La agresión imperialista contra Irán cumple seis meses sin éxito
La agresión imperialista para cambiar el régimen iraní y subordinar el país a Estados Unidos e Israel, hasta ahora, ha fracasado y puede convertirse en la primera derrota militar del gobierno de Trump.
Las poderosas maquinarias militares estadounidense e israelí realizaron más de 23.000 bombardeos, eliminando a los principales líderes iraníes y destruyendo edificios públicos, industrias, viviendas, escuelas, hospitales y patrimonio histórico.
Preparado, el régimen iraní se renovó y se centralizó en torno a la Guardia Revolucionaria. Utilizando drones y misiles, bloqueó el estrecho de Ormuz y atacó las bases militares estadounidenses en varios países, causando grandes daños e imposibilitando el funcionamiento de varias de ellas.
La prolongación de la agresión redujo cualitativamente los arsenales imperialistas de interceptores para la defensa antiaérea y de misiles modernos, lo que obligó a Trump a reasignar equipamiento, provocando crisis diplomáticas y poniendo en jaque sus capacidades militares.
Además, el bloqueo del estrecho de Ormuz impactó en toda la economía mundial y derrumbó la popularidad de Trump dentro y fuera de Estados Unidos, lo que tiende a reflejarse en las elecciones de medio término con una eventual pérdida de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes.
Esto lo llevó a declarar un alto el fuego en el mes de abril, seguido por el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio. Fiel a la situación político-militar, el memorando de entendimiento fue ampliamente favorable a Irán, garantizando de inmediato:
- El fin de las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní;
- El fin del bloqueo a los puertos iraníes;
- La apertura del estrecho de Ormuz bajo control iraní y omaní;
- Un alto el fuego regional que incluye al Líbano.
Tras la firma del acuerdo, Donald Trump intentó revertir tres puntos del memorando de entendimiento:
1. Alto el fuego en el Líbano: Trump patrocinó un acuerdo neocolonial contra el Líbano, negociado con el gobierno libanés y el Estado de Israel. El acuerdo garantiza a los invasores sionistas el mantenimiento de tropas en los territorios ocupados y el recurso a la acción militar cuando lo consideren necesario. Al gobierno libanés le corresponde la tarea de desarmar a Hezbollah, sin lo cual Israel no se retiraría de las tierras libanesas. El gobierno libanés se comprometió además a no recurrir a los foros internacionales para denunciar la ocupación y los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por las fuerzas israelíes.
2. Control del estrecho de Ormuz: Donald Trump ordenó a tres barcos cruzar el estrecho por una ruta no autorizada por la Guardia Revolucionaria iraní. Esto llevó a Irán a lanzar drones sobre las embarcaciones para obligarlas a retroceder, lo que fue seguido por una serie de ataques militares estadounidenses contra zonas del litoral y, posteriormente, contra otras partes de Irán, ante los cuales Irán respondió militarmente.
3. Organizaciones del Eje de la Resistencia: Este punto no figuraba en el memorando de entendimiento. Donald Trump se articuló con Arabia Saudita para atacar a organizaciones aliadas de Irán en Irak (las denominadas Hashd al-Shaabi) y en Yemen (los hutíes de Ansar Allah). Esto llevó a los hutíes a declarar la guerra contra Arabia Saudita y a afirmar que los barcos procedentes de puertos sauditas no pueden atravesar el estrecho de Bab el-Mandeb, en el mar Rojo.
En este momento se suceden períodos intercalados de alto el fuego y ataques militares limitados en la región del Golfo, en medio de negociaciones directas o con intermediación. Sin embargo, continúan los ataques militares sauditas en Irak y Yemen, además de las agresiones militares israelíes en el Líbano, Siria y Palestina.
La cuestión palestina
El fracaso israelí en la agresión contra Irán todavía no se ha reflejado en la situación de los palestinos. Desde el 7 de octubre de 2023, la resistencia palestina obtuvo dos conquistas:
- La inmensa ola de solidaridad internacional que, particularmente en los países imperialistas occidentales, ganó corazones y mentes, reflejándose en las luchas, en la situación política y en los procesos electorales de esos países.
- El congelamiento de la normalización de las relaciones entre los países árabes e Israel debido al repudio popular en esos países.
Sin embargo, el costo humano de estas conquistas es enorme, lo que se refleja en la continuidad del genocidio en Gaza, la intensificación de la limpieza étnica en Cisjordania y Al-Quds (Jerusalén), y el mantenimiento del régimen de apartheid contra los palestinos en los territorios del 48.
La situación defensiva en Gaza llevó a Hamás a declarar su disposición a entregar el gobierno y sus armas al Comité Nacional para la Administración de Gaza, previsto en el acuerdo de paz de Trump, siempre que las fuerzas israelíes se retiren de Gaza, algo que Netanyahu, con la mirada puesta en las elecciones israelíes, ya rechazó.
Por su parte, el Estado de Israel busca recuperarse del fracaso de la agresión contra Irán, impulsando las agresiones militares en el Líbano, Siria, Gaza y Cisjordania, y forjando alianzas regionales con los Emiratos Árabes Unidos, Chipre, Grecia y Marruecos, además del jeque Hikmat al-Hijri (que se convirtió en el principal líder de los drusos en Siria después de las masacres de 1.400 drusos en julio del año pasado).
Sin embargo, el debilitamiento de Israel se expresa en su profundo desprestigio ante las masas de todo el mundo y en sus crisis internas: el éxodo de capitales y de trabajadores especializados que precedió y continuó después del 7 de octubre de 2023; la pérdida de credibilidad de los servicios de seguridad; las dificultades para mantener el reclutamiento militar; la negativa de la población haredí a servir en las fuerzas armadas; y la polarización electoral, en la cual ningún bloque sionista debería obtener la mayoría en las elecciones de octubre, lo que podría llevar a una sucesión de nuevas elecciones sin mayorías estables.
Nueva configuración regional
El fracaso de la agresión israelí-estadounidense contra Irán puso fin al sueño sionista de un “nuevo Oriente Medio” bajo su hegemonía. Además del Eje de la Resistencia liderado por Irán, que se fortaleció, Arabia Saudita constituyó un nuevo pacto militar (Pacto de La Meca) con Turquía y Pakistán, como alternativa a Israel y al Eje de la Resistencia liderado por Irán. Cada uno de estos tres bloques mantiene relaciones directas con los países imperialistas.
Además de este pacto militar, Arabia Saudita llegó a un acuerdo con Estados Unidos para el desarrollo de centrales nucleares. Trump lo hizo antes de que los sauditas firmaran el mismo tipo de acuerdo con otros países interesados, como China, Rusia y Francia.
Otros países importantes de la región buscan una situación de equilibrio entre estos tres bloques, como es el caso de Irak, Catar y Egipto.
Tendencias mundiales
Las consecuencias mundiales de esta agresión imperialista son profundas y sus primeros aspectos ya son visibles:
- Reducción del crecimiento de la economía mundial. El Banco Mundial prevé una reducción al 2,5%, y aún mayor si el estrecho de Ormuz no es reabierto. El impacto es mayor en los países del Golfo y en la zona euro.
- Fortalecimiento relativo de China en su disputa interimperialista con Estados Unidos. A pesar de ser el principal importador mundial de petróleo, China combinó la ampliación de las importaciones de petróleo ruso, el uso de sus gigantescas reservas de petróleo y la aceleración de la diversificación de sus fuentes energéticas (carbón y electrificación) para evitar un impacto económico significativo y superar una deficiencia estratégica relacionada con su dependencia de fuentes de energía del exterior.
Además, fortaleció cualitativamente su narrativa de estabilidad en las relaciones internacionales al condenar la agresión militar y defender un orden mundial multipolar basado en reglas.
Otra iniciativa fue la fundación de la WAICO (Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial) en julio de 2026, con 29 países, entre ellos China, Rusia, Brasil y Sudáfrica, para democratizar el acceso y el control de la IA, como respuesta a Pax Silica, formada en diciembre de 2025 bajo el liderazgo de Estados Unidos con 24 países, entre ellos Alemania, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Israel, Japón y Corea del Sur, con el objetivo de establecer un monopolio sobre la IA, los chips avanzados y las cadenas de suministro que reduzca la dependencia de los minerales estratégicos de China.
De esta forma, China defiende un orden mundial con reglas que sigan favoreciendo su fortaleza industrial y comercial —ya se convirtió en el principal socio comercial de la mayoría de los países—, en oposición a los tarifazos de Trump; el fortalecimiento de la “Nueva Ruta de la Seda” (BRI – Iniciativa de la Franja y la Ruta) para integrar las economías nacionales de diversos países a la economía china; y organismos multilaterales como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que reúne a China, Rusia, India, Irán y otros países de Asia Central y que se reunió el pasado 1 de septiembre en Biskek. China adopta una diplomacia flexible, exigiendo siempre el reconocimiento de su derecho a la “reunificación” con Taiwán y el silencio ante las violaciones de derechos humanos en Xinjiang, Tíbet y Hong Kong.
- Decadencia del imperialismo europeo y japonés. La agresión contra Irán impactó particularmente en los países imperialistas dependientes del petróleo y se combinó con procesos anteriores: pérdida de competitividad industrial frente a China y, en el caso europeo, pérdida de las fuentes de energía rusa barata debido a la guerra en Ucrania; presión de Trump para hacer implosionar la Unión Europea e imponer una relación semicolonial con los países europeos. (1)
- Creación de alternativas al estrecho de Ormuz: ampliación de la producción de petróleo en países como Brasil y Venezuela, nuevas rutas de exportación de petróleo y gas (oleoductos que conectan los países del Golfo con el mar Rojo y el mar Mediterráneo) y diversificación energética mediante la ampliación del uso del carbón, la energía nuclear y las energías renovables.
- Aceleración de la carrera armamentista. La agresión contra Irán expuso las fragilidades militares del imperialismo hegemónico, así como la agresión rusa contra Ucrania expuso las limitaciones militares de la segunda mayor potencia militar. Por otro lado, estas agresiones acentuaron las rivalidades interimperialistas y la necesidad de poder militar para competir en el nuevo orden mundial que está en construcción. Todos los principales países están ampliando sus presupuestos de guerra en detrimento de las inversiones sociales en educación, salud, vivienda, seguridad social y medio ambiente.
- Las ilusiones de Zelensky en el presidente Trump. El gobierno de Zelensky bombardeó un barco comercial iraní en el mar Caspio el 25 de julio, en vísperas de una reunión con Donald Trump, con la esperanza de obtener el apoyo estadounidense contra la agresión rusa. Sin embargo, este intento, que repudiamos, es equivocado e ilusorio. En la visión mundial estadounidense, expresada en su Doctrina de Seguridad Nacional, uno de los objetivos de Estados Unidos es dividir Europa para someterla mejor, haciéndola pasar de socio menor a una condición subordinada. Este objetivo es compartido con Putin. Por eso, la política de Estados Unidos frente a la agresión rusa contra Ucrania consiste en premiar a Putin con una parte del territorio ucraniano, retirarle las sanciones y volver a invitarlo a participar de las reuniones del G7.
Nuestra posición
Nuestra política frente a la agresión estadounidense e israelí contra cualquiera de los países y pueblos de la región (Irán, Líbano, Siria, palestinos o hutíes) es de unidad militar con los países y pueblos agredidos, sin que esto implique ningún apoyo político a los regímenes y organizaciones que los dirigen. Defendemos el derecho de los países y pueblos agredidos a solicitar y obtener armas para su autodefensa. Al mismo tiempo:
– Defendemos el fin de todas las sanciones contra Irán y el descongelamiento de los activos iraníes en el exterior;
– Exigimos al régimen iraní el fin de las ejecuciones y la liberación de todos los presos políticos. Desde el inicio de la agresión, el 28 de febrero, el régimen iraní ya ahorcó a 24 manifestantes detenidos en enero;
– Defendemos el armamento general de la población iraní para enfrentar una eventual invasión terrestre de tropas estadounidenses e israelíes;
– Apoyamos las movilizaciones obreras y populares en toda la región. Entre los ejemplos de estas movilizaciones se encuentran las redes de presencia protectora contra la violencia de los colonos fascistas en Cisjordania; las protestas de ciudadanos iraníes contra la ejecución de dos manifestantes en la ciudad de Isfahán el 28 de julio; las protestas de docentes iraníes por salarios el 6 de septiembre; las protestas en Beirut contra la normalización de las relaciones con Israel; las protestas contra el asesinato de Mohammad Ghmeira bajo custodia policial siria en Latakia; las acciones de autodefensa de la población siria contra la ocupación israelí en el sur del país; y las huelgas por salarios y protestas por justicia contra los remanentes del antiguo régimen sirio, ocurridas en varias ciudades de Siria.
Por último, hacemos también un llamado internacional al fortalecimiento de las acciones de solidaridad con la resistencia palestina y contra la persecución de los activistas propalestinos en todo el mundo, en la perspectiva de una Palestina libre, del río al mar.




