En el mes de julio de este año, África del Sur vivió una gigantesca ola de saqueos a supermercados, shoppings y comercios en general. La represión también fue violenta y se habla de más de 300 muertos. Los debates entre los trabajadores fueron varios. Los dos más importantes eran si deberíamos apoyar o no a los que saqueaban y el significado de los saqueos.

Por: César Neto

¿Apoyar o no apoyar los saqueos?

Partiendo de esa pregunta, había quienes decían que, como fue la cuadrilla de Zuma la que comenzó los saqueos, no deberíamos apoyarlos. Quien pensaba así, negaba que los saqueos, si bien es verdad que fueron iniciados por disputas internas en el CNA, después del segundo día adquirieron una dinámica propia con la entrada en escena de la población pobre y hambrienta saqueando y tratando de conquistar aquello a lo que los bajos salarios les impedía tener acceso.

Entre los grupos de izquierda hubo aquellos que negaban el apoyo a los saqueos pues, según ellos, por ser algo espontáneo, no servía para organizar a las masas en el partido revolucionario. Y, en ese sentido, se sentían con derecho a la neutralidad.

Hubo también aquellos, como es nuestro caso, que dijimos que los saqueos eran la primera manifestación contra el hambre y la miseria, y que incluso con todas las limitaciones de las acciones explosivas, nosotros y todos aquellos que están del lado de los trabajadores, debemos apoyar la lucha, organizar asambleas de barrios, y discutir democráticamente los rumbos del movimiento. Y frente a la represión, denunciar el Estado burgués y sus gobiernos, y defender incondicionalmente a los trabajadores.

¿Cuál es el significado de los saqueos?

Había incluso otra discusión. ¿Cuál era el significado de esos saqueos y para dónde apuntaban? Para nosotros, los saqueos no podían ser encarados como un hecho aislado. Los saqueos significaban que los trabajadores estaban comenzando a decir basta, y que la actitud de Zuma fue solo la chispa que faltaba y a partir de allí se podría abrir un importante período de luchas[1].

Entender esa probable dinámica es fundamental para la organización marxista de cuadros. Al entender las luchas que se avecinaban, cabía a la organización marxista preparar a sus cuadros para intervenir en esos procesos venideros.

Los metalúrgicos dijeron: ¡no!

La negociación del Contrato Colectivo con duración de tres años llegó al impasse en la medida en que el NUMSA (el principal sindicato), que inicialmente reivindicaba 15%, acabó reduciendo a 8% de aumento y más de 2% por arriba de la inflación en 2022 y 2023. La patronal, acostumbrada con un relativo recelo al desempleo, ofreció 4,4% y 0,5% y 1% por arriba de la inflación para los próximos dos años.

Y los trabajadores metalúrgicos dijeron ¡NO!

La fuerza de la huelga

La huelga, iniciada el 5 de octubre, fue muy fuerte. Fuerte por el número de empresas paralizadas, por la radicalidad de los trabajadores, y por los apoyos recibidos.

En Johannesburgo, una ciudad con casi un millón de habitantes, hubo una marcha con veinte mil personas. O sea, ¡por cada cincuenta personas que viven en la ciudad, una fue a la marcha!

Los días fueron pasando, la huelga continuaba fuerte a pesar de la represión practicada por el Estado capitalista sudafricano dirigido por el CNA. Hubo por lo menos dos muertos y algunas decenas de heridos en la represión.

Después de tres semanas de huelga se llegó a un acuerdo. La patronal aceptó elevar su propuesta a 6% para los salarios más bajos y entre 5 y 5,5% para los más altos.

NUMSA, la dirección sindical

El NUMSA (National Union of Metalworkers of South Africa/Sindicato Nacional de los Metalúrgicos del África del Sur) representa aproximadamente a 400.000 trabajadores. No todos son metalúrgicos, pues incluso llamándose Sindicato Nacional de los Metalúrgicos, dentro del modelo de estructura sindical sudafricana este también representa a transportistas, empleados de comercio, químicos, etc. Entonces, de esos 400.000 afiliados, aproximadamente 155.000 son los metalúrgicos que estuvieron en huelga.

En diciembre de 2018, el NUMSA, con el apoyo de otras organizaciones menores, lanzó un partido político con el pomposo nombre de Partido Socialista Revolucionario de los Trabajadores. El manifiesto hacía muchas referencias a la lucha anticapitalista y por el socialismo. Fue una gran esperanza hasta que fue lanzado el proyecto de estatuto, extremadamente centralizado, burocrático, y con el modelo estalinista. Dicho sea de paso, ya en el lanzamiento reivindicaban la figura de Joseph Stalin. En 2019, participaron de las elecciones presidenciales, y fue exactamente durante la campaña electoral que quedó evidente que sin democracia en la base no habría participación de los trabajadores. Los innumerables comicios consumieron grandes gastos de transporte, alimentación e incentivo financiero para que la población participase, y el resultado fue pifio: obtuvieron 24.500 votos o 0,14%.

El final de la huelga

La huelga fue muy fuerte. Paralización total de las fábricas… y la burguesía comenzó a sentir sus efectos. La BMW estaba teniendo problemas con piezas para la producción de autos que serían exportados. La industria siderúrgica presionaba por la vuelta al trabajo para no perjudicar sus exportaciones a China. Mientras tanto, el Estado sudafricano gobernado por la coalición CNA-COSATU-PC usaba todas sus armas para presionar. De las medidas jurídicas a la represión abierta. Y los trabajadores seguían resistiendo.

La dirección del NUMSA resolvió acabar la huelga. No habiendo conseguido la aprobación de la base, la aprobó en su dirección general.

El valor acordado con la patronal, por el tamaño de la huelga y por su radicalidad, fue un fiasco. Tres semanas de huelga para conseguir apenas 6%, esto es, la inflación anual acumulada hasta octubre, o entre 0,6 y 1,4% arriba de lo inicialmente ofrecido por la patronal.

La huelga acabó pero la vida no mejoró

La dirección del NUMSA burocráticamente acabó con la huelga. La situación de la clase trabajadora sigue siendo la misma. Los salarios insuficiente y, por lo tanto, la lucha continúa, como dice el refrán utilizado en África del Sur.

Disposición de lucha, los trabajadores ya mostraron tener. Pero para que la lucha continúe y obtenga los resultados necesarios es preciso una nueva dirección sindical para el NUMSA, sin burócratas y con democracia obrera.

[1] Sudáfrica | retomando el camino de la lucha, contra el CNA y el Partido Comunista – https://litci.org/es, 21/9/2021.-

Traducción: Natalia Estrada.