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Nicaragua

Nicaragua: Ortega y la oficialización de la dictadura

Corresponsal

julio 26, 2026

En el día del 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, el dictador Daniel Ortega da un paso más en la consolidación de la dictadura que lleva adelante desde el año 2007 al afirmar: «Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones».

Este anuncio, enviado a un Congreso totalmente afín a Ortega y que ya prepara su oficialización, no es más que una maniobra más de las tantas que ha llevado adelante para sostener una dictadura que solo se mantiene porque cuenta con las Fuerzas Armadas a su disposición. El pueblo ya se expresó masivamente en las movilizaciones de 2018, que fueron brutalmente reprimidas, dejando cientos de muertos y miles de detenidos, entre los que se encontraban activistas populares, sectores religiosos, estudiantes, trabajadores, abogados de derechos humanos y una parte importante de la oposición.

Estados Unidos negoció con Ortega la liberación de unos 200 detenidos, pertenecientes principalmente a la oposición y a la Iglesia, quienes fueron enviados al exilio en Guatemala y Estados Unidos, mientras que los sectores más vulnerables continúan hasta el día de hoy en prisión.

Este accionar del gobierno se da en un momento en el que existe un fuerte avance de Trump en la región, con el secuestro de Maduro y las, hasta ahora, amenazas de intervención en Cuba, dejando a Ortega sin una parte importante de sus aliados y de quienes compartían sus mismas metodologías.

La particularidad de la relación de Ortega con el imperialismo estadounidense es la de una absoluta subordinación. Esta se expresa, entre otras cuestiones, en un tratado de libre comercio que abarata los costos de producción y mantiene bajos los salarios de los trabajadores nicaragüenses. Este nivel de subordinación al gobierno de Estados Unidos hace que resulte menos probable una intervención militar directa.

La dictadura mantiene, además, una enorme dependencia de la deuda con los organismos financieros internacionales y realiza un esfuerzo permanente por cumplir con esos pagos, a costa de las condiciones de vida de las grandes mayorías empobrecidas de Nicaragua.

Es importante señalar que esta dictadura encabezada por Ortega y el sandinismo es producto de la revolución que derrocó a Somoza en 1979, con amplios sectores de la clase trabajadora levantados en armas. Sin embargo, esa misma clase trabajadora fue traicionada por la dirección sandinista, que hizo todos los esfuerzos necesarios para terminar entregando nuevamente el poder a la burguesía.

La dictadura, desde el año 2016, no publica ningún tipo de dato económico que permita conocer cuál es la verdadera situación del país. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su informe de 2024 sobre seguridad alimentaria, el 19,6 % de la población nicaragüense —alrededor de 1,4 millones de personas— no consume suficientes alimentos, lo que representa un aumento con respecto a años anteriores. Además, el 14,9 % de los niños menores de cinco años presenta retraso en el crecimiento por desnutrición, mientras que la anemia afecta al 15,7 % de las mujeres en edad reproductiva.

Así como desde la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) nos expresamos en contra de cualquier injerencia imperialista, como sucedió en Venezuela, también nos expresaremos en contra si eso ocurre en Nicaragua. Esto no significa ningún tipo de apoyo a la dictadura de Ortega. Al igual que en 2018, damos nuestro total apoyo a las movilizaciones del pueblo nicaragüense en su lucha contra este gobierno que, con un discurso antiimperialista y en nombre de la revolución, persigue, mata y encarcela al pueblo.

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