El MAS, primer partido que entregó cerca de 20.000 firmas para ser reconocido por el Tribunal Constitucional (TC) [la ley exige 7500] fue finalmente reconocido, y ahora puede participar de elecciones.
El MAS fue formado el 10 de marzo de 2012 en la secuencia de la salida de más de 200 militantes de Bloco de Esquerda, a quienes se juntaron ex-comunistas, ex-socialistas y activistas independientes. Para poder concurrir a las elecciones, el MAS entregó, en octubre de 2012, 9.259 firmas en el Tribunal Constitucional. Sin embargo, cinco meses después, los Jueces del TC, nombrados por los partidos PS, PSD y CDs, negaron ese derecho.

El primer pedido de inscripción del MAS en el TC fue negado de forma escandalosa, pidiendo al MAS que sus estatutos contaran con consideraciones que hoy ninguno de los partidos en el parlamento tienen. Además de eso, le fue negada la posibilidad de rectificar sus estatutos para poder endosar las firmas. Lo que fue negado al MAS había sido permitido a otros partidos, como el Movimiento Portugal Pro-Vida, que pudo alterar sus estatutos sin tener que recoger nuevas firmas.

Esa decisión escandalosa, una verdadera persecución política al partido que defiende un referéndum sobre el euro, el fin de los privilegios de los políticos y la prisión de quien robó y endeudó al país, indignó a diversos sectores de la sociedad. Comentaristas como José Pacheco Pereira o Daniel Oliveira denunciaron el hecho pero fue el Bastonero de la Orden de los Abogados, António Marino y Pinto, que más denunció que el TC actuó como “guardián del sistema partidario” que está “podrido y corrompido”.

Decenas de personalidades, como Vasco Lourenço, Viriato Soromenho Marques, Urbano Tavares Rodrigues, José Mário Blanco y Ana Drago, firmaron un petitorio en solidaridad con el MAS. Decenas de activistas, sindicalistas y personalidades políticas internacionales, destacándose varios diputados y senadores del PT brasileño, escribieron también al TC para que éste volviera atrás en su decisión. Sin embargo, este se mantuvo y obligó al MAS a recoger nuevas firmas.

En este periodo, el MAS inauguró una sede nacional, otras sedes en el país, hizo una fiesta nacional y un campamento de juventud, juntando muchos centenares de personas. A la vez, fue una fuerza creciente en las movilizaciones en el país entero, de Braga a Lisboa, pasando por Funchal o Coimbra. También, en poco más de 2 meses,  recogió 10.100 firmas más que entregó en el TC a finales de mayo, ya con sus estatutos alterados. Hoy, 1 de Agosto, recibimos la noticia que el MAS fue legalizado por el TC y que,  en delante, podrá candidatearse en las elecciones. Fue una gran victoria de un nuevo partido que insistió en ser inscrito, a pesar de la censura de los jueces del régimen. El TC no hizo del MAS un nuevo partido, sólo reconoció una verdad innegable: surgió una nueva alternativa contra la austeridad y el régimen, quieran o n o quieran  los poderosos.

Aun así la decisión del TC no deja de ser calculista y anti-democrática. Por un lado, los jueces esperaron para la confirmación saber que el gobierno no iba a caer, por ahora, y que no habría –de inmediato– elecciones anticipadas para que el MAS pudiera darse a conocer. A la vez, arrastraron la decisión por encima del plazo de entrega de listas de candidatos a las elecciones autárquicas para garantizar que el MAS no podría  concurrir.

O sea, no se trata de una buena acción del TC ni de un acceso de "espíritu democrático" de los jueces pagados a peso de oro indicados por el PS, el PSD y el CDs. Se trata de la victoria de una alternativa que nace ya en enfrentamiento con el sistema partidario “podrido y corrompido”, que se levanta contra los privilegios de los políticos, la austeridad, la deuda y el euro. El MAS vino para quedarse y está de puertas abiertas para quienes luchan por un nuevo 25 de Abril.