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Brasil

“¡Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede!”

marzo 8, 2017

Esta frase, mundialmente conocida por los movimientos de lucha contra la opresión y la explotación, nos remite inmediatamente a las mujeres que lucharon y protagonizaron tanto como los hombres una de las primeras y más conocidas experiencias de toma del poder por la clase trabajadora, la Comuna de París, en 1878.

Por: Vera Lúcia y Vitor Hugo, de Aracaju – Sergipe – Brasil

Esta misma frase nos hacer recordar también a las mujeres obreras que se pusieron al frente de la caballería de zar en la Rusia de 1917, cuando se levantaron en lucha contra la guerra, el hambre y la pérdida de sus maridos e hijos en la Primera Guerra Mundial. Una huelga iniciada por las obreras el 8 de marzo (23 de febrero en el calendario gregoriano que usamos aquí) detonó la revolución que derrocó al Imperio zarista. No se imaginaba que aquel día de las mujeres inauguraría dentro de pocos meses la Revolución Rusa de Octubre, en que la clase obrera y campesina tomó el poder e implantó la democracia del Estado obrero: la dictadura del proletariado.

Desde 2016, las mujeres han protagonizado varias luchas alrededor del mundo. En Polonia, en huelga, se vistieron de negro y exigieron el derecho al aborto. En Suecia, contra la violación. En Argentina, luego del asesinato de una joven, las mujeres hicieron un llamado y Buenos Aires paró. Mujeres y hombres tomaron las calles del país bajo la consigna “NiUnaMenos”. Esa manifestación se irradió por otros países. En el Brasil, luego de que una joven fuese violada en Rio de Janeiro por 30 hombres, ocurrieron manifestaciones en varias capitales contra la cultura de la violación.

En los Estados Unidos, Donald Trump, durante la campaña electoral atacó violentamente a las mujeres con su retórica y prácticas machistas. Al día siguiente de su posesión en la Casa Blanca, el 20 de enero de este año, tuvo que encarar a millares de mujeres en las calles, en varias ciudades del país contra su gobierno. Las mujeres comenzaron el año 2017 calentando las luchas contra la opresión en el corazón del imperio norteamericano.

Existen muchas luchas en todo el mundo: revoluciones, huelgas, paralizaciones contra la explotación, contra el machismo, el racismo, la homofobia, la xenofobia, por mejores condiciones de vida. Los noticieros locales, nacionales e internacionales están llenos de noticias así. Incluso, por primera vez, está planteada la posibilidad de una huelga internacional de las mujeres. ¡Ya están previstas manifestaciones e incluso huelgas de mujeres el 8 de marzo –Día Internacional de la Mujer– en más de 20 países!

¡Las mujeres sí pueden comenzar una huelga!

Todo eso nos hace recordar otra huelga muy importante realizada en la ciudad de Aracaju (Sergipe), y muy poco conocida, que tuvo inicio el 6 de marzo de 1991, en la fábrica Alpargatas Nordeste/SA[1]. En esa fábrica trabajaban 2.300 obreras y obreros, con dos sectores: el de confección, con más de 80% de mujeres, y el sector textil, con mayoría de hombres.

El detonador de la huelga fue el recibo de pagos con cheques “en cero”, cuando los obreros retornaron de las vacaciones colectivas –una práctica de las industrias del ramo del vestido (textil, confección, calzados y accesorios). En los meses que anteceden al final del año, la producción es acelerada para atendimiento del mercado. En el inicio del año, como generalmente hay una caída en las ventas y stock de producción, las industrias paran las unidades productivas y dan las llamadas “vacaciones colectivas” a los obreros(as).

Sin un peso en las manos, los obreros y las obreras se rebelaron. La dirección del Sinditêxtil todavía intentó convencerlos de que una huelga en aquel momento sería muy difícil, porque el stock de la fábrica era grande. No tuvo éxito.

Las mujeres, la mayoría jóvenes, “madres solteras”, negras, responsables por el sustento de sus familias, se rebelaron. Ellas no solo paralizaron toda la unidad de confección como salieron en marcha dentro de la fábrica, hicieron un arrastre y paralizaron el sector textil. Y, en una asamblea, decidieron que solo pondrían las máquinas en funcionamiento cuando recibiesen sus salarios y reajustados. El reajuste exigido era de 130%. Tenían plena conciencia de que sería una huelga difícil y larga.

Así, ocuparon la fábrica por más de 40 días. El cambio de los turnos era realizado normalmente bajo control de la dirección del Comando de Huelga, compuesto por dirigentes del sindicato, de la base y de activistas de otras categorías y de la CUT (cuando todavía era una central sindical combativa). La solidaridad de las demás entidades sindicales y todos los pocos recursos del sindicato fueron destinados para garantizar la victoria de la huelga. Era preciso garantizar alimentación a las huelguistas y sus familias, y así se hizo.

Después de 43 días, la empresa negoció. Las obreras y los obreros de Alpargatas pasaron a tener los mejores salarios entre aquellos que trabajaban en esa área de la industria en el Estado de Sergipe. En la época, estábamos al frente del Sinditêxtil, del Sindicato de los Vendedores de Cueros y Zapateros y del Departamento Nacional del Ramo del Vestido. Tuvimos el privilegio de vivir, luchar y dirigir con los demás esa memorable huelga.

En estos días de efervescencia política en el Brasil y en el mundo, con las luchas de los negros, inmigrantes y mujeres, con las preparaciones para las manifestaciones del 8 de marzo, rendimos nuestro homenaje a las obreras de Alpargatas en Aracaju, que en 1991 protagonizaron la primera huelga de ocupación en una industria privada. Durante 43 días, con las obreras al frente, el conjunto de los obreros de la fábrica Alpargatas entraban y salían de la fábrica y ni una máquina siquiera fue prendida, ni un hilo tejido, ni un pantalón cortado y cosido.

¿Quién duda de lo que son capaces las mujeres? ¿Quién duda de que ellas pueden comenzar una huelga internacional? Con esa capacidad de mover a los demás obreros y proletarios está probado, más de una vez en la historia, que “¡cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede!”.

[1] La fábrica cerró su unidad en la ciudad de Aracaju en 2006.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.

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