Un gol más contra los trabajadores en el parlamento portugués: el proyecto de ley que concedería un bono financiero temporario a los profesionales de la salud que actúan en el combate al Covid-19 fue rechazado en la Asamblea.

Por: Daniel Gajoni

El PS de António Costa votó contra la propuesta, y contó incluso con la ayuda del PSD y el CDS-PP, que se abstuvieron en la votación para negar el auxilio. De esa forma, el número necesario de votos para la aprobación de la medida no fue alcanzado.

Este resultado sirve de ejemplo para mostrar el grado de hipocresía del gobierno portugués y de la gran mayoría de los diputados, que no se cansan de pedir aplausos para los trabajadores de la salud, como si eso bastase para compensar el desgaste y el riesgo a que están sometidos en la pandemia. Para estos trabajadores, sobró la “gran recompensa” de asistir a la final de la Champions League. O sea, en una reelaboración de la política del imperio romano, en lugar de pan, se ofrece a los que se exponen directamente al Covid-19 la política de “aplausos y circo”.

Para acabar con el proyecto que daría un bono financiero a los trabajadores de la salud, el gobierno, una vez más, alegó el problema de la falta de dinero. Esa alegación no corresponde a la realidad. Basta ver la cantidad de dinero público dado para salvar el Novo Banco, institución que recientemente recibió 850 millones de euros.

Ciertamente, muchos trabajadores a los que les gusta asistir un buen partido de fútbol, se sentirían más valorizados si pudiesen contar con reconocimiento salarial en este momento. Por eso, en lugar de rechazar el bono, lo más urgente sería que el gobierno y el parlamento aprobasen un reajuste salarial que compensase las pérdidas salariales acumuladas por los trabajadores de la salud en los últimos años debido a la política de ajuste fiscal mantenida por el gobierno Geringonça (PS, Bloco de Esquerda y PCP).

La fórmula de gobierno Geringonça puede no haberse mantenido formalmente en el nuevo diseño parlamentario, pero permanece la seguridad de que los trabajadores siempre sufren goles en contra cuando el gobierno que se presenta como popular y “progresista” muestra la verdadera cara, como en el caso del rechazo de medidas mínimas como el bono salarial para los trabajadores de la salud o algún tipo de apoyo para universitarios con dificultades de subsistencia.

Estudiantes también perjudicados

No fueron solo los trabajadores de la salud que sufrieron derrotas en el parlamento en estos días. La misma semana, los diputados también rechazaron medidas que posibilitarían –aunque de forma muy limitada e insuficiente– algún apoyo para que los estudiantes de la enseñanza superior pudiesen continuar estudiando frente a la crisis causada por el nuevo coronavirus.

El resultado de estas votaciones en el universo parlamentario, sumado a la situación de puertas del cofre siempre abiertas para agradar a banqueros –incluyéndose aquí el pago siempre fiel de la llamada “deuda pública”– muestran la propia esencia del Estado burgués. Como decía el filósofo y revolucionario alemán Karl Marx, los gobiernos, en el capitalismo, no pasan de un mostrador de negocios para satisfacer los intereses de los grandes empresarios. Las sobras, si existen, van para las políticas de “pan y circo”. O de aplausos y Champions League, como vemos ahora para los trabajadores de la salud. O, simplemente, de abandono, en el caso de los estudiantes universitarios con situación financiera más delicada.

Cabe a los trabajadores, a la juventud y al pueblo pobre organizarse y luchar contra la grave crisis que nos ronda y contra las medidas que serán presentadas por el gobierno y el empresariado, que apuntan a más pérdidas de derechos y degradación de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Más que esto: Portugal precisa de una nueva revolución, pero que esta vez avance hasta la construcción de una sociedad socialista, en alternativa a la barbarie que el capitalismo nos impone.

Artículo publicado en https://emluta.net
Traducción: Natalia Estrada.