130 años de la abolición y la permanencia del racismo
En mayo de 2018 hará 130 años que la esclavitud fue legalmente abolida en el Brasil. Los negros salieron de las senzalas, pero fueron empujados a la favelas. No ocurrió ningún tipo de reparación. Por eso, las organizaciones del Movimiento Negro reivindican el día 20 de noviembre, día de la muerte de Zumbi dos Palmares, en oposición al 13 de mayo.
Por: Hertz Dias, Secretaría de Negras y Negros del PSTU Brasil y vocalista del grupo de rap Gíria Vermelha
Donde existía esclavitud, también existían focos de rebelión. Los días eran tensos. Podían ocurrir levantamientos en cualquier momento, y podían constituirse quilombos selva adentro. Se implantó entonces un poder represor altamente concentrado para evitar que el régimen esclavista se viniese abajo. Nadie cuestionaba la esclavitud, a no ser los esclavos. Criticar la esclavitud podía resultar en la expulsión del país.
Solo cuando la esclavitud pasó a ser una traba al capitalismo, masas populares libres comenzaron a envolverse en los movimientos antiesclavistas. Pasaron a criticar el tráfico negrero, la esclavitud y el autoritarismo del poder central. Esa alianza entre las personas libres y la masa esclavizada se transformó en una pesadilla para las elites que, sin compasión, destruyeron los levantes populares, como los balaios (Maranhão), los cabanos (Amazonas), los farrapos (Rio Grande do Sul) y los praieiros (Pernambuco) entre 1830 y 1840.
Historia: el fin del tráfico negrero y la abolición de la esclavitud
Presionado por Inglaterra, el Brasil abolió el tráfico de esclavos en 1850. Ese mismo año, el parlamento creó la Ley de la Tierra para preservar el latifundio y excluir a los ex esclavos del acceso a la tierra.
El movimiento abolicionista también ganó fuerza en 1850. La esclavitud pasó a ser condenada, y el señor de esclavos era visto como un criminal. El trabajo esclavo no interesaba más al capitalismo europeo. Los burgueses de allá preguntaban: ¿cómo vender productos industrializados en un país de mayoría esclava?
La Guerra del Paraguay (1864-1870) aceleró la desagregación del esclavismo. El Brasil salió de la guerra con la economía arrasada y 140.000 negros fueron muertos. Después de la guerra, el ejército se negó a recapturar esclavos fugitivos.
La Iglesia católica también había roto relaciones con el emperador D. Pedro II, y los propietarios del Nordeste querían ser indemnizados por la abolición, algo que no que no ocurrió. Sin sus principales pilares de sustentación –Iglesia, señores de esclavos y Ejército– no sería posible mantener la esclavitud y tampoco el Imperio.
Para evitar lo peor, los dos partidos, el Conservador y el Liberal, promovieron, el 13 de mayo de 1888, la formalización jurídico-institucional de una situación de hecho, aboliendo la esclavitud. Al año siguiente, caería el Imperio.
130 años después: tomar la historia en las manos
La abolición es un ejemplo de cómo la burguesía consigue transferir las luchas directas para la vía institucional. Hoy nos deparamos con uno de los momentos más ricos de la lucha negra en el Brasil. No obstante, casi toda la izquierda dice que la conciencia de nuestra clase está retrocediendo. Dicen eso para convencer a los trabajadores a abandonar sus luchas en nombre de la elección de Lula en 2018. La mayor prueba de eso fue la traición a la huelga general del 30 de junio pasado.
Esas organizaciones dicen que nuestra clase es atrasada, por lo que solo les resta unirse con los sectores de la burguesía, que llaman progresistas, para hacer una revolución que ayude al capitalismo a desarrollarse. Ese tipo de visión justifica la alianza del PT con el PMDB y con otros partidos burgueses en todo el Brasil.
Como vimos, la abolición ocurrió en un contexto de desarrollo del capitalismo y de completa dependencia de la burguesía nacional a esas fuerzas. Las demandas del pueblo negro, como acceso a la tierra, a la educación, a la salud de calidad, a la vivienda, al empleo, no pueden más ser resueltas en el capitalismo ni bajo la dirección de la burguesía o de los reformistas.
Todas las demandas de la población negra, que quedaron reprimidas en los últimos 130 años, solo podrán ser resultas por una revolución que combine esas reivindicaciones, que llamamos reparaciones, con las demandas del conjunto de la clase trabajadora del país. Eso solo será posible cuando tomemos la historia en las manos por medio de una revolución en la cual la clase trabajadora tomará el poder y construirá una sociedad socialista.
Artículo publicado originalmente en Opinião Socialista n.° 546, 20 de noviembre de 2017
Navío negro, en la fotografía de Marc Ferrez.
Traducción: Natalia Estrada.



