Exigiendo vacunación ya, la movilización debe ser el primer paso para una fuerte lucha para sacar este gobierno que es la principal traba al enfrentamiento de la pandemia y a la vacuna.

Por: Redacción PSTU-Brasil, 24/1/2021.-

Este 23 de enero puede haber marcado el inicio del fin del gobierno Bolsonaro y su política de genocidio y guerra social contra los trabajadores y el pueblo pobre. En medio del recrudecimiento de la pandemia y el caos en la salud pública, movimientos sociales, partidos y organizaciones de la clase trabajadora tuvieron que optar por una forma de lucha hasta ahora identificada con la derecha y el propio bolsonarismo: las caravanas.

Aunque limitado por las circunstancias, el método no impidió una amplia movilización que alcanzó prácticamente todas las regiones del país. De las capitales a las ciudades del interior, las calles y avenidas fueron tomadas por automóviles, motos y bicicletas que denunciaron el genocidio en marcha perpetrado por un gobierno de milicianos [parapoliciales] y sus cómplices en los Estados y municipios. “Fuera Bolsonaro”, “Genocida” y “Vacuna Ya” resonaron nacionalmente y contaron con gran apoyo popular, reflejando las encuestas recién divulgadas que muestran una caída en la popularidad de Bolsonaro.

Caravana en Rio de Janeiro. Foto Rodrigo da Silva.

Fue una contundente demostración de indignación y revuelta que hervía por debajo frente a los descalabros y sucesivos crímenes practicados por el gobierno, además del avance de la miseria con el fin del auxilio de emergencia y el desempleo galopante. Crímenes que quedaron aún más evidentes con la verdadera carnicería que ocurrió en Manaus, y que continúa ocurriendo en el Amazonas, con pacientes muriendo ahogados por falta de oxígeno hospitalario. El negacionismo genocida de Bolsonaro, más que la negligencia, lo que ya sería grave, vine mostrándose cada vez más como un método. Y la población se va dando cuenta de esto.

El inicio de la vacunación en el país, atrasado en relación con los demás países, provocó un sentimiento inicial de esperanza. Pero rápidamente va revelando que, frente a las necesidades del país, las dosis disponibles representan una cantidad irrisoria. Son 8,7 millones de dosis de CoronaVac en total previstas hasta el final del mes. Tomando en cuenta que son necesarias dos dosis, no cubre siquiera a los profesionales de salud que están en la línea de frente de la pandemia, con cinco millones. ¿Qué decir de los grupos de riesgo, como ancianos y personas con comorbilidades?

Este sábado, mientras las calles eran tomadas por las caravanas, el gobierno Bolsonaro hacía aspaviento con las dos millones de dosis de la vacuna de la Oxford, finalmente liberadas por la India. Cantidad aún más irrisoria, que sirve más como propaganda para un gobierno cada vez más debilitado que como una medida eficaz contra el Covid-19 que ya mató a 215.000 brasileños.

La movilización fue fuerte en São José dos Campos. Foto Sindmetal/SJC

El gobierno es la traba para la vacuna

La divulgación de las encuestas mostrando la caída de popularidad de Bolsonaro y el ansia por la vacuna hicieron que el gobierno diese un paso atrás en el discurso negacionista. El ministro general, Eduardo Pazuello, fue escogido como chivo expiatorio para absorber las críticas, teniendo incluso un pedido de investigación encaminado por el siervo de Bolsonaro, el procurador general Augusto Aras, al Supremo Tribunal Federal (STF). Se llegó incluso hasta negar la prescripción sistemática de la tan defendida cloroquina, que ciertamente ocasionó otras tantas muertes en todo el país.

La realidad es que, como Pazuello ya lo dijo varias veces, su función es la de obedecer órdenes. La responsabilidad por la mortandad en Manaus es no solo de Pazuello sino también del gobierno Bolsonaro, que ya sabía de la crisis de la falta de oxígeno en el Estado.

La política genocida de Bolsonaro, y de los gobiernos estaduales cómplices, como el de Wilson Lima (PSC), llevaron a una crisis humanitaria en el Amazonas, que puede extenderse a todo el país. Y no hay ninguna previsión para una vacunación en masa. La tragicómica distribución de la CoronaVac para los Estados, coordinados por el supuesto especialista en logística, mostró la incapacidad y el desprecio con que el gobierno trata la vida de la población.

Sin vacuna, previsión, y ni siquiera un plan concreto de vacunación en masa, el gobierno podría al menos retomar el auxilio de emergencia, determinar una cuarentena de hecho, como están siendo obligados a hacer los otros países, y proteger la vida y los ingresos de los trabajadores, de los autónomos y de los pequeños comerciantes, los más afectados, mientras corre atrás del prejuicio. Pero lo que hace es justamente lo contrario, cortó el auxilio de emergencia y sabotea cualquier medida de distanciamiento social.

Cada día que el gobierno Bolsonaro-Mourão pase en el poder son más vidas perdidas, más pobreza y miseria y, principalmente, un horizonte de verdadera catástrofe humanitaria en todo el país.

Caravana en Manaus, actual epicentro de la crisis en el país. Foto PSTU Amazonas.

Este sábado fue el primer paso

Las caravanas de este sábado marcan un retorno a escena del movimiento de masas, aunque de forma limitada. Es urgente que esa movilización crezca, con nuevas y más masivas caravanas, cacerolazos, paralizaciones de sectores no esenciales, protestas en las redes sociales, en fin, cualquier forma de lucha posible para que se creen las condiciones de sacar este gobierno genocida, y para garantizar vacunación a todos ya, auxilio de emergencia, soporte a los pequeños comerciantes, autónomos y pequeños empresarios. ¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

Artículo publicado en www.pstu.com.br
Traducción: Natalia Estrada.