El 21 de marzo representa una fecha importante en el calendario de lucha del pueblo negro. La fecha hace referencia a la Masacre de Shaperville, que tuvo lugar en 1960 en Shaperville, Sudáfrica. Veinte mil trabajadores negros protestaban pacíficamente contra el régimen del apartheid y su Ley de Pases, que obligaba solo a los negros a portar tarjetas de identificación que limitaban la circulación. El ejército disparó contra la multitud, provocando la muerte de 69 personas y 186 heridos.

Por: Shirley Silvério, de la Secretaría Nacional de Negros del PSTU

En 1969, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el Día Internacional por la Eliminación de la Discriminación Racial. Sin embargo, no fue hasta 1991 que se abolieron las leyes del apartheid, como resultado de la victoria de una revolución democrática. Nelson Mandela, quien pasó 27 años en prisión, llegó a la presidencia en 1993 por el Congreso Nacional Africano (CNA), partido que hasta el día de hoy está en el poder con el presidente Cyril Ramaphosa.

Una vez en el poder, la CNA preservó la gran propiedad privada, no llevó a cabo la reforma agraria, no nacionalizó los bancos y ni siquiera suspendió la deuda externa. Ni siquiera la burguesía blanca que se enriqueció con el apartheid fue expropiada, como la familia del multimillonario Elon Musk, también de la rama de la minería.

Explotación económica

Con el fin del apartheid, los trabajadores negros sudafricanos ya no estaban sujetos a las leyes de segregación, pero continuaban con la misma condición económica de explotación. Además, Sudáfrica se ha convertido en uno de los peores países para los inmigrantes negros africanos, con persecución, asesinato y negación de la ciudadanía; el llamado nuevo apartheid.

Masacre

Un caso emblemático ocurrió en 2012, cuando 34 huelguistas fueron asesinados por la policía del presidente Zuma, del CNA, en la Mina de Platino de la ciudad de Marikana. Y para contener una reacción popular que se extendió por todo el país, la policía del CNA asesinó a más de 60 personas. Esta es una demostración de que, bajo el capitalismo, mientras algunos estén en la cima, las masacres contra los trabajadores negros se seguirán repitiendo.

Raza y Clase: “No hay capitalismo sin racismo”

Malcolm X dijo que “No hay capitalismo sin racismo”. La realidad muestra que este sistema está cercado de crisis económicas, políticas, sanitarias y ambientales. La violencia y las terribles condiciones de vida que afectan a toda la clase trabajadora son aún más duras para los negros y los indígenas. El aumento de encarcelamientos, genocidios y hambre tiene color y clase social.

Dividir para reinar

Los gobiernos y los grandes empresarios utilizan el racismo y la xenofobia para dividir a la clase trabajadora en campos hostiles, y también para aumentar sus ganancias. Por lo tanto, nunca se comprometerán a acabar con la discriminación racial y la xenofobia.

Racismo en el Brasil

Brasil es el país más negro fuera del continente africano, remanente de 388 años de esclavitud, siendo el país que más esclavos recibió. Aunque la burguesía brasileña ha tratado de negar el racismo y apoyarse en la mentira de que viviríamos en una “democracia racial”, la realidad de la explotación y la opresión deja claro que esa democracia es un mito.

La ley antidrogas promulgada en 2006 por el gobierno de Lula fue responsable de un aumento de 290% en el encarcelamiento de mujeres, en su mayoría mujeres negras, sin oportunidad de empleo y de vida digna. En este día de lucha, no podemos olvidar la masacre de Jacarezinho, ni a Agatha, Miguel y João Pedro, niños que perdieron la vida por el racismo y la “guerra contra las drogas”.

La visibilidad no es suficiente

En el último período hemos visto un aumento en la lucha del pueblo negro, más personas se reconocen negras, reivindican su historia y dejan de alisarse el cabello. Los principales medios de comunicación discuten el racismo a diario, basta encender la televisión y es posible ver la discusión racial en el programa deportivo, en los periódicos y en las telenovelas. Aún así, vemos que la violencia contra los negros aumenta a diario.

Tener visxibilidad de los hombres y mujeres negros es importante, y cuestionar su ausencia en la política es necesario, pero no suficiente. Podemos aprender de la experiencia de nuestros hermanos sudafricanos, que fueron engañados por los dirigentes del CNA. Obama, como el primer presidente negro en los EE. UU., no redujo el racismo, por el contrario, aumentó el encarcelamiento y quedó conocido como el “señor de la guerra”.

Esto se debe a que no basta con que los negros estén en la cima del capitalismo, ya sea en la lista de los más ricos o en puestos gubernamentales. Este es un sistema que sobrevive sobre la base de la explotación y la violencia contra los trabajadores en beneficio de un puñado de burgueses. Independientemente de si esta cima está compuesta por blancos o negros, todos precisan seguir necesariamente esta lógica de explotación.

Pero esta riqueza de la que se apropian, utilizando todo tipo de violencia racista, la producimos nosotros desde la clase obrera. Tenemos la posibilidad de organizarnos junto con el resto de nuestra clase para tomar el poder en este país y controlar esa riqueza, a través de una revolución socialista. Esta es la condición para borrar de la faz de la Tierra el racismo y todas las formas de opresión.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 16/3/2022.-
Traducción: Natalia Estrada.