Dom Dic 04, 2022
4 diciembre, 2022

Inflación: ¿la culpa es de la guerra?

La guerra en Ucrania ha sido señalada como responsable por la subida de los precios de la energía y, por lo tanto, del frenético crecimiento de la inflación. No es verdad.

Por: Cristina Portella

La inflación en Portugal alcanzó 10,2% en octubre, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la más alta desde 1992. Una situación similar se observa en todo el mundo. En la zona euro, en ese mismo mes, se superó por primera vez el límite del 10%. Este aumento se atribuye en gran parte a la escalada de los precios de la energía que, calcula la Eurostat, gabinete de estadísticas de la Unión Europea, fue de 41,9%.

Si la guerra, al involucrar un importante productor de petróleo y gas, como Rusia, y de cereales, como Ucrania, afecta los precios de estos productos, no es correcto atribuirle a esta el protagonismo por el aumento de la inflación. En realidad, la inflación comenzó mucho antes de la guerra. En 2021, el año anterior al estallido del conflicto, alcanzó 4,96% en la Unión Europea, un índice nunca alcanzado, explicado por la pandemia y la interrupción de las cadenas de producción y de distribución, con la consecuente escasez de materias primas y productos.

En Portugal, ese mismo año, la inflación alcanzó 1,3%, tras la variación nula de 2020. Los precios de los bienes energéticos fueron los que más subieron.

La culpa es de las ganancias

La agudización de la inflación en los últimos meses puede tener otra explicación, señalada por economistas e instituciones como el Instituto de Política Económica de Estados Unidos: las ganancias de las empresas. Un estudio basado en el sector de bienes y servicios de ese país reveló que desde el segundo trimestre de 2020 los precios han crecido 6,1% al año, un aumento muy superior al registrado en los negocios previos a la pandemia. Más de la mitad de este aumento (53,9%) es resultado de mayores márgenes de utilidad, mientras los costos laborales contribuyeron con menos de 8% para ese aumento.

Porcentajes bastante diferentes a los registrados en el pasado reciente. De 1979 a 2019, según ese mismo estudio, las ganancias contribuyeron solo 11 % al aumento de los precios, mientras los costos laborales totalizaron un 60 %. Este estudio demuestra la brutal plusvalía que se arranca del valor del trabajo con la excusa de la pandemia y, ahora, de la guerra en Ucrania.

Las ganancias en Portugal

En nuestro país, la situación es similar. Las ganancias de las 13 mayores empresas cotizadas en bolsa crecieron 86% entre abril y junio de este año, en comparación con el mismo período del año pasado. Las que más lucraron fueron EDP, Galp Energia y EDP Renováveis. La Galp más que duplicó las ganancias, con un aumento de 153%. Pero no fueron solo las vinculadas al sector energético las que lucraron con la inflación. La Sonaecom (tecnología) registró, en los nueve primeros meses del año, un aumento de sus ganancias de 22,7%, y la Navigator (celulosa y papel), de 137%. Es fácil concluir que el aumento de la inflación debe explicarse no solo por el aumento del costo de las materias primas, sino, principalmente, por la astronómica tasa de ganancia de las grandes empresas embutida en el precio final.

Qué hacer

No se puede decir lo mismo de las cuentas de la clase trabajadora. La erosión salarial es impactante, sobre todo cuando se sabe que los reajustes están muy por debajo de la inflación. La Asociación Portuguesa de Empresas de Distribución admite que ya se asiste a “descensos notables” en el consumo de bienes de primera necesidad de precio más elevado, como pescado o carne de vaca. Hay una retracción en el consumo y, más grave aún, hambre.

La guerra en Ucrania y la justa lucha de su pueblo para expulsar al invasor ruso no pueden ser responsabilizadas, como quieren el gobierno de António Costa y el estalinismo, por la ganancia del gran capital.

Frente a la revuelta provocada por esta situación, el gobierno, en palabras de su ministro de Economía y Mar, António Costa Silva, todavía ironiza: “tratan el lucro como un pecado”. Si esto es así, respondemos nosotros, que entonces los trabajadores los fuercen a una dura y dolorosa penitencia.

Texto publicado originalmente en el periódico Em Luta , No. 38, 11/2023

Traducción: Natalia Estrada.

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