Ecuador es un país con una gran tradición de luchas. A lo largo de la década de 1980 hubo diez huelgas generales. En la década de 1990, en la ola de privatizaciones, resistió valientemente en defensa de sus empresas estatales, pero no resistió la apertura de la economía y la consecuente desindustrialización. Allá por el año 2000, en pocos años derrocó a un vicepresidente y a tres presidentes. Por eso se dice: Ecuador tierra de volcanes y revoluciones.

Por: Cesar Neto

En 2019 fuimos testigos de gigantescas manifestaciones. Al inicio de la pandemia vimos cuerpos incinerados en las calles y, en la política, el fin del gobierno populista de Correa y el ascenso del gobierno derechista de Lasso, un banquero que, como todo banquero, tiene una historia sucia por los negocios de asalto a las riquezas del Estado. El jueves pasado se inició otro levantamiento indígena y popular.

Antecedentes de la movilización

A poco del inicio del gobierno del banquero Guillermo Lasso, el 21 de mayo de 2021, un sector del movimiento indígena presentó un petitorio de 10 puntos y comenzaron a negociar entre ellos. Los puntos eran: 1. Reducción y basta de aumentos de los combustibles; 2. Moratoria de 1 año en el pago de deudas al sistema financiero; 3. Precios justos para los productos agrícolas; 4. Empleo y derechos laborales; 5. No a la minería en tierras indígenas y en fuentes de agua; 6. Respeto a los 21 derechos colectivos; 7. No privatización de los sectores estratégicos; 8. Políticas de control y contra la especulación de los precios; 9. Presupuesto de emergencia para salud y educación; 10. Generación de políticas públicas de seguridad y protección.

Muchos activistas vieron con recelo o directamente repudiaron esta negociación con un gobierno de extrema derecha. Después de un año de negociación, sin ninguna conquista y presionados por la base, rompieron con el gobierno y llamaron a la movilización.

Las organizaciones de lucha

La clase trabajadora siempre ha tenido un papel protagónico en el país, pero con el proceso de desindustrialización primero y después con el desmantelamiento y la privatización de parte del sistema eléctrico y petrolero, los trabajadores siguieron siendo políticamente importantes, pero perdieron peso social. Este espacio fue ocupado paulatinamente por el movimiento indígena, donde se destacó la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). Internamente se divide en varios sectores políticos, siendo el sector más dinámico el de los llamados “mariateguistas” del cual forma parte Leonidas Iza. Leónidas, detenido en las manifestaciones, había sido el principal negociador con el gobierno.

Las organizaciones sindicales se han ido vaciando durante muchos años como resultado de la desindustrialización y también por cuenta de una burocracia completamente traidora. No aceptan la unidad con el movimiento indígena para no perder un protagonismo que ya no tienen. Presionados por la base, programaron movilizaciones para los días 22 y 23. Con la detención de Iza, algunos hablan de anticiparlas y sumarse a la marcha indígena. “Si ellos se juntan está bien, si no se juntan, nosotros nos juntaremos de todos modos”, dijo en la televisión un furioso morador del sur de Quito.

13 de junio: el inicio de las manifestaciones

El lunes comenzaría otro período de movilizaciones de los indígenas y de agricultores de la Costa del país. Como siempre pasa, con algunos cortes de ruta, manifestaciones en pequeñas ciudades y que pueden crecer o no. El primer día empezó relativamente flojo, pero en la madrugada del lunes para el martes, un escuadrón especial de la policía detuvo y secuestró a Leonidas Iza, y la historia cambió.

El martes, que hubiera sido un día de pequeñas movilizaciones, se transformó en los primeros enfrentamientos con el aparato represivo, la toma de ciudades, etc.

Cotopaxi, que es la región de Leonidas, fue tomada por la población que se manifestaba frente al Poder Judicial. La manifestación tuvo una enorme participación que puso a la policía en fuga.

En la región amazónica fueron tomándose caminos y no circulaba nada. En la región petrolera del Tena, las comunicaciones con las otras ciudades quedaron totalmente cortadas. En la región Puyo, ni la Policía ni el Ejército se atrevieron a enfrentar la movilización.

Leonidas Iza.

Miércoles: Lasso retrocede

Lasso hizo un cálculo político erróneo al detener a Leonidas Iza, porque imaginó que el movimiento retrocedería, pero sucedió lo contrario ya que el miércoles fue de aumento de la movilización y de su radicalización.

Esta relación entre represión y respuesta que se dio en el Ecuador debe enmarcarse en las tendencias mundiales en estos tiempos de crisis imperialista. Si, por un lado, crecen las organizaciones de derecha, por otro lado, las masas también se radicalizan.

Jueves: la movilización empieza a llegar a la capital

El jueves comenzó con la expectativa de que las marchas tuvieran mayor incidencia en las ciudades y en especial en Quito. En la ciudad de Cuenca, los estudiantes universitarios suspendieron las clases y realizaron una gigantesca marcha. En la región amazónica, una vez más, los indios amazónicos, que se diferencian de los indígenas de las sierras en la medida en que estos están más ligados al mercado, ¡con sus flechas y lanzas pusieron al Ejército a correr!

En Quito, la capital, comenzaron a llegar las primeras marchas indígenas y la población de los barrios pobres salió a recibirlos. Al mismo tiempo, el mercado central de la capital, con sus más de mil vendedores, suspendió la actividad en apoyo a las manifestaciones. En varias ciudades más pequeñas, los comercios cerraron y el transporte dejó de circular.

Los indígenas y el pueblo pobre luchan. Los dirigentes negocian

La heroica lucha del pueblo ecuatoriano, en esta y otras situaciones, es un ejemplo para todos los luchadores latinoamericanos. Pero no es suficiente decir NO. Tenemos que decir lo que queremos.

Los 10 puntos que plantea la CONAIE no tienen ninguna consigna contra el gobierno del gran capital, no tienen ninguna propuesta de gobierno que el país necesita para enfrentar la violencia de la recolonización del país y sus consecuencias para los indígenas, los trabajadores y el pueblo pobre.

La primera tarea, a nuestro entender, es impulsar la movilización. Si las organizaciones sindicales se niegan a hacerlo, deben ser denunciadas ante sus bases.

En segundo lugar, es necesario decirlo con voz bien alta: Fuera Lasso, los banqueros y grandes empresarios.

Y, finalmente, por un gobierno de trabajadores, de los indígenas y de la juventud en lucha.

Traducción: Natalia Estrada.