En noviembre de 2020 se cumplieron 200 años del nacimiento de Friedrich Engels (1820-1895), cofundador del socialismo científico junto con Karl Marx. En este sitio publicamos un especial sobre el tema, con artículos de distintos autores y autoras, que abordan aspectos esenciales de la vida y obra de este gran revolucionario. Ahora, la Editora Lorca anuncia el lanzamiento de una selección de textos de ese especial, revisados y en algunos casos traducidos, en formato digital e impreso. La compilación lleva el título: Friedrich Engels, el general comunista. Es un material sumamente útil para todo aquel que desee conocer más sobre el papel de Engels en la formación del marxismo y adentrarse en las viejas y nuevas polémicas alrededor de su legado. Con este lanzamiento, damos inicio a una serie de libros a partir de nuevos especiales sobre otros temas de interés.

El libro está a disposición en la tienda Amazon: https://amzn.to/2WmSfv2

Ficha técnica:

Editorial: Lorca

Idioma: Español

Tapa blanda: 228 páginas

ISBN-13: 979-8453941438

Compartimos el prólogo de la obra:

El libro que el lector tiene ante sí es resultado de una iniciativa de elaboración colectiva que pretende contribuir a una mejor aproximación a la obra de Friedrich Engels (1820-1895), en ocasión del bicentenario de su nacimiento, ocurrido el último 28 de noviembre. El propósito fue desarrollar determinados aspectos del legado de Engels –muchos de ellos en la forma de polémicas con otros autores o corrientes de pensamiento– con una serie de textos preparados especialmente para la ocasión. Esos artículos, aunque escritos con rigor, debían ser relativamente breves y estar al alcance del público no especializado en la teoría y la historia del marxismo. Así, el conjunto de los escritos –que juntos aportan una visión global, aunque poseen la suficiente independencia para ser leídos de manera separada– fueron publicados originalmente en la página web de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI) entre noviembre de 2020 y enero de 2021.

Ahora, motivados por la intención de ampliar su difusión, nos complace ofrecer una compilación de esos textos, seleccionados y revisados, reunidos en una edición física y digital.

Estamos convencidos de que el aporte calificado para el conocimiento, la comprensión, el debate, en suma, el rescate del verdadero significado del legado de Engels como cofundador del socialismo científico, es el modo más adecuado de rendir tributo al General (como lo apodaron en su círculo más cercano), un revolucionario infatigable, uno de los intelectos más agudos del siglo XIX, un general comunista en toda la regla…

Esta tarea, aunque nada sencilla, es indispensable. En primer término, impone el desafío de intervenir en antiguas y nuevas polémicas planteadas por intelectuales y corrientes políticas que aseguran reivindicar el marxismo pero se empeñan en separar el pensamiento y la labor práctica de Engels de la de Marx, apuntando supuestas diferencias teóricas, programáticas y metodológicas entre los dos.

El “antiengelismo”, que existe hace más de un siglo pero renovó sus fuerzas con el aluvión oportunista que tomó cuenta de la llamada izquierda luego de los procesos del Este europeo entre 1989-1991, atrae a muchos académicos –aunque no únicamente– que retoman en distintos grados la acusación de que Engels distorsionó el pensamiento de Marx casi al punto de transformarlo en su opuesto. Así, el inseparable socio del Moro es frecuentemente presentado como el responsable de haber contaminado el marxismo con postulados propios del positivismo, el cientificismo, el determinismo antidialéctico, en definitiva, como un vulgarizador de esta doctrina. Suponemos que, debido a la estatura histórica de Marx –y en parte a la propia modestia de Engels–, los críticos juzgaron menos trabajoso atacar a este último para asestar un golpe al socialismo científico. Si con ello se logra neutralizar las concepciones revolucionarias del propio Marx, tanto mejor…

No compartimos esta visión. No porque sostengamos que Engels, al igual que Marx, haya sido un dirigente infalible ni mucho menos. La obra de ambos, exactamente por no constituir un dogma petrificado, contiene errores, imprecisiones o pronósticos no confirmados. Podemos mencionar, entre otros, aquellos que Trotsky señaló en el texto que publicó en ocasión de los noventa años del Manifiesto Comunista[1]. La razón por la que no embarcamos en la campaña “anti Engels” radica en su carácter falaz y reaccionario. En última instancia, como intentamos demostrar a lo largo de esta publicación, esa campaña está al servicio de un cuestionamiento global del marxismo. De ahí que la defensa de lo esencial del inmenso legado de Engels implica, necesariamente, una defensa del marxismo como único método científico y único programa valedero para conducir a la humanidad hacia la victoria del comunismo. No por otra razón, Lenin sentenció que “para apreciar justamente las ideas de Marx, es indispensable conocer las obras de su más íntimo correligionario y colaborador, Friedrich Engels. Es imposible comprender el marxismo ni exponerlo de un modo completo sin tener en cuenta todas las obras de Engels”[2].

Abordando distintas aristas del problema, el hilo conductor de esta compilación consiste en exponer argumentos opuestos a cualquier intento de divorciar la obra de Marx de la de Engels. Lo mismo vale para el análisis de la larga trayectoria de militancia en común. Durante cuarenta años, ambos entablaron incontables batallas teóricas, políticas, organizativas para demarcar programáticamente a los comunistas de cualquier otra corriente reformista o centrista. Este patrimonio debe ser estudiado y defendido.

Los textos firmados por Francesco Ricci y por el autor de estas líneas abarcan aspectos más generales de la trayectoria de Engels; ahondan sobre la relación intelectual y militante con Marx; rescatan su papel como continuador de la elaboración teórica marxista y como organizador político luego de la muerte de su compañero, entre 1883 hasta su muerte en 1895. El abordaje del relato histórico, en su dimensión teórica y política, aparece pincelado con la mención, aquí y allá, de elementos que puedan ilustrar la personalidad del protagonista de esta obra. Más allá de su labor científica y militante –por supuesto, mucho más conocida– es siempre apasionante conocer el lado “humano” de los maestros –así, entre comillas, porque la actividad política es esencial y profundamente humana–. De esta suerte, conocemos al Engels amante de la literatura, la poesía, el arte, la danza, el dibujo, los deportes, el buen vino, el tabaco, los idiomas –dominaba al menos doces lenguas–, los viajes…

Es decir, conocer al hombre para quien la virtud predilecta era “la alegría” y seguía el lema “vaya con calma”[3].

En ese sentido se orienta, también, la reseña que realiza Ricci sobre la biografía de Engels escrita por el historiador inglés Tristam Hunt, que lleva el título Marx’s General: The Revolutionary Life of Friedrich Engels[4], publicada con amplia publicidad en 2010.

José Welmowicki se sumerge en la polémica sobre legado de Engels en un texto que, en realidad, adquiere la forma de una aguda defensa del marxismo como método de análisis y guía para la acción. Responde un problema capital: ¿Fue Engels un positivista, determinista, economicista, en suma, un deformador de la obra de Marx? En ese debate, según distingue Welmowicki, están “los que opinan que el marxismo es una visión determinista de la historia. Otros, en mayor cantidad, dicen que Engels sería la fuente de esa visión determinista, en oposición al propio Marx”[5]. Estos últimos, sin embargo, pasan por alto un dato fundamental: no solo las inquietudes anotadas en lo que, décadas después, sería publicado como Dialéctica de la Naturaleza hacían parte de un tema de intercambio recurrente entre ambos, sino que Marx estaba al corriente y hasta participó de la redacción de una sección de otra de las obras más criticadas de Engels, el Anti-Dühring. Marx expresó su acuerdo con el contenido de la respuesta de su amigo al profesor Dühring, incluso recomendando ese libro como muy importante para “una correcta apreciación del socialismo alemán”[6].

Americo Gomes se detiene en las enseñanzas militares de Engels, un asunto ineludible dado el sistemático interés del General por la ciencia militar. Ese estudio, a su vez, estaba intrínsecamente ligado a la necesidad de respuesta práctica a los problemas que la revolución suscitaba en ese terreno. Los criterios políticos de Engels, sin duda, todavía aportan en una cuestión que se mantiene decisiva para el triunfo o la derrota de la insurrección. Los análisis, las crónicas y teorizaciones militares de Engels, que en 1849 participó personalmente en algunas batallas durante la revolución alemana, todavía llaman la atención de especialistas burgueses en materia militar. Nada más justo que apropiarse de esa valiosa elaboración.

El papel de Engels como principal teórico y referente de la Segunda Internacional es desarrollado por Marcos Margarido. El artículo ayuda a conocer y comprender el enorme peso que recayó sobre Engels luego de la muerte de Marx, no solo como continuador del patrimonio científico de ambos, sino como dirigente político. Margarido, en un texto ameno y rico en detalles, comenta y problematiza las discusiones de Engels con los dirigentes socialdemócratas, dentro y fuera de Alemania, sobre el posibilismo, el parlamentarismo, la actitud ante las leyes persecutorias, entre otros problemas de organización partidaria.

Los artículos de Kely Núñez, Roberta Maiani y Laura Sguazzabia tratan de un asunto que en los últimos años recobró merecida relevancia y sobre el que Engels contribuyó con elaboraciones fundamentales y adelantadas a su propio tiempo: el origen y el carácter de la opresión de la mujer.

Una de sus obras más conocidas, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, publicada en 1884, es la base del análisis en el texto de Núñez. La tesis que Engels desarrolla en ese libro es, grosso modo, que el desarrollo de las fuerzas productivas resultante de la Revolución Neolítica fue la base material para la aparición del excedente social y, consecuentemente, de la propiedad privada. Esto generó las condiciones históricas para el surgimiento de las clases sociales, el Estado y la familia monogámica. Engels, según explica nuestra autora, cometió un pecado imperdonable para la burguesía: desnaturalizó, desacralizó la institución del Estado y del tipo de familia nuclear. El Estado, explica Engels, no sirve al “bien común”. Es un aparato especializado de represión y opresión de la clase dominante sobre la clase dominada. El Estado surge allí donde el antagonismo entre clases es irreconciliable. Es decir, no existió siempre, es un producto histórico. La superación del Estado, por lo tanto, solo es posible por medio de una revolución social que elimine la propiedad privada de los medios de producción y, con ella, el fundamento material de la división de la sociedad en clases sociales. Por más que exista un periodo de transición más o menos prolongado, el Estado obrero bajo el régimen de la dictadura revolucionaria del proletariado, el fin histórico de los comunistas no es otro Estado sino la extinción paulatina del Estado.

La sociedad humana es histórica. Por lo tanto, la explotación material y la opresión entre sexos posee ese mismo carácter. No es algo natural. Según Engels, la opresión de la mujer, como las clases y el Estado, no existen desde siempre. Son producto del surgimiento de la propiedad privada y del cambio de la organización social matrilineal a la patrilineal, que, según Engels, selló la derrota histórica del sexo femenino. En El origen…, Engels refuerza el papel desempeñado por las mujeres en la génesis de la humanidad, su peso en el llamado comunismo primitivo, en suma, niega la superioridad masculina en la sexualidad como algo biológico. Con la misma agudeza, explica y pone en tela de juicio la familia monogámica, una institución que sigue siendo presentada como base de la civilización, como algo perenne. En tiempos de intensas luchas por los derechos femeninos y, también, en que los sectores recalcitrantes levantan cabeza para oponer principios religiosos a los avances de la ciencia y la conquista de derechos democráticos elementales, el artículo de Kely Núñez refuerza la necesidad de retomar la obra de Engels.

Laura Sguazzabia, por su parte, discute el concepto de patriarcado. El asunto reviste extrema relevancia, puesto que, como ella explica: “El término es utilizado por norma para referirse a todo lo que oprime o manifiesta la opresión de la mujer como tal en la sociedad, pero muy raramente quien lo usa tiene una idea clara de qué es, o son capaces de dar una definición exacta. Esto porque no existe una única, común y coherente: las diversas variantes de la ideología feminista corresponden a diferentes interpretaciones de lo que debería ser esta estructura social llamada patriarcado, y de cómo abolirla. El patriarcado aparece más bien como una idea de aquello que hay que cambiar socialmente, pero una idea no siempre bien definida”[7].

Roberta Maiani, por su parte, recoge las ideas principales de una obra clásica no solo del marxismo sino, por qué no, de la sociología universal: La situación de la clase obrera en Inglaterra, publicada en 1845. Lo nuevo es que analiza el libro de Engels tomando los aspectos que hacen a la explotación y opresión de la mujer obrera. Maiani, entre otros temas, explica las condiciones que dan cuenta de la penosa forma en que el capitalismo incorporó la fuerza de trabajo femenino en la producción industrial: “La burguesía [a finales del siglo XVIII] encontraba una masa de mujeres en situación de vulnerabilidad, que, luchando por la sobrevivencia, aceptaban todo tipo de trabajo”. En un texto vivo, nuestra autora se apoya en la obra de Engels para reforzar la denuncia de las atrocidades del capitalismo, sobre todo en sectores históricamente oprimidos: “las mujeres, que llegaron después a la manufactura y a la gran industria, cargaban una condición histórica anterior de superexplotación y vulnerabilidad, de desigualdad de derechos en la ley y en la familia, reforzadas por las ideologías dominantes de que la mujer era un ser inferior y de que su trabajo ‘valía menos’, aunque realizasen el mismo trabajo que los hombres adultos, o fuesen ellas las que sustentasen la familia”[8].

En otro pasaje de este libro, Romerito Pontes y Wagner Damasceno protagonizan un debate complejo, pero escrito de manera clara, que trata algunas definiciones de Engels sobre la evolución, un tema que interesó por demás a los dos amigos, principalmente las que están consignadas en El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. Concretamente, la discusión se ordena a partir de la delimitación del papel desempeñado por el trabajo en el surgimiento del lenguaje en la evolución humana.

Finalmente, Jeferson Choma encara uno de los temas más candentes de la actualidad, la crisis climática y la relación ser humano-naturaleza. Engels fue un pionero en el estudio y la aplicación de la concepción materialista de la historia en este terreno. Es este, por otra parte, el campo en el que Engels recibe más criticas sobre un supuesto positivismo y cientificismo. Choma entra en la polémica de manera abierta. Uno de sus fragmentos sirve para anticipar la tónica del texto: “las anotaciones de Engels son una declaración de guerra contra las visiones mecanicistas y reduccionistas de la naturaleza, y no solo contra las formas idealistas de pensamiento contenidas en las ciencias naturales. Contra un materialismo tosco, Engels presenta una visión dialéctica de las relaciones seres humanos-naturaleza y también de la propia manera de ver los procesos naturales. Una visión radicalmente opuesta al reduccionismo, que ve los fenómenos en fragmentos aislados y que, por lo tanto, poseen propiedades a ser estudiadas aisladamente”[9]. El artículo, además, recoge una de las citas más elocuentes, casi proféticas, de Engels acerca de los intentos de la humanidad de dominar la naturaleza, y el carácter destructivo en el medio ambiente del modo de producción capitalista: “no nos dejemos llevar del entusiasmo ante nuestras victorias sobre la naturaleza. Después de cada una de estas victorias, la naturaleza toma su venganza […] Así, a cada paso, los hechos nos recuerdan que nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un conquistador sobre el pueblo conquistado, que no es el dominio de alguien situado fuera de la naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y de aplicarlas adecuadamente”[10].

A modo de apéndice, juzgamos oportuno reproducir el obituario escrito por Lenin en ocasión de la muerte de Engels. El futuro dirigente de la Revolución de Octubre, que entonces daba sus primeros pasos en la política marxista, sentenció: “Después de su amigo Karl Marx (fallecido en 1883), Engels fue el más notable científico y maestro del proletariado contemporáneo de todo el mundo civilizado. Desde que el destino relacionó a Karl Marx con Friedrich Engels, la obra a la que ambos amigos consagraron su vida se convirtió en común”[11].

Esperamos que esta selección de temas y, sobre todo, el abordaje que realizan nuestros autores y autoras constituyan un necesario homenaje a Friedrich Engels y, sobre todo, un aporte valedero para los debates que están planteados.

 

Ronald León Núñez

São Paulo, 21 de mayo de 2021.

Notas:

[1] TROTSKY, León. A noventa años del Manifiesto Comunista. Disponible en: <https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1930s/30-ix-37.htm>, consultado el 21/05/2021.

[2] LENIN, V. I. Karl Marx. A Brief Biographical Sketch With an Exposition of Marxism. <https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1914/granat/ch06.htm>.

[3] Algunas de las “confesiones” que Engels anotó en el cuaderno de Jenny Marx como parte de un juego de salón. HUNT, Tristam. Comunista de casaca. A vida revolucionária de Friedrich Engels. Rio de Janeiro: Record, 2010, pp. 259-260.

[4] Este libro posee, también, una edición en castellano: HUNT, Tristam. El gentleman comunista. La vida revolucionaria de Friedrich Engels. Barcelona: Anagrama, 2011.

[5] Páginas 61-62 de la presente obra.

[6] Carta de Marx a Moritz Kaufmann, 3/10/1878. Disponible en: <http://www.scientific-socialism.de/FundamentosCartasMarxEngels031078.htm>, consultado el 21/05/2021.

[7] Página 117 de la presente obra.

[8] Páginas 119 y 110 de la presente obra

[9] Página 153 de la presente obra.

[10] ENGELS, Friedrich. El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. Disponible en: <https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/1876trab.htm>, consultado el 21/05/2021.

[11] LENIN, V. I. Federico Engels. Disponible en: <https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1890s/engels.htm>, consultado el 21/05/2021.