El 27 de setiembre, el sindicato de los agricultores “Samyukt Kisan Morcha” (Frente Unido de los Agricultores) convocó una huelga general para protestar contra las tres leyes agrícolas que fueron aprobadas arbitrariamente el año pasado. Fue exactamente en ese día de 2020 que el presidente dio su consentimiento a las tres nuevas leyes agrícolas y a los nuevos códigos de trabajo, aprobando así los proyectos de ley. Estas tres leyes intentan incentivar el crecimiento del monopolio corporativo sobre el comercio y la producción agrícola, en detrimento de los agricultores individuales; esto no solo empobrecerá a los campesinos ya marginalizados en la India sino también empujará aún más hacia la pobreza a los trabajadores agrícolas empleados en esos campos.

Por: Adhiraj Bose – Mazdoor Inqilab, 27/9/2021.-

El llamado a la huelga general fue apoyado por todos los partidos burgueses de la oposición, así como por varios sindicatos, que aprovecharon esta oportunidad para manifestar su oposición a la igualmente desastrosa nueva ley laboral, que tornará mucho más difícil la organización y la agitación en el lugar de trabajo, al mismo tiempo que facilitará la contratación y el despido de trabajadores por parte de los patrones. Vale recordar que, el año pasado, los sindicatos realizaron una huelga general contra la nueva ley, que coincidió con el inicio de la agitación más larga de los agricultores en la historia reciente de la India.

Las leyes agrícolas

Las tres leyes agrícolas que fueron aprobadas por el gobierno del BJP el año pasado, son:

1) Ley de Promoción y Facilitación del Comercio de Productos Agrícolas de 2020.

La ley también es peyorativamente llamada “ley de desvío de los APMC”. Los APMC o Comités de Venta de Productos Agrícolas actúan como intermediarios entre el agricultor y el comprador. La ley anulará y eventualmente sustituirá la existencia de los APMCs, dando libre arbitrio a las fuerzas de mercado. Tal ley ya existe en el Estado de Bihar, donde los efectos de esta son una mayor marginalización de los agricultores de Bihar y la migración de estos hacia otros Estados, como trabajadores asalariados. La justificativa ostensiva por detrás de esta ley es que dará mayores oportunidades de comercio al agricultor en todo el país, pero el hecho es que la mayoría de los agricultores en la India no tiene medios para vender sus productos fuera de su Estado o región, pues no posee el transporte y la infraestructura digital que la ley presume. La ley ayudará a las corporaciones que tienen una infraestructura nacional y dinero para competir efectivamente en un mercado más amplio.

2) Ley de Garantía de Precios y Servicios Agrícolas para Empoderamiento y Protección de los Agricultores, de 2020.

La ley busca proveer a los agricultores una estructura para el contrato agrícola. Esto, en teoría, les permitirá interactuar directamente con los compradores a precios predeterminados, eliminando así el intermediario. Mientras tanto, esta ley también proveerá un medio por el cual las empresas agrícolas minoristas controlarán la subsistencia del agricultor. No habrá un intercambio igual entre el agricultor marginal propietario de una hectárea o de media hectárea de tierras y las empresas minoristas con cadenas logísticas masivas en todo el país, con centenas de negocios en toda la India, en ciudades y aldeas.

3) Ley de Mercaderías Esenciales (Enmienda), de 2020.

La Ley de Mercaderías Esenciales permitía al gobierno imponer límites al comercio de productos agrícolas y limitar además los precios de las mercaderías. La nueva ley enmendada saca cereales, leguminosas, semillas oleaginosas, aceites comestibles, cebollas y batatas de la lista de mercaderías esenciales. En conjunto con las otras dos leyes, y en el contexto del aumento de la inflación en el país, este puede ser un movimiento potencialmente desastroso, ¡toda vez que permitirá el monopolio y aumento indiscriminado de precios de algunas de los cultivos alimentarios más esenciales de la India! Esta medida ayudará una vez más a las corporaciones agrícolas en lugar de los pequeños agricultores, al mismo tiempo que perjudicará directamente al consumidor.

Por sus propios títulos, las leyes muestran que son un ejercicio de doble sentido. Lejos de proteger y promover la causa del agricultor, estas leyes amenazan marginar y exprimir al pequeño agricultor en favor de las corporaciones agrarias y minoristas que finalmente monopolizarán el mercado. Para el agricultor, estas leyes prometen marginalidad y miseria, y para el trabajador, hambre e inflación.

Las nuevas leyes laborales

Los nuevos códigos de trabajo fueron concebidos para sustituir el marco legal de las relaciones de trabajo en la India, donde existen 44 leyes laborales diferentes que tratan de varios aspectos laborales, siendo las más notables entre ellas la Ley de Conflictos Industriales de 1947, la Ley de Salarios, y la Ley de Fábricas. Los cuatro nuevos códigos anularán todas esas leyes a favor de cuatro nuevas que pretenden “racionalizar” las leyes laborales en la India, favoreciendo la “flexibilidad” en detrimento de la seguridad. Tales cambios son una exigencia de larga data de la burguesía indiana, que desea revertir las conquistas de las luchas laborales de los últimos 100 años.

En la misma línea de las leyes agrícolas, los cuatro nuevos códigos laborales fueron aprobados por el parlamento sin ninguna discusión o consulta a los sindicatos. El voto oral arbitrario y la decisión del presidente del congreso de aprobar el proyecto, a pesar de la clara oposición y de las dudas de la mayoría, desnudaron la forma antidemocrática con la cual este y las leyes agrícolas fueron aprobados.

Así que las leyes fueron aprobadas, todos los sindicatos de todo el país, como los partidos de la oposición, unieron fuerzas para denunciarlas. Incluso el Bharatiya Mazdoor Sangh, ligado al BJP, se manifestó en contra del proyecto de ley. Su secretario general declaró que las nuevas leyes “afectarían negativamente la paz industrial”, una posición para nada sorprendente de un sindicato de derecha. Como él mismo admitió. Ninguna de las recomendaciones pro trabajadores hechas por el sindicato y por la comisión parlamentaria permanente fue aceptada por el gobierno, que deseaba impulsar una ley enteramente pro empresarial.

Entre los cambios radicales traídos por las nuevas leyes, la exención de órdenes permanentes pasó de empresas con hasta 100 para hasta 300 trabajadores. Esto permitiría a las empresas con hasta 300 trabajadores flexibilidad para contratar y despedir. Esto tornaría vulnerables a despidos y reducciones en masa a millones de trabajadores empleados en el sector de pequeñas y medias empresas (la base del empleo). En las palabras del secretario general del CITU, Tapan Sen:

“Estos códigos, ahora aprobados, arrojarán más de 74% de los trabajadores industriales y 70% de los establecimientos industriales a un ‘régimen de contratación y despidos’ a voluntad de los empleadores; incluso la formación de un sindicato será extremadamente difícil; impondrán una prohibición virtual al derecho de los trabajadores a la huelga e incluso hasta la agitación colectiva por sus demandas y exigencias”.

Según el nuevo código salarial, el salario indirecto está limitado a 50%. Eso significa que el salario básico no puede sobrepasar la mitad del salario bruto, y la contribución a la previsión social es calculada como un porcentaje del salario básico. Los empleadores han dividido los salarios en numerosos subsidios para mantener los salarios básicos bajos y reducir el gasto en previsión e impuesto de renta. El nuevo código salarial prevé la contribución a la previsión como una proporción prescrita de 50%. El efecto de esto sería reducir el valor del salario que el trabajador puede recibir, es decir, su dinero “vivo”.

Agitaciones contra las leyes laborales

Mientras las protestas de los agricultores están en foco, y merecidamente, la clase trabajadora también se está movilizando contra las leyes. Enseguida después de la aprobación de las nuevas leyes laborales, los sindicatos comenzaron su agitación. En abril de este año, cuando las leyes deberían haber sido implementadas en todo el país, los sindicatos salieron a las calles en protesta en el “Día del Código Antilaboral”. El hecho es que las nuevas leyes laborales son profundamente impopulares entre la mayoría de los trabajadores en la India, y hay aún más razones para hacerlo ahora, toda vez que la economía aún está tambaleando por los efectos devastadores de la pandemia, que costó 20 millones de empleos. Por esta razón, el gobierno aún precisa definir las reglas para las leyes, para ponerlas en vigencia. Este año, la creciente disidencia contra el BJP encontró expresión en su derrota electoral en varios Estados importantes de la India, y otra elección ocurrirá en breve en el mayor Estado, Uttar Pradesh. No es sin razón que las leyes laborales continúan paralizadas.

La agitación continua es esencial para garantizar que la ley no entre en vigencia, y nuestro objetivo debe ser su revocación, para que sea muerta y enterrada. Mientras esta lucha continúa, la lucha de los trabajadores del esquema[1] (incluyendo a trabajadores de la ASHA y Anganwadi) continúa. Se debe recordar que los trabajadores de la ASHA formaron la línea de frente contra la pandemia, pero el gobierno los trató con desprecio y los ignoró en sus demandas más urgentes. El 24 de setiembre, ellos hicieron otra huelga nacional, por falta de pago de los salarios, por aumento salarial durante la pandemia, y por el derecho básico a la alimentación y la nutrición. El año pasado, más de medio millón de trabajadores de la ASHA fueron a la huelga, mientras la pandemia y el bloqueo aún estaban en vigencia, para exigir salario básico, seguridad y kits que ellos precisan para realizar su trabajo. El gobierno fue forzado a ceder.

La situación en la India es terrible, y los trabajadores están movilizándose por todo el país. Junto con la agitación de los agricultores, la agitación de la clase trabajadora en la India presenta una oportunidad de oro para una alianza de fuerzas entre campesinos y trabajadores. Tal fuerza contra el gobierno capitalista sería imparable, si fuese movilizada en la lucha.

Nuestra posición sobre la huelga

El llamado a la huelga unió a varios partidos burgueses y de izquierda de distintos matices en todo el país; también encontró apoyo entre la mayoría de las centrales sindicales, representando a decenas de millones de trabajadores en varios sectores de la economía. La mayoría de la oposición burguesa, e incluso hasta algunos de la oposición de izquierda, están comprometiéndose con apoyar la huelga, más por razones miopes y/o por interés propio. El congreso, por ejemplo, ha sido pionero del neoliberalismo en la India y del desmantelamiento de las protecciones laborales. Sería nada menos que hipócrita que ellos se comprometiesen a apoyar a los agricultores, o que se opusiesen a los nuevos códigos laborales que realizaron las reformas presentadas por primera vez bajo su gobierno.

Mientras tanto, ese hecho por sí solo no significa, y no puede significar, que no apoyemos esta agitación. Debemos apoyar las acciones de huelga de los agricultores y trabajadores, por más imperfectas que sean sus direcciones. Ir contra eso sería distanciarnos de las masas trabajadoras del país y dejar el campo abierto para que todos los tipos de direcciones oportunistas asuman el control. Nosotros, marxistas revolucionarios, estamos conscientes de las deficiencias de la agitación liderada por los campesinos, o de las deficiencias de lo que ellos exigen. La agitación campesina trajo tanto a los agricultores pobres como a los grandes propietarios de tierras para una lucha común contra los monopolios corporativos, y en eso ellos también son apoyados en gran parte por los trabajadores rurales. No es sorpresa, entonces, que no fueron levantadas cuestiones urgentes de reforma agraria y de expropiación de tierras, ni las desigualdades en la propiedad de la tierra ni las condiciones del trabajo rural. La agitación actual está enfocada solo en el aspecto del comercio de mercaderías agrícolas.

Estas son deficiencias que conocemos, pero también estamos conscientes del hecho de que las condiciones de trabajo empeorarán infinitamente si el impacto de la proletarización cae sobre la mayoría de los agricultores del país. La vida de un agricultor pobre agarrado a su tierra aún es mejor que la vida de un trabajador pobre forzado a entrar en el ejército de reserva de los desempleados, forzado a ganarse la vida en una de las muchas grandes “favelas” de la India. Podemos ver que las leyes laborales, por un lado, y las leyes agrícolas, por otro, son como un martillo y una bigornia de la máquina de proletarización del capitalismo indiano, ambas destinadas a exprimir la vida y el trabajo de las masas trabajadoras para el enriquecimiento de la burguesía. Por eso, ¡estamos contra ambas!

¡REVOCAR LAS LEYES AGRÍCOLAS!

¡REVOCAR LOS CÓDIGOS LABORALES!

¡NO MÁS PRIVATIZACIONES!

¡APOYO TOTAL A LA HUELGA GENERAL!

[1] Se trata de servicios de asistencia social en la región rural, basados en trabajo voluntario. ASHA son trabajadores de la salud, y Anganwadi son guarderías rurales.

Traducción: Natalia Estrada.