Fue con mucha tristeza que recibimos esta mañana (23/9/2015) la noticia del fallecimiento de nuestra camarada del PSTU, Cecília Toledo. Cilinha, como era cariñosamente conocida, dedicó su vida a la construcción de la Liga Internacional de los Trabajadores desde su juventud hasta sus últimos días, levando adelante intensamente la lucha contra la opresión y la explotación.

Por: Ana Pagu – Secretaría Nacional de Mujeres del PSTU – Brasil

Fue periodista, artista y defensora de la lucha de las mujeres trabajadoras. Militó durante la dictadura haciendo del arte un instrumento de lucha contra la represión. Ayudó a construir una prensa libre de los trabajadores, como colaboradora en el periódico Versus, de la Convergencia Socialista. Recientemente, fue amnistiada por el Estado, por haber sido reconocidamente perseguida por la represión militar en las décadas de 1960 y 1970.

En el PSTU, la trayectoria por la construcción de un programa para la mujer trabajadora se confunde con la trayectoria de Cilinha. Fue una de las fundadoras de la Secretaría Nacional de Mujeres del PSTU y contribuyó para la elaboración de nuestro primer programa contra el machismo y la explotación. Su principal legado teórico fue el libro El género nos une, la clase nos divide. Traducido en varios idiomas, es hoy referencia para la izquierda marxista interesada en la mujer trabajadora.

La obra data de 1990, momento en que gran parte del movimiento de mujeres abandonaba el marxismo en oposición a las teorías de género. Contra esa situación, Cilinha rescató el corte de clase de la lucha de las mujeres, materializando las diferencias entre las demandas de las burguesas y las de las trabajadoras., demostrando que, a pesar de pertenecer a un mismo género, los intereses de clase las ponían en terrenos opuestos. Este material demarcó para siempre la comprensión del PSTU sobre la combinación de la lucha por los derechos democráticos de las mujeres con la lucha por el socialismo.

Polémica, de opinión fuerte, Cilinha siempre entabló el buen combate. Defendía con ahínco sus ideas, aun cuando ya estaba debilitada por la enfermedad. Nada era impedimento para defender lo que creía. Para citar un ejemplo, participó del V Encuentro de Mujeres del PSTU, en 2012, utilizando un corsé para sostener la columna, pero con la cabeza erguida para entablar una polémica que permeó todo el encuentro. Su fuerza es ejemplo para las nuevas generaciones. Su garra y su voluntad de buscar la mejor política para el partido fue notable. Sabíamos que estaba debilitada, pero jamás reclamó o requirió atención especial. Raras veces se decía cansada, pero jamás derrotada por la enfermedad.

En los últimos tres años, no estaba más en la Secretaría Nacional de Mujeres, pero no por eso dejó de llevar al frente la lucha en defensa de la mujer trabajadora. Era miembro de la Secretaría Internacional de Mujeres de la LIT, daba charlas y viajaba por el Brasil y a otros países para auxiliar a las secciones de la LIT o para presentar su pieza teatral contra la violencia a la mujer, “Lucha Mujer Poética”.

En los últimos días de su vida alternaba las secciones de quimioterapia con reuniones. Reservada como era, no gustaba de exponer su dolor. Nunca reclamaba, nunca se quejaba, nunca se entregaba. Resistió como pudo, pero, desgraciadamente, la enfermedad se abatió sobre su cuerpo.

Será recordada por todos por su convicción y determinación. Estará viva en cada uno de nosotros mientras haya una mujer trabajadora oprimida y explotada. Haremos de su legado el motor para nuestros próximos embates de la lucha de clases.

¡Cilinha, presente!

Traducción: Natalia Estrada.