¡No a la represión! ¡Abajo la dictadura!

¡Desde las manifestaciones del próximo domingo, 25 de octubre y hasta derrocar al régimen de Lukashenko!

Por Partido Obrero Internacional, POI

Svetlana Tikhanovskaya designó el 26 de octubre como fecha para las acciones unificadas e incluso convocó una Huelga General. Ante tal convocatoria, independientemente de la actitud hacia ella y hacia Consejo de Coordinación, debemos hacer todo lo posible para que nuestras acciones sean lo más unidas, organizadas y decididas.

25 de octubre – ¡Todos a las calles de nuestras ciudades! Salgamos en grandes manifestaciones, que desemboquen en acciones de desobediencia civil en los barrios, incluidos los bloqueos de carreteras, y en los lugares de trabajo y estudio con la tarea de organizar una Huelga General, hasta la caída de la dictadura.

Es posible ganar. Pero para ello, hay dos condiciones importantes.

Proteger nuestras protestas pacíficas de la agresión de la dictadura y sus represores

No se trata de abalanzarse sobre la policía antidisturbios… No podemos caer en tales provocaciones. Pero tenemos el derecho y debemos defendernos. Defender nuestro derecho a expresar nuestra opinión, manifestaciones, mítines, sindicatos, huelgas. La protesta pacífica no significa indefensión. Las «abuelas» de la marcha de los jubilados, que obligaron a los agentes represivos a esconderse en sus propios microbuses y así salvaron a los estudiantes, mostraron cómo se puede y se debe hacer. Los represores se retiran rápidamente cuando un grupo suficientemente grande y decidido demuestra su voluntad de defenderse. A partir de hoy, es necesario, dada una masa suficiente de manifestantes, defenderse de los agresores en las calles, en los distritos, en las fábricas, en las universidades. ¡Mantenerse juntos! ¡No dejar que se lleven a los nuestros! ¡Uno para todos y todos para uno!

Los que argumentan a favor de la “no resistencia”, a menudo se dice que la dictadura está «esperando» a que los manifestantes respondan para tener un «pretexto» para más represión. Pero a una mayor represión de la dictadura no la detiene la ausencia de un pretexto. Si es necesario, puede fácilmente inventarlo, por ejemplo, organizando una provocación. Si hoy la dictadura se ve obligada a dosificar la represión es sólo porque su intento de terror total fue repelido resueltamente por el pueblo el 9 y 11 de agosto. Ella no «solo espera» la resistencia del pueblo, sino que, por el contrario, le tiene miedo. Por el contrario, ella “solo espera” que no nos defendamos y así podrá aplastarnos lentamente a todos. Éste es precisamente el plan de la dictadura. No debemos permitir esto.

Continuar y desarrollar las acciones hasta la victoria: hasta la caída del régimen

El «ultimátum popular» a la dictadura se expresó hace dos meses. Pero Tikhanovskaya y el Consejo de Coordinación, (CC) siempre han afirmado que su objetivo no es derrocar al régimen de Lukashenko, sino dialogar y llegar a un acuerdo con él (inevitablemente con garantías de inmunidad a sus participantes). Y siempre han refrenado la energía del pueblo, capaz de derrocar al régimen. Luego de la noche de las falsificaciones, Tikhanovskaya anunció que “ya ganamos” y exhortó a no salir a la calle, pero la gente salió, y sólo por eso fue posible que el dictador no se volviera a elegir a sí mismo. Tikhanovskaya dijo ante las cámaras que no quería pronunciar las palabras «huelga» y «salgamos a las calles». Pero los trabajadores comenzaron a hacer huelgas, la gente siguió saliendo a las calles y sólo así se detuvo el terror total de la dictadura. El CC y Tikhanovskaya instan constantemente a no resistir la agresión de los represores, pero la gente se ha vuelto más activa en la defensa de sus protestas pacíficas, especialmente desde las manifestaciones del 11 al 12 de octubre. En respuesta, Tikhanovskaya volvió a llamar a la gente a no responder a los represores y a darle a la dictadura dos semanas más para “pensar”, mientras continua la represión impune.

Y ahora para el CC y Tikhanovskaya el «ultimátum» es un medio de obligar al régimen a hacerles concesiones, después de lo cual pueden volver a decirnos que «ya hemos ganado» o «la calle ha hecho su trabajo, ahora les toca a los políticos». Pero nuestra tarea no es un acuerdo con la dictadura, no reemplazar a su primer mandatario, sino derrocar al régimen y castigar a todos los responsables de los crímenes cometidos contra el pueblo. Esto no se puede lograr con maniobras, solo con acciones. Salgamos ante el llamado del «ultimátum» y continuemos la lucha hasta la caída del régimen de Lukashenko y el castigo de todos los responsables.

¡Basta de represión! ¡Libertad para los presos políticos!

¡Abajo la dictadura! ¡Tribunal para todos los culpables del terror contra el pueblo! ¡Disolución del OMON (fuerzas de choque de la policía) y todas las unidades represivas! ¡No olvidaremos, no perdonaremos!

¡Desobediencia civil y Huelga General hasta la caída de la dictadura!

¡Viva Belarús!