A partir de hoy (16 de enero), la elite política y económica global se reúne en Davos, Suiza, bajo los auspicios del Foro Económico Mundial (WEF). Todos los años, el WEF promueve una reunión en la súper exclusiva estancia de esquí de Davos, con la participación de 3.000 políticos, empresarios, economistas, filántropos y celebridades.

De: Michael Roberts

Este año, por ejemplo, el presidente chino Xi Jinping, el de África del Sur, Jacob Zuma, y muchos de los gurús económicos de la moda y ejecutivos de bancos están entre los participantes. Xi Jinping será el primer presidente chino a participar de Davos, con una delegación sin precedentes de 8º líderes empresariales, economistas, académicos y periodistas. Él hará el discurso de abertura el martes y lo utilizará para defender la “cooperación y la globalización económica”.

El vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, los dos hombres más ricos de China y el prefecto de Londres, Sadiq Khan, irán en jets privados para los aeropuertos más próximos, para después embarcar en helicópteros para escapar del tráfico de la pintoresca ciudad. Se esperan tantos jets que el gobierno suizo abrió el aeródromo de Dübendorf, a 130 km de distancia, para acomodarlos. El aumento de los vuelos privados –que gastan tanto combustible en una hora como un automóvil en un año– ocurre en el momento en que el WEF advierte que el cambio climático es la segunda más importante preocupación global.

Mientras la elite rica vuela en jets particulares, los trabajadores extras del hotel son transportados en ómnibus para servir a los delegados, y duermen en cuartos con cinco camas cuchetas cada uno. Uno de los principales temas de Davos será la creciente desigualdad de renta y riqueza. Así, el propio Davos es un microcosmo.

En el lujoso hotel Belvedere habrá “personas especialmente empleadas solo para preparar cócteles, además de bármanes, cocineros, garzones, porteros, empleadas de cuarto y recepcionistas para hospedar a líderes mundiales, empresarios y celebridades, que este año incluyen a la estrella pop Shakira y al famoso chef Jamie Oliver (patrimonio de US$ 400 millones). El año pasado, una empresa de tecnología del Valle del Silicio [Silicon Valley] pagó £ 6.000 por una sala de bagajes adaptada para una breve reunión con el presidente de Estonia. Anteriormente, el hotel ya trajo langostas de Nueva Inglaterra y providenció comida mexicana para una empresa que se reunió con un político mexicano.

La británica Theresa May será la única líder del G7 a comparecer en la cúpula de este año que se choca con la posesión de Donald Trump como el 45° presidente de los Estados Unidos. El año pasado, el ex primer ministro del Reino Unido, David Cameron, participó, con Bono, Leonardo DiCaprio y Kevin Spacey, de una lujosa fiesta organizada por Jack Ma, el fundador del grupo Alibaba y el hombre más rico de China, con una fortuna de 34,5 mil millones de dólares. Tony Blair también participó de la fiesta de Jack Ma el año pasado.

La participación en el evento del WEF cuesta 68.000 francos suizos (US$ 68.121). Para tener acceso a todas las áreas, las empresas deben pagar para tornarse socios estratégicos del WEF, lo que cuesta 600.000 francos suizos [CHF], y permite que un ejecutivo pueda traer hasta cuatro asesores. Ellos todavía deben pagar 18.000 CHF cada uno por los tickets de entrada. Apenas cien empresas pueden hacerse Socios Estratégicos. Entre ellas, este año están la Barclays, BT, BP, Facebook, Google y HSBC. La invitación más exclusiva de la ciudad es para una glamorosa fiesta promovida conjuntamente por el multimillonario ruso Oleg Deripaska y por el financista británico Nat Rothschild en el chalé palaciego del oligarca ruso, un paseo de 15 minutos de automóvil con chofer, montaña arriba de Davos. En años anteriores, la policía suiza habría sido llamada para la casa de Deripaska luego de quejas sobre el barullo de su banda cosaca. Las fiestas de Deripaska tienen “oferta interminable de la mejor champaña, vodka y caviar ruso, en medio de danzas cosacas y bellas modelos rusas”.

El tema oficial del foro de este año es ¡“liderazgo sensible y responsable”! Eso sugiere las preocupaciones de la elite del capitalismo global: ella precisa ser “sensible” a la reacción popular a la globalización y al fracaso del capitalismo en proporcionar prosperidad desde el fin de la Gran Recesión, y también precisa ser “responsable” en sus políticas y acciones –una sutil apelación a Donald Trump, nuevo presidente de los Estados Unidos, Erdogan de Turquía, Zuma de África del Sur, Putin de Rusia y Xi de China–.

El WEF es el portavoz de los optimistas de la “globalización”, de las nuevas tecnologías, de los mercados libres, de la “democracia occidental” y del liderazgo “responsable”. Trump y otros líderes de potencias globales y regionales ahora parecen amenazar esa empresa. Pero Trump es el resultado del fracaso del propio proyecto del WEF, esto es, el “progreso” capitalista global.

En mi libro, The Long Depression [La Larga Depresión], en el capítulo final, planteé tres grandes desafíos para el modo de producción capitalista en la próxima generación: aumento de la desigualdad y disminución de la productividad; el ascenso de los robots y la inteligencia artificial (AI); y el calentamiento global y los cambios climáticos. Esas cuestiones son retomadas en el informe del WEF de este año, titulado The Global Risks Report (Informe sobre los Riesgos Globales). El informe del WEF cita cinco desafíos para el capitalismo: 1) Aumento de la renta y desigualdad; 2) Cambio climático; 3) Aumento de la polarización de las sociedades; 4) Aumento de la dependencia cibernética; 5) Envejecimiento poblacional.

El informe destaca que, aun cuando globalmente la desigualdad entre los países “disminuye a un ritmo acelerado en los últimos 30 años”, en los países, desde los años de 1980, la parcela de renta del 1% más rico aumentó en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Irlanda y Australia (aunque no en Alemania, Japón, Francia, Suecia, Dinamarca y Países Bajos). En realidad, la desigualdad global (entre países) declinó solo debido al enorme aumento de los rendimientos per cápita en China. Excluyéndola, ha habido poca mejora, con la desigualdad agravándose para muchos países de renta más baja. Y, como dice el WEF, el ritmo lento de la recuperación económica desde 2008 “intensificó las disparidades de renta locales, con un impacto más dramático en muchos hogares que el que los datos de la renta nacional total podrían sugerir”.

 

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Tabla 1: Rentas familiares aún están por debajo del nivel pre-crisis, principalmente para los menos favorecidos (Crecimiento real de la renta familiar, por grupo de renta – 10% más pobres; media, 10% más ricos – 2007 a 2014).

Las últimas medidas de desigualdad de renta y riqueza presentadas por Thomas Piketty, Emanuel Saez, Daniel Zucman y el recientemente fallecido Tony Atkinson son verdaderamente chocantes, sin ninguna señal de cualquier reducción de la desigualdad, en los Estados Unidos en particular.

 

Desde la crisis financiera global, los rendimientos del 1% más rico de los Estados Unidos crecieron más de 31%, en comparación con menos de 0,5% para los restantes 99% de la población, con 540 millones de jóvenes en 25 economías avanzadas enfrentando la perspectiva de ser más pobres que sus países. Y, para coincidir con Davos, la Oxfam [una ONG internacional], usando los datos compilados por el informe anual de riqueza del banco Credit Suisse, considera que ¡los ocho individuos más ricos del mundo tienen tanta riqueza como los 3,6 mil millones que componen la mitad más pobre del mundo!

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Figura 1a: Participación en la renta nacional del 1% más rico, entre adultos, antes de los descuentos de impuestos para China, Estados Unidos y Francia.

En mi blog, discuto las razones para este aumento acentuado de la desigualdad. La desigualdad es una característica de todas las sociedades de clases, pero bajo el capitalismo ella variará de acuerdo con el equilibrio de poder en la lucha de clases entre trabajo y capital.

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Figura 2: Participación en la riqueza mundial, 2010-2015 (azul, 1% más rico; verde, restante 99%).

El informe del WEF razona que la causa es la mejor educación recibida por algunas personas que, por lo tanto, pueden obtener salarios más elevados. Pero la pesquisa muestra que eso es un absurdo. La verdadera disparidad surge cuando el capital puede usurpar una mayor proporción de valor creado en la producción capitalista. El aumento de la tasa de ganancia, la reducción de los impuestos de las empresas y la expansión de los mercados de capitales y de inmuebles desde la década de 1980 aumentaron los rendimientos del capital en comparación con los salarios, en especial en los escalones superiores de las empresas.

Y después hay un impacto del “capital preconceptuoso” en la producción capitalista, al cual me referí en otra ocasión. De acuerdo con los economistas Michael Hicks y Srikant Devaraj, 86% de las pérdidas de puestos de trabajo en los Estados Unidos entre 1997 y 2007 fue resultado del aumento de la productividad, en comparación con menos de 14% perdidos por causa del libre comercio [esto es, desplazamiento de empleos para otros países].

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Figura 2.1.2: Producción industrial y empleo en los Estados Unidos entre 1991 y 2016. 2007 es considerado como año base (azul, empleo; gris, producción).

“La mayoría de las evaluaciones sugiere que el efecto destructivo de la tecnología en los mercados de trabajo se acelerará en los sectores no manufactureros en los próximos años, ya que los rápidos avances en la robótica, en los sensores y en máquinas inteligentes permiten que el capital sustituya la mano de obra en una gama creciente de servicios. Un estudio de la Oxford Martin School sugirió que 47% de los empleos en los Estados Unidos estaban en alto riesgo de automatización y, en 2015, un estudio de la McKinsey concluyó que 45% de las actividades que los trabajadores hacen hoy ya podrían ser automatizados si las empresas optasen por hacerlo” (WEF).

La innovación tecnológica está transfiriendo la renta del trabajo para el capital: de acuerdo con la OCDE, hasta 80% de la caída de la participación del trabajo en el rendimiento nacional entre 1990 y 2007 fue el resultado del impacto de la tecnología. A pesar del avance tecnológico, no obstante, muchas personas están siendo completamente excluidas en todo el mundo: más de cuatro mil millones de personas aún no tienen acceso a internet, y más de 1,2 mil millones de personas no tienen electricidad.

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Figura Chart 28: Probabilidad media de automatización por ocupación (de izquierda a derecha –salarios medios decrecientes – gerentes, directores; ocupaciones profesionales; ocupaciones técnicas y profesionales asociadas; trabajo especializado; operaciones de máquinas, plantas y procesos; ocupaciones administrativas y de secretaría; ocupaciones en servicios, como recreación [ocio] y cuidados personales; trabajo no especializado; ocupaciones en servicios al consumidor y ventas).
En mi libro afirmo que el próximo desafío para el capitalismo es el calentamiento global. El informe del WEF también. Hay un creciente “conjunto de riesgos relacionados con el ambiente, interrelacionados –incluyendo eventos climáticos extremos, cambios climáticos y crisis de agua–”. La emisión de gases de efecto invernadero (GEE) está aumentando en cerca de 52 mil millones de toneladas de CO2 equivalente por año. El año pasado fue el más caliente de acuerdo con el análisis provisorio de la Organización Meteorológica Mundial. Fue la primera vez que la temperatura media global fue de 1 °C más alta que la temperatura media de 1880-1999. De acuerdo con la National Oceanic and Atmospheric Administration, cada uno de los ocho meses de enero a agosto de 2016 fue el más caliente de esos meses en todo el registro de 137 años.

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Figura 6: Emisión global de CO2 antropogénico, mil millones de toneladas por año (naranja claro, combustibles fósiles, cemento y emisión de antorchas; naranja oscuro, devastación de selvas y otros usos de la tierra).

A medida que el calentamiento aumenta, los impactos crecen. Los hielos del Ártico tuvieron un derretimiento récord en 2016 y la Gran Barrera de Coral (Australia) sufrió un blanqueamiento de coral sin precedentes, afectando a más de 700 km del arrecife norte. El último análisis del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que, en media, 21,5 millones de personas fueron desplazadas por eventos climáticos o meteorológicos cada año desde 2008, y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) relata que cerca de mil millones de personas fueron afectadas por desastres naturales en 2015.

El informe sobre las emisiones de 2016 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) muestra que, incluso si los países cumplieran los compromisos –conocidos como Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs)– que hicieron en París, el mundo aún se calentaría de 3,0 a 3,2 °C. Para mantener el calentamiento global menor que 2 °C y limitar el riesgo de alteraciones climáticas peligrosas, el mundo tendrá que reducir las emisiones entre 40% y 70% hasta 2050 y eliminarlas completamente hasta 2100.

El Banco Mundial prevé que la falta de agua puede causar tensiones sociales extremas en regiones como Medio Oriente y el Sahel[1], donde el impacto económico de la escasez de agua puede poner en riesgo 6% del PIB hasta 2050. El Banco también prevé que la disponibilidad de agua en las ciudades podría disminuir en hasta dos tercios hasta 2050, como resultado de las alteraciones climáticas y de la competencia de la producción de energía y de la agricultura. El gobierno de la India informó que por los menos 330 millones de personas fueron afectadas por la sequía en 2016. La confluencia de riesgos en torno a la escasez de agua, los cambios climáticos, los eventos climáticos extremos y la migración involuntaria continua son un fuerte cóctel y un “multiplicador de riesgo”, principalmente en los contextos ambientales y políticos más frágiles de la economía mundial.

El tercer gran desafío citado por el WEF es la restauración del crecimiento económico global. El informe apunta que la reducción continua del crecimiento se traduce en padrones de vida permanentemente más bajos: el PIB de un país requiere apenas 14 años para duplicarse con un crecimiento anual de 5%, pero lleva 24 años con 3% de crecimiento.

“Si nuestra estagnación actual persiste, nuestros hijos y nietos pueden estar peores que sus antecesores. Incluso sin tomar en cuenta el desempleo estructural causado por el avance tecnológico, la economía global tendría que crear miles de millones de empleos para acomodar a una población en crecimiento, que deberá llegar a 9,7 mil millones en 2050, con 7,4 mil millones hoy”.

Así, el informe del WEF destaca toda una serie de problemas venideros para la estabilidad y el éxito del capitalismo global. Y, ¿cuáles son las respuestas de una reunión de liderazgo global sensible y responsable en Davos? El capitalismo debe ser preservado, es claro, pero es necesario “reformar el capitalismo de mercado y restaurar el pacto entre las empresas y la sociedad”.

Pero, habiendo dicho en su informe que la globalización está fallando, el WEF dice entonces que la solución venidera es más de lo mismo. “Los mercados libres y la globalización mejorarán los padrones de vida y sacarán a las personas de la pobreza por décadas. Pero sus fallas estructurales –miopía de corto plazo, creciente desigualdad de la riqueza y clientelismo– alimentarían la reacción política de los últimos años, enfatizando la necesidad de crear estructuras permanentes para equilibrar los incentivos económicos con el bienestar social”.

Así, el informe del WEF insta a la elite rica “a responder a las exigencias del pueblo que les confió el liderazgo, además de proveer una visión y un camino a seguir, de modo que las personas puedan imaginar un futuro mejor”. Y, ¿cómo decir esto? “Los líderes tendrán que construir un sistema de gobernabilidad global multienvolvente[2], dinámico e inclusivo… el camino a seguir es garantizar que la globalización esté beneficiando a todos”.

Es decir, reducir la desigualdad y la pobreza, aumentar la productividad y el crecimiento a través de nuevas tecnologías, preservando simultáneamente los empleos y aumentando los rendimientos; reducir las emisiones de gases en la atmósfera para evitar catástrofes globales; todo eso preservando y reformando el capitalismo a través de la cooperación global de Trump en los Estados Unidos, Xi Jinping en China, Putin en Rusia, el Brexit en Gran Bretaña, y la Unión Europa. Humm…

Publicación original: https://thenextrecession.wordpress.com/2017/01/16/davos-responsible-capitalism/

Traducción del inglés: Marcos Margarido.

Traducción al español: Natalia Estrada.

[1] El Sahel o Sáhel es una palabra árabe que significa borde o costa, que comprende la zona ecoclimática y biogeográfica de transición entre el desierto del Sáhara en el norte y la sabana sudanesa en el sur. Se extiende por 5.400 km y abarca un área 3.053.200 km2 en el norte del continente africano, entre el océano Atlántico y el mar Rojo, a través de los territorios del norte de Senegal, el sur de Mauritania, Malí, el extremo sur de Argelia, Níger, Chad, el sur de Sudán y Eritrea [NdT, español].

[2] La idea de multienvolvente (multi-stakeholder en inglés) es que estamos todos en el mismo barco, cooperando por el bien común (NdT).