El 19 de febrero, la Secretaría Nacional de Mujeres del PSTU Brasil, realizó un plenario nacional abierto. La reunión tuvo como tema “La situación del Brasil y la lucha de las mujeres”. El objetivo fue construir un 8 de marzo de lucha y hacer avanzar la organización de las mujeres.

Por: Luciana Candido

El resultado sorprendió incluso hasta a las organizadoras. La sala virtual soportaba 500 personas, un número bajo dado las más de 800 que participaron, de las cuales la mitad o más no eran militantes del PSTU. Fue necesario transmitir en vivo por el canal del partido en Youtube para que todas pudiesen asistir.

El plenario fue conducido por Érika Andreassy, de la Secretaría Nacional de Mujeres, y Vera Rosane, de la Secretaría Nacional de Negras y Negros. Ellas informaron la presencia de camaradas de todos los Estados y de otros países.

Tuvimos también la participación de Mirtes Renata, madre del pequeño Miguel que murió al caer de un edificio en Recife, en junio de 2020, mientras la madre tuvo que pasear la perra de la patrona. Algunos hombres también entraron y participaron como observadores.

Marcela Azevedo, trabajadora de la salud, del Movimiento Mujeres en Lucha (MML) y también de la Secretaría Nacional de Mujeres del PSTU, presentó el tema. Ella hizo un análisis de la situación de las mujeres bajo el gobierno Bolsonaro, en especial el último año.

Las políticas criminales del gobierno afectan de forma más intensa a las mujeres, recordó Marcela. Son ellas las que más sufren con el fin del auxilio de emergencia y las que más son arrojadas al desempleo. Las mujeres también tienen que lidiar con los casos de violencia doméstica y con los femicidios, que explotan en el país, con la enfermedad mental y con la sobrecarga en el hogar.

Marcela hizo una crítica dura a las organizaciones que se colocan en el campo de la izquierda –PT, PCdoB, PSOL y otros– y se alían a mujeres burguesas, como hace el PT al ensalzar a Luiza Trajano, dueña de Magazine Luiza [cadena de tiendas], para vice de Haddad en 2022. A pesar de que podemos entablar luchas muy puntuales con esas mujeres, como la exigencia por vacuna o contra la violencia, jamás serán nuestras aliadas.

También condenó las ilusiones sembradas por esas organizaciones en el parlamento y dijo que el camino que debemos tomar este 8 de marzo debe ser “un camino de acción directa, de lucha directa, que no busque atajos”.

Acabar con la opresión y la explotación

“Ya no aguantamos más llorar y enterrar a tanta gente”, dijo Vera Lúcia, de la dirección nacional del PSTU y excandidata a presidente en 2018, recordando el carácter genocida del gobierno Bolsonaro, que ya mandó a más de 240.000 brasileños a la muerte y dificulta el combate a la pandemia.

Destacó bien quién carga con el mayor peso de esa política asesina: “[Bolsonaro] dejó a millares de familias sin comida al no pagar el auxilio de emergencia. No podemos olvidar que esas familias son, en su mayoría, llevadas adelante por mujeres negras”. Por eso, es decisivo que hagamos un 8 de marzo para “sacar a Bolsonaro y Mourão y sus aliados, con las mujeres en la vanguardia, y derrotemos a toda la derecha reaccionaria”, dijo.

Vera defendió toda unidad para luchar, pero reafirmó el carácter de clase de la lucha contra el machismo: “Precisamos construir un polo de nuestra propia clase, socialista y revolucionario, que organice y combata el machismo incluso en el interior de nuestra propia clase, para garantizar la unidad entre nosotros”.

Vera también recordó el papel que es impuesto por el machismo a la mujer en la sociedad capitalista –peor aún si ella es negra o LGBT–. “Somos locas, histéricas. Eso está también en el interior de nuestra clase”.

Ella, aún, combatió ideologías que defienden las oportunidades individuales. En el capitalismo no hay siquiera puestos de trabajo para todas las mujeres, mucho menos para empoderar a todas. Son ilusiones vendidas incluso por organizaciones que se colocan en el campo de la izquierda, como el PT, PCdoB, PSOL, y que son aceptadas por la burguesía porque ni siquiera arañan al sistema.

Mujeres del mundo

Saludos de compañeras de partidos de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI), de la cual el PSTU es parte, de diversos países emocionaron a las participantes. Hablaron compañeras de Argentina, Chile, Costa Rica, Honduras, México, Estados Unidos, Italia y Pakistán.

La presencia internacional reforzó la importancia de la lucha de las mujeres, que son más de la mitad de la población mundial. Lorena Cáceres, de la Secretaría de Mujeres de la LIT-CI, recordó que esta es una lucha de trabajadoras y trabajadores del mundo entero.

Las mujeres están en la vanguardia de varios procesos de lucha y han conseguido balancear este sistema. En Myanmar, ellas son la línea de frente contra el golpe militar del 1 de febrero. En Polonia, ellas resistieron e impidieron un retroceso en la ley del aborto. En la Argentina, ellas conquistaron una victoria histórica aprobando la ley del aborto.

En consecuencia, son más perseguidas y reprimidas. En Chile, María Rivera, abogada, activista de derechos humanos y militante de la LIT-CI, está siendo acusada criminalmente de sedición porque, en enero de 2020, pidió a los carabineros, la policía nacional de Chile, que no tirasen contra los manifestantes. Se trata de una persecución para impedirle concurrir a la Constituyente.

Construir nuestra emancipación

La pandemia no nos trajo nada de bueno, solo abrió el lado más bárbaro del capitalismo, pero ella tampoco nos calló. Estamos aprendiendo nuevas formas de organizarnos y unirnos y, quien sabe, hacer que nuestra lucha llegue incluso más lejos y más fuerte.

Salimos del plenario con la tarea de construir actos de lucha el 8 de marzo en los Estados, por el fin de la violencia machista y de la cultura de la violación, por salario igual para trabajo igual. Por la vuelta inmediata del auxilio de emergencia, por la legalización de aborto, y contra la vuelta a clases presenciales. Nuestros actos también deben servir para impulsar la lucha de toda la clase trabajadora para sacar a Bolsonaro y Mourão y toda la banda genocida, y garantizar vacuna para todos ya.

El PSTU sabe, sin embargo, que la lucha no para ahí. El mayor asesino es el capitalismo. Si el capitalismo no muere, cualquier conquista se perderá. La única forma de emanciparnos es construyendo una sociedad socialista, libre de opresión y explotación. Para cumplir esa tarea, es preciso que estemos organizados, mujeres y hombres de la clase trabajadora, negras y negros, indígenas, LGBTs y otros oprimidos.

Con ese objetivo, El PSTU viene construyendo una alternativa revolucionaria hace casi tres décadas. A todos quienes participaron del plenario –y a los que no participaron también– queda hecho el convite para que vengan a conocernos.

Traducción: Natalia Estrada.