El régimen de Turquía, aunque retrocediese en la cuestión del Mediterráneo Oriental debido a las crecientes presiones, se envolvió en los problemas de Azerbaiyán con un nuevo movimiento. Aunque se afirme lo contrario, es obvio que hay algo más allá del apoyo diplomático, político y militar. En realidad, Turquía en la arena internacional, es uno de los sospechosos de costumbre en casos semejantes, y ¡ahora se tornó el primero!

Por: Hakki Yükselen, Kirmizi Gazete, 14/10/2020

En el inicio de los años ’70, durante un golpe militar contra el rey Hassan II de Marruecos, las radios libias comenzaron a tocar himnos militares, y el rey, que reprimió el golpe, ¡culpó directamente al líder libio Muammar Gadafi! Gadafi era una persona abierta, no negó su papel en la tentativa de golpe, si mal no recuerdo. En realidad, el gobierno turco no tenía mucho secreto. Por ejemplo, mientras la administración de Azerbaiyán adopta un discurso más cauteloso y diplomático sobre guerra, paz y reconciliación, Turquía usa un discurso irreconciliable, como si fuese su guerra directa. En verdad, con la intervención de Rusia, los primeros síntomas parecen llegar a un (probablemente temporario) acuerdo (que Turquía mantuvo apartado). Pero en varios ambientes internacionales se espera la posible intervención “provocativa” de Turquía. Vamos a ver lo que ocurre.

Los motivos de Erdogan

Es claro que la cuestión, para el régimen “imperial” de Erdogan, no es la pérdida de Nagorno-Karabakh, que declaró la independencia, del Corredor Lachin bajo ocupación armenia, y de otras áreas en Azerbaiyán; él está ocupado con sus propios problemas y objetivos. Ese interés excesivo está alineado con las políticas interna y externa del régimen. Mientras el régimen pierde apoyo y gana un carácter más bonapartista, su política externa se militariza gradualmente. Esta es ahora una forma de existencia, y así que una de las intervenciones militares termina, la otra comienza. No se sabe exactamente donde va a acabar eso, pero en primera instancia, es claro que las masas están subyugadas en un ambiente de agitación nacionalista chovinista y opresión militarista y que las clases dominantes prometen nuevas oportunidades económicas y recursos en nivel internacional. Se estima que tal éxito puede sostener el régimen con el apoyo conjunto tanto de los explotadores como de los explotados.

La intervención de Azerbaiyán también forma parte de una política de negociación y equilibrio ligada a cuestiones como Siria y Libia; esta es considerada una herramienta útil y conveniente en las relaciones con Rusia y los Estados Unidos. La posibilidad de que el futuro con Rusia no sea muy brillante requiere el restablecimiento de relaciones calurosas con el imperialismo occidental para los intereses de largo pazo del capitalismo y del régimen. En el mundo de hoy, el régimen calcula que este trabajo puede realizarse de manera más lucrativa, asumiendo la tercerización regional del imperialismo, participando activamente en una serie de crisis internacionales, que también incluyen a Rusia.

Claro, también hay otra tarea que ya fue intentada (explicaremos a continuación), pero no fue realizada en el pasado: si es posible, apoyar directamente su propio poder en Azerbaiyán o tornar la administración azerí dependiente de sí misma y establecer hegemonía sobre este país rico en petróleo. La razón para la “determinación y militancia” en la guerra es debilitar la administración de Azerbaiyán, profundizando la reacción “nacional” que surgirá si la administración azerí retrocede o hace concesiones. La existencia de un gobierno muy distante y con experiencia (y secular) para no permitir que actúen como desean es, en realidad, un problema. Claro, no podemos saber qué cálculos hizo el régimen sobre las consecuencias de tal iniciativa en términos de equilibrios regionales, las reacciones de Rusia y de Irán, y las relaciones a ser establecidas con el imperialismo de los Estados Unidos en tal caso.

Antecedentes: ¡la primera expedición a Azerbaiyán!

En primer lugar, el problema de Azerbaiyán no es nuevo; es una de las ambiciones político-económicas de la burguesía turca. Incluso después de la disolución de la URSS, en la época de Özal (con el efecto de la Primera Guerra del Golfo), bajo el lema “Siglo Turco del Adriático a la Gran Muralla China!”, Azerbaiyán fue el primer objetivo de una política de expansión con el propósito de tornarse una “potencia regional”. ¡Accedería por este portón a las repúblicas (mercados) turcas del Asia Central y llegaría a la frontera china!

Pero eso no ocurrió. Militantes fascistas del MHP (Partido del Movimiento Nacionalista) también fueron reclutados. Y después de dar algunos consejos neoliberales, se reveló la verdadera cara de aquellos que intentaron robar y engañar a las personas. El lenguaje nacionalista chovinista y la política de explotación capitalista, que despreció a los pueblos de Azerbaiyán y del Asia Central y de hecho los humilló, no encontraron respuesta entre esas personas. Debido a su proximidad con la lengua y la distancia y su posición geopolítica, Azerbaiyán fue tomada bajo un marco mucho más rígido, y se dieron pasos más avanzados y osados en el plano político. Planes hecho sobre el gobierno Elchibey (presidente pro Turquía) y sobre los recursos de petróleo y de gas prometían un futuro brillante para los burgueses turcos con el apoyo del imperialismo occidental.

Mientras tanto, por causa de la guerra de Karabakh, muchos voluntarios fascistas comenzaron a ir desde Turquía hacia Azerbaiyán. Comenzaron a desarrollar sus habilidades militares y organizaciones alineadas con sus “objetivos nacionales” ¡que cubren todo el “mundo turco”! Sin embargo, en poco tiempo quedó claro, una vez más, que esas cosas no eran tan fáciles. Los rusos entraron nuevamente en escena y “viejos lobos” criados en la burocracia de la URSS tomaron el poder en Rusia y causaron la caída de la administración Elchibey y destruyeron los sueños de los “lobos grises turcos” (símbolo de los fascistas turcos). El Estado turco tuvo que reposicionarse frente a estas nuevas realidades.

Durante el gobierno del ex miembro del Politburó y general de la KGB Heydar Aliyev, se hizo otro movimiento. Militantes fascistas, que operaban en Turquía o en Azerbaiyán para traer a Elchibey de nuevo al poder, organizaron una tentativa de golpe en marzo de 1995.

No obstante, esta iniciativa fue suprimida por Heydar Aliyev después que el presidente Süleyman Demirel le avisó. Los que planearon el golpe en Azerbaiyán estaban preparándose para tomar el poder en Turquía.

“Potencia regional”, o incluso una “potencia mundial”. ¡¿Por qué no?!

Si volvemos a hoy, el objetivo aún es hacer de “Turquía una potencia hegemónica en la zona” (esta vez hasta una “potencia mundial”). Los gobernantes buscan subir más alto en la jerarquía económica y política mundial y una posición más fuerte en el sistema imperialista. Tenemos ahora un nuevo régimen que intenta realizar los sueños expansionistas de Özal de una forma mucho más abarcativa y con sus propios métodos. Además, este régimen eliminó también las fuerzas del “antiguo régimen” (altos jueces, generales, etc.) que restringieron a Özal. No hay ningún otro obstáculo además de “límites objetivos”.

Y también el régimen está intentando resolver sus propios problemas y los problemas de la burguesía que representa por medio de todo tipo de presiones y ataques en el país e intervenciones militares en el exterior.

¿De quién son los “intereses nacionales”?

Dicen a los trabajadores que esa expansión es una exigencia de nuestros “intereses nacionales”. La regla histórica ya está clara: ¡usted no puede elevar sus intereses de clase a nivel de nuestros “intereses nacionales” sin tomar el poder! Eso solo es posible si está incluido en la lucha de clases como una fuerza independiente y organizada. Solo así los trabajadores no morirán en las epidemias y guerras deflagradas por el capitalismo.

Es claro que una guerra causada por los agresivos intereses de clase de las burguesías de Azerbaiyán y de Armenia nada tiene que ver con los intereses de los trabajadores de ambos países, en una región donde volvieron mil tipos de “trucos imperialistas”. Así como el apoyo político-militar del régimen “imperial” de Erdogan y sus actividades de hegemonía regional nada tienen que ver con los reales intereses del pueblo azerí.

La única solución para la clase trabajadora de la región es la autodeterminación del pueblo de Nagorno-Karabakh. Eso puede impedir la política nacionalista que divide a las dos naciones. Este también puede ser un paso para la resolución de la cuestión armenia en Turquía.

Artículo original en inglés, traducido al portugués por Fabio Bosco.
Traducción del portugués al castellano: Natalia Estrada.