El 25N no es un día para celebrar si no para conmemorar, conmemorar es traer a la memoria hechos que han marcado relevantemente la historia, las vidas y en este caso particularmente las de las mujeres en América Latina. Inicialmente, la conmemoración surgió en la ONU, pero con el tiempo las trabajadoras y luchadoras se apropiaron del día como día de lucha.  La fecha, recuerda el asesinato de las hermanas Mirabal en República Dominicana a manos de la dictadura, este hecho en particular reivindica a las mujeres como sujetas políticas que se apropian del papel que juegan en una sociedad, más allá de que se les vea solo como un aparato reproductor de la especie humana.  Sí, las mujeres parimos vida biológica, pero también parimos luchas, ideas, palabras, tejemos propuestas e ideales.

Por: Comisión de la Mujer – PST Colombia

2021 un año terrible para las mujeres

Este 25N se conmemora en un año en que la crisis económica y social agudizada por la pandemia, ha llevado a un aumento general de la violencia, y este también se ha traducido en un aumento de la violencia machista. Según el Observatorio Feminicidios Colombia, se cuentan 430 feminicidios en lo que lleva el 2021. Igualmente, son escandalosas las cifras de violaciones, expresadas de manera dramática en un aumento sin precedentes de los nacimientos de madres de 10 a 14 años. Igualmente, asistimos a un aumento de la mortalidad materna que duplica el de 2019 – siendo el doble en mujeres negras y el triple en indígenas – mostrando un retroceso de al menos 15 años en esta materia, lo que fue causado por las barreras en anticoncepción, aborto seguro y atención prenatal.

Las mujeres trabajadoras, desempleo, superexplotación y acoso sexual

Violencia no es solamente el feminicidio, los golpes o la violación, que son la punta del iceberg que visibiliza todas las violencias machistas y no han hecho más que aumentar con la crisis económica y social. Este 25 de noviembre queremos hacer énfasis en otros tipos de violencia que son estructurales y muchas veces invisibles. El desempleo, el hambre y la miseria nos han golpeado de manera diferencial, por cada tres hombres que recuperaron su empleo solo dos mujeres lo hicieron, y el desempleo femenino se mantiene sobre el 19% mientras es del 12% para los hombres.

Existe un tipo de violencia estructural de la que somos víctimas, es la más criminal y sistemática de la que se desprenden otras violencias contra las mujeres, y es la que vivimos las mujeres en los sitios de trabajo, y aún peor si somos tercerizadas como la mayoría de las mujeres en la empresa Seatech. Los patronos se aprovechan de las condiciones laborales, dado que la mayoría de mujeres tenemos contratos basura y tercerizados que nos hacen vulnerables al despido, igualmente se aprovechan de nuestra necesidad y nuestra condición de madres cabeza de hogar. A los contratos de trabajo precarios, las largas jornadas de trabajo, la menor remuneración, los malos tratos y la prohibición hasta para ir al baño denunciada por trabajadoras de diferentes empresas como Seatech y Transmilenio, debemos sumar el constante acoso sexual por parte de los jefes, y a veces hasta de los mismos compañeros, el cual empeora si eres sindicalizada o dirigente como forma de castigo o escarmiento.

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La violencia política

En el origen del 25N está el feminicidio de las hermanas Mirabal, pero mucho antes ellas enfrentaron la opresión y la violencia política.  Para la mujer trabajadora es mucho más difícil organizarse sindicalmente, tanto por las largas jornadas y el trabajo doméstico, como por el hecho de que la persecución sindical se ensaña especialmente contra nosotras. También en época de elecciones las mujeres trabajadoras, indígenas y campesinas tenemos miles de barreras para participar en elecciones.

Tenemos que denunciar este año todas las violencias que sufrimos las mujeres en el paro nacional reciente, en el que la violencia sexual fue usada como arma de “desquite” por medio de las fuerzas policiales. En medio estas protestas las mujeres teníamos que vivir con miedo que no solo a que nos mataran, secuestraran o desaparecieran sino a que nos violaran si caíamos en manos de la policía. Hoy varias jóvenes se encuentran detenidas y judicializadas por hechos relacionados al paro.

Mujeres en pie de lucha

Pero las mujeres no nos acobardamos, fuimos fundamentales en todo este proceso y lo vamos a seguir siendo, las mujeres como los jóvenes en estos últimos años nos hemos unificado, fortalecido y hemos sido protagonistas de la lucha colectiva. A pesar del miedo con el que vivimos diariamente, seguiremos luchando juntas para exigir nuestros derechos, y reivindicarlos; no solo contra la violencia machista sino contra la explotación y los planes de hambre del Gobierno.

Hoy las mujeres no estamos dispuestas a callar, vienen creciendo las denuncias por parte de las mujeres sobre cualquier violencia en la casa, el trabajo, incluso en los partidos políticos y sindicatos, cada vez más mujeres vencen el miedo a denunciar, aunque sigue siendo difícil.

Las mujeres organizadas sindicalmente estamos creciendo y el tema de mujer está tomando cada vez más fuerza y acogida en el movimiento sindical y social. Por eso tenemos que seguir generando espacios de discusión, formación política e ideológica, y trabajando para que las mujeres se puedan organizar.

Tenemos que insistir en la organización y la lucha colectiva, pero con independencia de clase. En épocas electorales, hay un aprovechamiento de los politiqueros para confundir y utilizar a las mujeres, nos van a llamar para que votemos por ellos haciendo creer que ellos están interesados en nuestra la lucha y los problemas de las mujeres. En esta ocasión, nos sumaremos críticamente a la campaña independiente de Francia Márquez, como una forma de visibilizar la lucha contra el machismo y el racismo y la explotación.

Por eso el llamado es que este 25 de noviembre salgamos a las calles todas, que nos hagamos sentir, que retomemos esas marchas masivas para que el Estado vea que estamos en pie de lucha y que vamos a seguir luchando y fortaleciéndonos.  Vamos a las calles junto con nuestros compañeros trabajadores, nuestras familias y vecinos de barrio.

Tomado de: http://www.magazine.pstcolombia.org/