No sabemos si fue en buena hora que la Comisión Política del Bloque de Izquierda abrió internamente una reflexión sobre el rumbo estratégico del partido para los próximos años.


De cualquier forma, la discusión tuvo lugar y una buena parte de la militancia bloquista acompañó y discutió los dos documentos presentados en oposición: el presentado por la Comisión Política del Bloque («El Rumbo Estratégico del Bloque»), y el presentado por varios compañeros, entre ellos, el autor de esta columna («Un Rumbo Estratégico Alternativo»). Sin pretender pasar revista a todos los puntos en debate, nos centraremos en dos cuestiones verdaderamente estratégicas: la posibilidad de llegar al socialismo por la vía electoral y la indagación sobre hacia dónde va el Bloque.

En el duro debate que tuvo lugar en algunos plenarios distritales y en la Mesa Nacional del Bloque hubo numerosas provocaciones, calumnias y acusaciones que nos dispensamos de responder, dado que quien recurre a este tipo de retórica es porque le faltan argumentos serios. Por otro lado, importa registrar que los mayores ataques se dieron en la Mesa Nacional del BE, en el momento en que Joana Amaral Dias regresó a las reuniones después de haber dado un destacado apoyo a la candidatura oficial de Mario Soares en las últimas elecciones presidenciales. Fue sintomático verificar que esta ex-diputada bloquista, que estuvo al lado de Mario Soares y no de Francisco Louçã en las últimas elecciones, no oyó ninguna crítica y, mucho menos, las provocaciones constantes que recibimos. Su voto, además, fue para el documento de la Comisión Política.

En contrapartida, nosotros, que estuvimos al lado de Louçã contra Soares, tuvimos que oír que las posiciones expresadas en el documento «Un Rumbo Estratégico Alternativo» significaban «un regreso a la caverna». Nos limitamos a criticar (críticas que mantenemos) el hecho de que Francisco Louçã haya centrado excesivamente su campaña contra Cavaco y no en el combate a Cavaco y al gobierno «socialista» de Sócrates (y a la falsa alternativa que representaba Soares). Finalmente, como hemos visto, la dirección del BE convive bien (recibe, trata y promueve bien) con las posiciones más derechistas e institucionales que se expresan en el Bloque.

Por lo tanto, «moderno» y aliado preferencial del BE son las «Joana Amaral Dias»; son las posiciones que se defendieron abiertamente en la reunión de que lo natural será gobernar a través de las elecciones, es decir, nuestro socialismo será implementado a partir de un gobierno que gane la mayoría social en las elecciones. Este es el proyecto esencial del Bloque, dicho una  y otra vez, con todas las letras para quien quisiese oír. En esta reunión magna del Bloque, el más tímido en la defensa de esta orientación aún fue Fernando Rosas que, incluso así, terminó su intervención con la «duda» (extraña para el extraordinario historiador que es) si sería o no a través de las elecciones que llegaríamos a gobernar.

Admitamos que sí, que no sería del todo imposible a un Bloque de Izquierda como el actual llegar al gobierno sobre la base del actual régimen. Lo que será cierto es que de ahí no vendrá ningún socialismo y que la idea peregrina de gobernar a través de elecciones en el régimen capitalista es una idea vieja, es decir poco moderna, para los defensores de la «modernidad» bloquista. Nosotros, socialistas revolucionarios, mantenemos y defendemos la idea (ésta sí, mucho más moderna) de que sin revolución social no existirá nunca ningún socialismo.

Las grandes movilizaciones francesas recientes confirman el agotamiento del capitalismo en la resolución de los problemas de empleo, así como la incapacidad de, a través del parlamento, resolver cualquier cosa sin el recurso de las grandes movilizaciones de masas en las calles. Y aquí llegamos al punto de adónde va el Bloque. Si el proyecto central será «radicalizar la democracia» (como dice el documento «El Rumbo Estratégico del Bloque»), será lógico que el proyecto inherente sea el de un partido esencialmente electoral e institucionalizado.

Felizmente, en contra-corriente, existen reservas en el Bloque para, a través de campañas como la que se inició contra el desempleo y por una marcha por el empleo, dar otro rumbo al Bloque. Esta campaña puede y debe ser um instrumento para contrabalancear las tendencias más «moderadas» del BE en favor de aquellos que, como nosotros, proponemos un Bloque anclado en las luchas sociales, que no se limite a las participaciones en actos electorales y que se defina por la defensa de la revolución social. La lucha por la revolución social es el verdadero proyecto (moderno) de transformación social en sentido de una sociedad socialista, de modo urgente, como forma de resolver las características endémicas del capitalismo, de miseria, desempleo y pobreza. Para un Bloque de combate, nos encontrarán como sus principales aliados, para un Bloque electoralista e integrado al régimen, nos encontrarán como opositores. Llámennos como quieran.