Después de 6 años de Geringonça, las elecciones del 30 de enero dieron al PS la mayoría absoluta para gobernar. El gobierno será nuevo, pero la receta será la misma.

Por: Maria Silva

El PS quedó tan desgastado por las políticas antiobreras del gobierno de Sócrates que, en 2015, incluso después de cuatro años de troika, no pudo ganar las elecciones y tuvo que negociar la Geringonça para poder gobernar.

La Geringonça no sirvió a los trabajadores…

En estos 6 años, el gobierno de Costa, apoyado en el Parlamento por [los partidos de] izquierda, prometió gobernar por la izquierda, pero a pesar del crecimiento económico del período 2015-2019, fue incapaz de revertir la austeridad aplicada por la Troika: retiró medidas puntuales y marginales, pero mantuvo los aspectos centrales del proyecto de la Troika (que es de hecho el de la Unión Europea) para Portugal: un país periférico y dependiente, centrado en el servilismo a las multinacionales, a las que proporciona, sobre todo, mano de obra barata, con el centro de su actividad en el turismo y en los servicios.

PCP y BE apoyaron varios presupuestos que mantuvieron la austeridad para los trabajadores. Alimentaron el discurso del mal menor y de que habrían logrado conquistas, que nunca fueron eso. Apoyaron al gobierno cuando reprimió a los trabajadores en huelga y cuando aplicó estados de emergencia que suspendieron el derecho de huelga. Apoyaron, por lo tanto, el proyecto neoliberal y en contra de los trabajadores del PS, proponiendo a los trabajadores que con la negociación en el Parlamento y con los patrones sería posible mejorar sus vidas. Nunca cuestionaron a la UE y sus limitaciones. Ante el desgaste de su posición, decidieron no votar más los Presupuestos del PS, pero se convirtieron en rehenes del discurso del mal menor que habían construido en esos años: salvaron al PS, que se alimentó de ellos para hacerse pasar por izquierdista, mientras gobernaba para los patrones y para la UE como siempre lo hizo.

Ante la posibilidad de un retorno de la derecha, la falta de alternativas claras hacia la izquierda y el crecimiento de la extrema derecha en Portugal, el peso del voto útil fue grande y llegó la impensable mayoría absoluta. El PS logró su segunda mayoría absoluta después del 25 de abril, en pleno proceso de reconstrucción tras la derrota de 2015. La responsabilidad de la izquierda por no defender a quienes dice defender es ineludible.

…la mayoría absoluta tampoco lo hará

Las calificadoras internacionales evaluaron positivamente la victoria del PS, pues consideran que trae estabilidad para el cumplimiento de los compromisos de pago de la deuda, en el cumplimiento del déficit y en la aplicación de los Fondos del Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR). La reacción internacional a la mayoría absoluta del PS, así como la de la patronal nacional, muestra bien a quién servirá este gobierno.

Si cuando dependía del apoyo de la izquierda, y en un contexto de crecimiento económico internacional, el Gobierno atacaba a los trabajadores salvaguardando a las multinacionales; si durante la crisis de la pandemia la receta del PS fue dar dinero a las grandes empresas mientras cargaba los costos de la “crisis pandémica” sobre las espaldas de los trabajadores; ahora, entonces, en un escenario de incertidumbre internacional sobre la evolución del Covid, sobre las capacidades de recuperación de la economía, no se puede esperar nada mejor.

En su programa electoral, el PS presentó doce prioridades para los próximos cuatro años. Las dos primeras prioridades lo dicen todo: conseguir un crecimiento por encima de la media de la UE, mantener el cumplimiento del déficit y reducir la deuda pública.

¿Cumplir con las normas de la UE o garantizar los derechos sociales?

¿A quién sirve el crecimiento portugués? El dinero del PRR se inyectará en las grandes empresas, mientras que el modelo económico del país se basa en salarios bajos. Los aumentos del salario mínimo están siendo devorados por los precios exorbitantes de la vivienda, y ahora por el aumento de la inflación. La destrucción de los contratos colectivos o la colocación de sistemas de trabas en las carreras, alimentan una creciente generalización de los bajos salarios. Nada de esto se propone cambiar el PS. Por lo tanto, si la economía crece, no lo sentirán los que trabajan.

Por otro lado, es imposible cumplir con los límites de déficit, alimentar el pago de la deuda pública y, al mismo tiempo, implementar medidas sociales. En ese sentido, es incompatible ser buen alumno de la UE y cumplir propuestas que implican inversión pública, como la cobertura de 80% de la población con Unidades de Salud de la Familia (médico de familia), que Costa ya había prometido y no cumplió. Lo mismo para las demás medidas relativas a la educación o cuidado de las personas mayores.

Recordemos que Costa y Centeno fueron los reyes del cautiverio, es decir, no aplicaron gran parte del presupuesto de los servicios públicos aprobado por el Parlamento. Ahora no será diferente.

Las farsas de la “Agenda de Trabajo Digno” del combate al cambio climático

Se propone una supuesta reducción de la precariedad, pero sin revertir las medidas del Código del Trabajo de la Troika y al mismo tiempo que se mantienen las empresas de trabajo temporario, los falsos recibos verdes y las falsas becas de estudio. La tan publicitada posibilidad de una semana de cuatro días, en manos de un gobierno que impuso la mayor reestructuración en la TAP/Groundforce o promueve la generalización del trabajo por turnos (como en AE), nada nos debe animar, y por el contrario, nos alertan sobre las posibilidades de reducción de salarios y precariedad que de ahí pueden derivarse.

Finalmente, el programa de Costa propone que 80% de la electricidad se produzca con energías renovables. Sin embargo, los planes de exploración de litio muestran claramente cómo el Gobierno encara el tema climático: destruye a trabajadores y poblaciones en nombre de los intereses de las multinacionales. La extrema sequía que azota al país muestra los problemas de recursos de las hidroeléctricas, al mismo tiempo que las propuestas de hacer una transición energética sin enfrentar los intereses de las multinacionales y a costa de cerrar plantas sacrificando empleos, no pueden ser aceptables.

Es absolutamente necesario… ¡preparar las peleas!

El modelo “bazuca”, diseñado para alimentar a las grandes empresas, muestra claramente que la recuperación económica del país se hará a costa de grandes ganancias para una minoría y mayores sacrificios para los trabajadores y la población más pobre. Con mayoría absoluta, el gobierno del PS está más fortalecido para aplicar sus planes al servicio de la UE, de las multinacionales y de los grandes patrones, y tendrá aun mano más dura.

Los sectores más explotados y oprimidos no deben, por lo tanto, esperar más derechos y tiempos mejores. Por el contrario, deben saber que la prosperidad de los de arriba les será robada a los de abajo. Por eso, debemos prepararnos para arrancar con lucha nuestros derechos y protegernos incluso de más ataques. Se nos quiere hacer creer que vendrán tiempos de ganancias para todos, sin embargo, el derecho a la salud, a la vivienda, a la educación, a conciliar trabajo y familia, entre tantos otros, tendrán que ser conquistados porque no nos serán dados.

Artículo publicado en https://emluta.net, Portugal, 24/2/2022.-
Traducción: Natalia Estrada.