.

Ante las respuestas de los gobiernos y burgueses de que “no pueden hacer otra cosa”, se abre el espacio para plantear propuestas más avanzadas, como “apertura de los libros de contabilidad” y “control obrero de la producción”. Al mismo tiempo, las luchas nos presentan la posibilidad (y la necesidad) de explicar pacientemente cómo esta realidad de los ataques (caída del poder de compra del salario por la inflación, pérdida de puestos de trabajo y de conquistas laborales, etc.) es resultado del sistema capitalista y que, si no acabamos con él, continuarán empeorando cada vez más.

Nuestra clase está comenzando a luchar desde sus estructuras, con su organización y sus métodos. Es una tarea central ligarnos e intervenir en ese proceso para impulsar su avance y su desarrollo.

Notas: 

[1] https://www.clarin.com/mundo/inflacion-unidos-precio-nafta-llego-5-dolares-galon-record-jamas-alcanzado_0_f7LvLWS9Qk.html

[2] https://www.eldiario.es/economia/inflacion-dispara-eurozona-8-1-marca-nuevo-record_1_9038844.html#:~:text=Nuevo%20r%C3%A9cord.,estad%C3%ADstica%20de%20la%20Uni%C3%B3n%20Europea.

[3] https://g1.globo.com/economia/noticia/2022/05/11/ipca-inflacao-fica-em-106percent-em-abril.ghtml

[4] https://datosmacro.expansion.com/ipc-paises/argentina#:~:text=La%20variaci%C3%B3n%20mensual%20del%20IPC,es%20del%2023%2C1%25

[5] https://eleconomista.com.ar/internacional/inflacion-anual-record-turquia-n52944

[6] https://mises.org/es/wire/los-salarios-reales-se-desploman-mientras-la-inflacion-golpea-la-recuperacion-de-eeuu

[7] https://www.elindependiente.com/economia/2022/05/31/los-trabajadores-perderan-de-media-1-100-euros-por-la-inflacion-en-2022/#:~:text=As%C3%AD%2C%20cuando%202022%20finalice%20los,de%20media%2C%20para%20ser%20exactos.

[8]  https://elpais.com/mexico/economia/2022-03-14/el-poder-adquisitivo-de-los-mexicanos-en-caida-libre-por-la-inflacion.html

[9] Inflação derruba poder de compra de 90% das profissões, aponta CNC | CNN Brasil

[10] https://www.infobae.com/economia/2022/04/05/cuanto-poder-adquisitivo-perdieron-los-salarios-y-las-jubilaciones-en-los-ultimos-4-anos/

[11] https://www.perfil.com/noticias/economia/el-impacto-de-la-inflacion-en-el-consumo-lo-lleva-a-caer-67-en-mayo.phtml

[12] https://www.oxfam.org.br/noticias/mais-263-milhoes-de-pessoas-podem-cair-na-extrema-pobreza-em-2022-alerta-novo-relatorio-oxfam/

[13] Pobreza: Panorama general (bancomundial.org)

[14] Gran oleada de huelgas en Estados Unidos – LIT-CI (litci.org)

[15] https://litci.org/es/africa-del-sur-trabajadores-metalurgicos-muestran-el-camino-de-la-lucha/

[16] https://es.euronews.com/2021/12/06/todo-sube-menos-nuestros-salarios-belgica-protesta-contra-la-inflacion

[17] https://www.thecommunists.net/worldwide/asia/south-korea-statement-on-mass-strike-of-cargo-workers

[18] Sindicato metalúrgico alemán anuncia nuevas huelgas | Europa al día | DW | 12.06.2022

[19] Una oleada de huelgas recorre Turquía (elperiodico.com)

[20] Huelga en el metal de Bizkaia los días 23 y 30 de junio y 1 de julio (eitb.eus)

[21] https://www.elmundo.es/economia/empresas/2022/05/25/628df44dfc6c83c3218b45c2.html

[22] https://es.euronews.com/2022/06/09/huelga-de-los-trabajadores-aeroportuarios-y-cancelaciones-de-vuelos-en-francia

[23] Ecuador: las masas vuelven a las calles. Ahora contra el banquero Lasso – LIT-CI (litci.org)