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«Jornadas de Junio», una explosión social que estremeció las placas tectónicas de Brasil

EXPLOSIÓN SOCIAL JUNIO 2013 BRASIL
Protesta en Río de Janeiro, Brasil, junio de 2013. FELIPE DANA AP
junio 12, 2023

En la naturaleza, las placas tectónicas son las enormes porciones rocosas sobre las que se asientan continentes y océanos y cuyos movimientos y hcoques son responsables por terremotos, volcanes y tsunamis. En la Historia del Brasil, sirven como metáfora adecuada para comprender uno de los procesos más destacados de la lucha de clases de los últimos años: las jornadas de junio de 2013.

07/06/2023

Por: Redacción Opinião Socialista, PSTU Brasil

Junio ​​de 2013 estalló como un volcán, liberando fuerzas y contradicciones que habían estado represadas durante mucho tiempo y sacudiendo las estructuras del país. La mayor explosión social y política desde la redemocratización, a principios de la década de 1980 , la “jornada” estremeció no sólo a los gobiernos en todas las esferas, sino que implosionó la llamada Nueva República, sacudiendo el régimen político posdictadura.

La erupción fue precedida por temblores, como las huelgas obreras en las obras del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) creado por el PT , o de Educación Pública, el año anterior. Señales de un malestar creciente que fermentaba por abajo y convertía el país en una verdadera olla a presión.

Estopín

Junio ​​comenzó con manifestaciones organizadas por el Movimento Passe-Livre (MPL) contra el aumento de las tarifas del transporte público en São Paulo, de R$ 3 para R$ 3,20. Inicialmente convocadas por las redes sociales, las protestas comenzaron con unos miles de personas, crecieron en tamaño e, invariablemente, enfrentaron una violenta represión policial.

Desde París, el entonces gobernador Geraldo Alckmin (PSDB), junto con el alcalde Fernando Haddad (PT), acompañado del entonces vicepresidente Michel Temer (PMDB), atacaron las manifestaciones y exigieron más represión. Editoriales de los principales diarios, como Folha de S. Paulo y O Estadão, se hicieron eco de este pedido e instigaron a la policía contra los manifestantes. Aun así, las protestas ganaban un apoyo popular cada vez mayor.

La encuesta del presentador de “Brasil Urgente”, José Luiz Datena, se convirtió en un “meme”, al cuestionar, de manera sesgada: “¿Está a favor de la protesta con disturbios?” . El “sí” ganó por goleada y el presentador se vio obligado, en el aire, a cambiar su discurso de criminalización de los actos. 

Explosión

El 13 de junio marcó un punto de inflexión a través de una reacción masiva a la represión. En respuesta a los pedidos de la prensa y de los gobiernos [federal, estadual, municipal], la Policía Militar de São Paulo atacó gratuita y salvajemente la manifestación pacífica que se dirigía a la Avenida Paulista. 

Durante horas, los manifestantes fueron literalmente cazados, atacados y detenidos por el centro de la ciudad, incluidos los propios profesionales de la prensa. La brutalidad policial desató una enorme ola de indignación, que sirvió de fermento para las protestas contra el aumento de tarifas que también se estaban produciendo en otras capitales, como Río de Janeiro y Belo Horizonte.

El rechazo a la represión se incorporó a una agenda, que iba ampliándose cada vez más a medida que las manifestaciones ganaban fuerza, y ​​se nacionalizaban. Los carteles contra el aumento de la tarifa comenzaron a compartir espacios con otros que reclamaban educación y salud públicas, y contra los políticos y las instituciones. La masificación de las protestas fue el estallido de una olla a presión que reveló el descontento y la insatisfacción que bullía por abajo.

Perfil de los manifestantes: contradicciones de un país desigual

El perfil de los manifestantes que tomaron las calles pone de relieve la contradicción vivida por el país en los años anteriores: en su mayoría jóvenes, empleados, pero con bajos ingresos y escolaridad relativamente alta. 

Expresiones de una juventud que, a duras penas, conseguía un nivel educativo superior al de sus padres, pero que no encontraba un empleo compatible en el mercado de trabajo. Una camada de jóvenes sometidos al subempleo, la precarización y los bajos salarios.

Los reclamos que siguieron a la reducción de la tarifa mostraban una enorme insatisfacción con los servicios públicos. Reflejaba un país que, después de años de crecimiento económico, que enriqueció aún más el agronegocio, a los banqueros y a los multimillonarios, durante el boom de las “commodities” (materias primas y recursos naturales, agrícolas o minerales) bajo los gobiernos del PT, mantenía una desigualdad social abrumadora y servicios públicos cada vez peores. 

Radiografía de los manifestantes

Edad

De 14 a 24 años: 43%
De 25 a 39 años: 38%
Mayores de 40: 19%

Fuente: Pesquisa Ibope, en ocho capitales, 20/06/2013.

Ingresos familiares

Hasta 2 salarios mínimos: 15%
De 2 a 5 salarios mínimos: 30%
De 5 a 10 salarios mínimos: 26%
Más de 10 salarios mínimos: 23%

Fuente: Pesquisa Ibope, en ocho capitales, 20/06/2013.

Escolaridad

Educación secundaria incompleta: 8%
Educación secundaria completa y educación superior incompleta: 49%
Educación superior completa: 43%

Fuente: Pesquisa Ibope, en ocho capitales, 20/06/2013.

Están en el mercado de trabajo

– Ocho capitales: 76%
– Río de Janeiro: 70%
– Belo Horizonte: 71%

Fuente: Ibope, Plus Marketing e Innovare

Reivindicaciones que los manifestantes sacaron a las calles

– Defensa del transporte público: 37,6%
– Contra la corrupción/desvíos, insatisfacción con gobernantes y por cambios: 29,9%
– Salud: 12,1%
– Contra la PEC 37 (*) : 5,5%
– Educación: 5,3%
– Gasto con la Copa del Mundo: 4,5%
– Contra la violencia policial: 1,3%
– Por la Justicia/Seguridad Pública: 1,3%

(*) La Propuesta de Enmienda Constitucional abría la impunidad al defender que el poder de investigación criminal fuese exclusivo de la policía federal y civil, retirando esta atribución de algunos organismos y, sobre todo, del Ministerio Público (MP).

Fuente: Encuesta nacional difundida por Ibope el 23/06/2013.

Identificación política

Izquierda: 22 %
Centro izquierda: 14 %
Centro: 31 %
Centro derecha: 11 %
Derecha: 10 %

Fuente: Datafolha, 20/06/2013.

Ecos de la crisis mundial y de la entrega del país

2013 nos mostraba otro país. La crisis capitalista mundial que estalló en 2007 desnudaba así otro Brasil, enmascarado por este “boom” del período anterior: un país más reprimarizado (centrado en la exportación de “commodities”) , privatizado, y mucho más desindustrializado, como reflejo de los casi 30 años de la Nueva República y el neoliberalismo. 

Un país totalmente sometido al imperialismo y degradado en la división mundial del trabajo, en franco proceso de recolonización, que alteraba todas las clases sociales.

Al mismo tiempo, fue el período en el que incluso este crecimiento se desaceleraba y el país se sumergía en una nueva crisis, con la inflación de los alimentos ejerciendo aún más presión sobre los ingresos.

Junio ​​de 2013 abría, principalmente, el rechazo a las instituciones de esta democracia burguesa, expresada en los edificios públicos, blancos de la furia de los manifestantes, desde las alcaldías de las pequeñas ciudades hasta el Planalto, pasando por cualquier edificio que simbolizara el “poder”.

Avances y límites

Este proceso de conflagración y explosión social sólo fue posible porque se dio por fuera de las organizaciones tradicionales, tanto estudiantiles como sindicales, como la UNE, la CUT y otras Centrales que, en la época, eran correas de transmisión del gobierno de Dilma. Un proceso tan violento que impidió que estas organizaciones hiciesen aquella que era, y es siempre, su mayor especialidad: contener las luchas e “institucionalizarlas”. 

Se desarrollaron importantes iniciativas de articulación, como el “Bloque de Luchas” en Porto Alegre o el “Foro de Luchas” en Río de Janeiro. Pero la ausencia de organización nacional y, más que eso, la aversión a cualquier tipo de organización por parte de amplios sectores (concepción heredada de procesos como el de “Indignados” en España) dejó sin estrategia toda aquel poderos ascenso y, mucho menos, una dirección que pudiese señalar un camino para enfrentar el régimen y el sistema. Las organizaciones de oposición de izquierda al gobierno, muy pequeñas, no consiguieron cumplir ese papel.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, tomado de Opinião Socialista n.° 655

Traducción: Natalia Estrada.

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