NO A LA REFORMA LABORAL!!
El gobierno de Milei disimula la inflación real para justificar topes salariales aún menores a ese índice. Y seguir así empobreciéndonos para que las patronales sostengan y aumenten sus ganancias, que salen de nuestra superexplotación. No les alcanza con paritarias a la baja y con mínimos de pobreza, firmadas por la dirigencia sindical cómplice, que no gana ni vive ni tiene nuestras urgencias.
Entonces, con la excusa de “modernizar”, intenta legalizar una reforma laboral para atar los salarios exclusivamente a nuestro “rendimiento”, reducir la base de cálculo de aguinaldo e indemnizaciones, reducir el cobro de las licencias por enfermedad o accidente al 50 o al 75% del jornal completo -según sean o no “responsabilidad” de quienes trabajamos-, y establecer la duración de las vacaciones y de las jornadas de trabajo sin pago de horas extras, a conveniencia de las empresas. Y pretende que caigan los convenios colectivos que aún rigen con mayores derechos que la ley general de contrato de trabajo, quitando la ultraactividad (si no hay nuevo acuerdo, queda anulado) y dando validez a lo pactado por establecimiento o individualmente, aunque se renuncie a mejoras conseguidas por rama.
Para sofocar toda resistencia a este brutal ataque, criminaliza las asambleas y las medidas de fuerza que no aseguren continuar con el funcionamiento de las empresas.
Una reforma antiobrera
Es cierto que casi la mitad de quienes trabajamos nunca tuvo esos derechos no estando registrada o como “fuera de convenio”, o “monotributistas” estilo Rappi más que cobrar por las entregas hechas en tiempo y forma, o por viajes de Uber. Pero si prospera la ley de Reforma Laboral, se extenderá esta contratación precaria y estaremos en peor situación para reclamar lo que nos corresponde y necesitamos.
También es cierto que la dirigencia sindical la deja correr de hecho, o incluso firma acuerdos por empresa que flexibilizan las condiciones del convenio colectivo de la rama, aceptando -por ejemplo- más tareas por categoría que las que corresponden.
Pero si Milei lo consigue por ley, estas prácticas patronales serán la norma general. Que tampoco aseguran más empleo: ahora mismo hay más despidos, no solo para reemplazar “antiguos” por jóvenes «más baratos», sino para aumentar nuestro “rendimiento”, presionando por producir la misma cantidad con menos personal.
Por eso todos los sectores empresarios apoyan la reforma laboral, aunque compitan entre ellos -como Bulgheroni y Rocca en Vaca Muerta- por el reparto de la riqueza que así nos roban, abaratando costos a nuestras costillas. Todos sus partidos, y en primer lugar el peronismo -que la aplica donde gobierna- la dejan correr de hecho y le garantizan a Milei quorum en el Congreso.
Tenemos que enfrentarla
Por eso los/as trabajadores/as debemos debatir sobre las consecuencias reales y canalizar nuestra bronca oponiéndonos a la reforma laboral, buscando la mayor unidad en las acciones de lucha para derrotarla y para seguirla por trabajo bien pago y todos/as bajo convenio colectivo.
Legisladores/as que cobran fortunas, tranzan y nunca trabajaron no tienen autoridad para “modernizar” las leyes laborales. Contra lo que nos quiere hacer creer la dirigencia sindical peronista, no hay nada que negociar ni de convencer a esta gente que nos quiere más esclavizados/as. Tampoco se trata ahora de presentar proyectos alternativos de otras bancadas, como el peronismo o incluso de la izquierda.
Participamos en la concentración del 11/2 en Congreso denunciando esta trampa. Y planteando con volantes en las columnas gremiales: ¡Que la CGT llame a paro general!
La movilización masiva necesaria para impedirles votar -con acciones eficazmente preparadas- se puede garantizar si se generalizan los paros convocados por algunos sindicatos como las CTAs, ATE, UOM, Aceiteros, CATT (transporte), Fesprosa, CICOP, docentes bonaerenses, AGD-UBA, Ademys… ¡Que ya ponga la fecha para organizarlo en asambleas donde debatamos y resolvamos todo!
Antes de que esta cueva de ladrones llamada Congreso la sancione en ambas cámaras. Que sea el inicio de crecientes medidas de fuerza, con coodinadoras unitarias que defiendan este plan de lucha, hasta que caiga la ley, que es pilar del plan de ajuste, saqueo y represión de Milei, Trump, el FMI y los gobernadores, que necesitamos derrotar.
La dirigencia sindical no enfrentó la Ley
La dirigencia de la CGT ni siquiera leyó su declaración esa jornada, una vez que se aseguró la continuidad -sin el límite inicial de dos años- del “aporte solidario” del 2% de todo trabajador no afiliado -que Menem les había dado- junto con el aporte patronal del 6% para las obras sociales (además de nuestra cuota del 3%).
La APyT y ATE del hospital Garrahan levantaron una tribuna frente a las vallas policiales.
Pero pocas columnas sindicales, concentradas sobre la plaza y calles adyacentes, se acercaron al Congreso. Y se retiraron ante la primera oleada represiva, así facilitada. También por el frente de “Sindicatos Unidos” (ATE, UOM, Aceiteros, etc.), que hizo su acto lejos, en Av. de Mayo.
Pelear en serio
Así, con la plaza despejada a fuerza de gases lacrimógenos e itakas, el Senado aprobó esta nefasta ley. Pero la lucha sigue. La jornada del 11/2 nos demuestra que debemos organizarla desde abajo, en forma unitaria con todos/as quienes se manifestaron contra esta legislación, desarrollando las Coordinadoras zonales -donde participa la izquierda- pero con este criterio.
Que los dirigentes que denuncian la traición de la CGT y los del frente de “Sindicatos Unidos” -que anuncian “paro general contra la reforma laboral y por salarios”-, rompan con la “disciplina” de la central sindical y -sin dejar de insistir en que ésta sea la que convoque a la huelga nacional- llamen a asambleas para parar con efectividad sus gremios y movilizarnos masivamente el jueves 19/2 o cuando la pretendan sancionar en Diputados.
No podemos permitir que nos desalojen fácilmente. Tenemos que tomar las lecciones de la lucha contra Macri. Preparando la necesaria defensa de la concentración en Congreso para rodearlo e intentar impedir que pase la ley, con toda la fuerza de la clase obrera.




