A metros del Zócalo de la capital de México y al costado del Palacio Nacional y actual residencia presidencial, el pasado domingo a las 9 en punto de la mañana, llegaron votaron López Obrador y su esposa. Al salir y mostrando en alto su pulgar entintado a los periodistas y a los pocos y controlados presentes, el presidente gritó varias veces “¡Qué viva la democracia! ¡Que viva la democracia!” … Al día siguiente en su diaria conferencia mañanera, le respondió a un reportero que estaba “¡Feliz, feliz, feliz!” por la extraordinaria jornada electoral del 6 de junio, pues había sido una verdadera expresión de la madurez democrática de México. Y enseguida aclaró que no debía interpretarse ese estado de ánimo como “triunfalismo”. Sin embargo, una vez que el pueblo votó y la “fiesta democrática” se acabó, reaparecen los protagonistas centrales en el manejo del poder del estado mexicano: los oligarcas capitalistas y el imperio yanqui. Por eso consideramos importante confrontar las afirmaciones del presidente con la realidad de estas elecciones y del régimen imperante en nuestro país.    

Por CST, México

Un elemento destacado de la cruda realidad es que la «Fiesta democrática” mexicana se realizó y culminó con el permiso condicional de los cárteles. A pesar a la declarada “felicidad” de López Obrador y contrario a las declaraciones de Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, INE, sobre que la jornada electoral fue “en paz y tranquila” con algunos “incidentes localizados”, ese día y toda la campaña electoral estuvieron muy lejos de ser “pacíficos” (ver nota anterior “Candidatos asesinados”).

Botones de muestra: en una casilla de votación en Tijuana, junto a la frontera con EEUU, fue arrojada una cabeza humana; en Naucalpan, Estado de México, junto a la capital del país, fue lanzada una granada en las inmediaciones de un centro de votación. En Metepec y en Valle de Chalco, del mismo estado, cerca de 20 hombres encapuchados destruyeron casillas y robaron papelería oficial y hubo heridos de bala… Hubo tiroteos, casillas quemadas, compra y  coacción de votos en diferentes estados. Y podríamos seguir largamente para ilustrar el violento saldo de la jornada electoral.

Una falsa polarización política distorsionó y solapó la verdadera polarización social

Desde hace más de un año el presidente instaló una falsa polarización entre los repudiados gobiernos anteriores y su actual gobierno, al que también llamó falsamente “nuevo régimen”. Y le dio resultado. Con llegada de la campaña electoral el propio López Obrador y Morena han ido más allá: presentaron esta elección como si fuera un plebiscito presidencial. En realidad adelantaron ese plebiscito previsto para marzo de 2022. Es decir, “votas por AMLO o contra AMLO”. Cuando en realidad estaban en juego 20 mil de cargos municipales, estatales o federales, pero No presidente. Y en esas listas de candidatos, ya sabemos que hubo abrumadora cantidad de “chapulines” y camaleones. Y gran parte de ellos, candidatos plurinominales, que en verdad son “pluricriminales”.

Nos bombardearon con que eran “las elecciones más importantes de toda la historia”… Y para el bombardeo desde todos los bandos de políticos empresarios (tanto oficialistas como opositores) contrataron “influencers” y tuiteros e incluso, para machacar instalaron carteles en los comercios: ¡“Vayamos a votar, debemos ejercer nuestro derecho”!  ¡“Nuestro voto fortalece la democracia en México”!…

Y esa aspiradora electoral hacia el 6 de junio, culminaba en la “máquina polarizadora”. Esa máquina trituró y licuó al pueblo y sus clases sociales, disolviéndolas en un “electorado”. Una masa amorfa apta para la falsa polarización: “chairos” o “fifís”, “apoyar al gobierno del cambio 4T o eres conservador del PRIAN”. Y en los hechos la mayor parte de los candidatos fueron los mismos nefastos personajes, mayoría de ellos ricos empresarios, tanto narcos “lavados” como prestanombres, que sólo cambiaron el color de sus camisetas y gastaron millones en sus campañas. Así, una vez más, pudimos constatar la insultante falsedad del lema 4T: “Para bien de todos, primero los pobres”.

Por eso es vergonzoso el oportunismo de muchos, supuestos “izquierdistas” e incluso disque “comunistas”, que definían a estas elecciones como una “confrontación de clase”. Y para ese supuesto enfrentamiento de clases, nos convocaban a acarrear obreros para apoyar a una banda de capitalistas contra otra. Y los vimos hacer el ridículo cuando sentenciaban como una “obligación apoyar a Morena para continuar la marcha de la transformación y que la derecha no la frene, o peor aún la revierta”…

¿Qué mostraron los resultados?

Votaron casi 49 millones, que representa el poco más de 52% de las personas registradas para votar. Los votos válidos fueron 47 millones 170 mil 120, que representan el 96.5% de la elección y 1 millón 662 mil 323 votos anulados, es decir el 3.40% de la elección. Los votos a candidaturas no registradas fueron 41 mil 597 (0.0851%). Mirando los datos y dependiendo desde dónde se los enfoque, se pueden sacar algunas primeras y diversas conclusiones.

Si evaluamos la participación electoral, vemos que es bastante menor a las pasadas presidenciales de 2018, pero mayor al promedio de otras elecciones intermedias. Es decir, la “aspiradora” del régimen funcionó”. Y la “falsa polarizadora” fue eficiente. Si analizamos los cambios en la cámara de diputados, vemos un  relativo desgaste del partido Morena. Pero sumando a los del PT y los de su nuevo aliado, el partido Verde –que en el 2018 fue junto al PRI– supera la mayoría simple, que es lo que le preocupa a AMLO para disponer del dinero del presupuesto. Por otro lado, se dio una ampliación cualitativa de los estados que gobernará Morena, pasando de 6 a 17. Y el retroceso del PRI y el PAN en otros estados fue muy notorio, dando como resultado la mayoría a Morena en las legislaturas de 18 estados. Es importante destacar que estados, Jalisco y Nuevo León, que son dos centros económicos e industriales de gran importancia, como Guadalajara y Monterrey, estarán gobernados por Movimiento Ciudadano, un partido relativamente nuevo de corte liberal, que se postula como representante del empresariado.

Sin embargo, donde se dio el mayor retroceso de Morena fue en la mayor concentración poblacional y centro económico y político del país: la Ciudad y el estado de México. De las 16 alcaldías de la CDMX quedaron 9 para la alianza opositora PAN-PRI-PRD y 7 para Morena. Y en el Edomex, donde habitan millones de trabajadores del conurbano, la mayoría de los municipios quedaron bajo el control del anquilosado PRI y sus aliados conservadores y mafiosos.

Los votos anulados fueron un significativo y profundo mensaje de conciencia

El número de votos anulados es un dato que tiene un significado especial para nosotros, debido a que esa fue nuestra propuesta política. Y es doblemente importante valorarlos, en especial en los distritos proletarios y sacar conclusiones. El conteo oficial del INE a nivel nacional nos muestra 1 millón 662 mil 323 votos anulados. Eso representa el 3.40% de los votantes. Por supuesto que ninguno de los comentaristas burgueses de la prensa se detiene en esos votos. Pero esa cifra promedio 3.4% a nivel del país es de por sí muy alentadora. Porque esos votos fueron anulados, no por descuido de los votantes, sino porque en su gran mayoría fueron explícitamente contra todos los partidos registrados. Porque tenían leyendas de repudio a todos los partidos, consignas denunciando los asesinatos de líderes sociales, exigiendo solución a conflictos como la huelga del SutNotimex o reinstalación de despedidos como los de GM Silao y también propuestas programáticas contra el saqueo del país… Y esos votos llegaron a representar 5 o 7% del total emitido, en muchos distritos obreros y casillas localizadas en barrios proletarios.

Y ese 3.40%, que casi iguala al decadente PRD, el partido fundado hace 32 años, del cual proviene AMLO. Ese 3.40% superó largamente a los partidos satélites como el PES, RSP y Fuerza por México, que gastaron fortunas en sus campañas y que, como el PES contaron con el auspicio de las iglesias evangélicas y envenenaron con sus consignas reaccionarias contra la despenalización del aborto y los derechos a la diversidad sexual. Y con todo ese aparato mediático, no llegaron al 3% y están a punto de perder nuevamente el registro electoral. Vemos este último aspecto como algo muy progresivo. Porque es un indirecto revés para AMLO, que hace tiempo promueve la participación política de las Iglesias evangélicas en su proyecto de la 4T.

Las elecciones ya pasaron… el presidente voltea a “primero los ricos”

Al calor de la campaña el presidente ventiló su trillado lema proselitista “para bien de todos, primero los pobres”. Sin embargo, pasados cuatro días de las elecciones, apenas se fue Kamala Harris, vicepresidente de Estados Unidos, AMLO volvió a su rol político central y principal objetivo: servir a los dueños del dinero grande.

Para que no quede duda de que su poder político está al servicio del poder económico y de su demostrada eficacia para “amarrar al tigre”, se reunió en privado con la elite de los oligarcas del país, el Consejo Mexicano de Negocios (CMN).

El CMN está integrado por 59 empresarios mexicanos con empresas trasnacionales presentes en más de 87 países, que explotan a 1 millón 600 mil mexicanos, que generan el 17 por ciento del PIB y cuyas inversiones alcanzaron los 623 mil millones de pesos (cerca 31 mil millones de dólares) en 2019.

En este “selecto” encuentro se dieron cita notables capitalistas: Carlos Slim Domit, presidente de Grupo Carso; Claudio X. González, presidente de Kimberly Clark; Emilio Azcárraga, presidente de Televisa, Antonio Torrado, de Grupo Alsea; Blanca Treviño, de Softtek; Laura Díez Barroso, presidenta de Santander en México; Joaquín Vargas de Grupo MVS; Tomás Sada de Cydsa, Daniel Servitje de Grupo Bimbo, Juan Gallardo de Cultiba; Alejandro Ramírez de Cinépolis y Agustín Coppel, presidente de Grupo Coppel. Todos ellos, invitados por el presidente del CMN, el financista Antonio del Valle Perochena, en el lujoso interior de su Grupo financiero Kaluz, en el Centro Histórico.

Permítannos nuestros lectores, que citemos amplia y textualmente al invitado de honor de este “cónclave” oligárquico: López Obrador. Al término del encuentro informó sobre “el deseo, la voluntad de trabajar juntos, de promover la inversión privada que es fundamental, no se puede desarrollar al país sólo con inversión pública, se requiere la privada”. Agregó que: “fue una reunión amistosa sin diferencias ni confrontaciones” … “Fue todo en armonía, yo les agradezco mucho a los empresarios del país que están ayudando para que salgamos juntos adelante, que México siga siendo la vanguardia en el desarrollo mundial… seguir aprovechando las ventajas del tratado de libre comercio con Estados Unidos y con Canadá. Está creciendo la inversión extranjera… Hay estabilidad macroeconómica y algo que es muy importante, hay bienestar y hay paz social. En México no hay confrontación, no hay enfrentamientos en las calles”, aseguró AMLO.

“No vamos a aumentar los impuestos, quedó muy claro, no vamos a aumentar los impuestos, no vamos a llevar a cabo ninguna acción que afecte al sector privado, al contrario, estamos poniéndonos de acuerdo para trabajar juntos y seguir avanzando en cuanto al desarrollo”, enfatizó el presidente López Obrador.

La elocuencia de sus propias palabras deja en evidencia las falsedades que repiten los oportunistas de “izquierda” sobre el “gran antagonismo” entre los grupos empresarios y AMLO.

Kamala vino a dar muchas instrucciones

Algunos datos, aunque no es objeto de esta nota, desmenuzar los detalles de la visita de la vicepresidente de Estados Unidos. Kamala Harris vino justo al día siguiente de las elecciones, cuando oficialistas y opositores aún estaban contando los votos y AMLO pensando en su rollo mañanero poselectoral. Pero el imperialismo hegemónico y rector de todos gobiernos mexicanos, incluido el “transformador” de AMLO, tiene su propia agenda y cronogramas y apenas esperó que terminara la votación para llegar a “leerles la cartilla” en varios aspectos. Y no sólo en el tema migratorio y el rol policial que le asigna al gobierno de México para frenar el flujo de centroamericanos en la frontera de Chiapas con Guatemala.

Lo único que ambas partes se preocuparon en transmitir diplomáticamente es que “el encuentro fue muy cordial” y que “hay entendimiento”. Pero no se publicó un comunicado escrito conjunto, sino comunicados separados. Y en las informaciones por parte de la SRE de México sólo fueron vaguedades. Es evidente la intención de disimular que los acuerdos y entendimientos logrados o pendientes de lograrse son con USAID, la misma institución que financia a “mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad” de Claudio X, hecho que fue denunciado por AMLO en la campaña electoral.

Las elecciones pasaron, nuestros problemas como pueblo trabajador siguen sin resolverse y se agregan otros

Se acabó la “Fiesta” y el conflicto de Notimex sigue sin solución, los familiares de desaparecidos siguen su búsqueda y las violaciones a derechos humanos continúan. Aunque se hayan concluido –y con mariachis y ramos de flores– las conferencias vespertinas de Hugo López Gatell, la pandemia sigue cobrando muchas vidas. El precio de la canasta básica alimentaria ha crecido al calor de la campaña electoral. El saqueo petrolero y minero siguen bajo el imperio de la Reforma energética. El charrismo sindical sigue controlando la mayor parte de los sindicatos y los activistas obreros perseguidos por combatirlos siguen sin ser reinstalados y sin conseguir sustento por estar “boletinados”…

En resumen, parafraseando a Joan Manuel Serrat podemos decir sin temor a equivocarnos:

“Y con la resaca a cuestas
Vuelve el pobre a su pobreza,
Vuelve el rico a su riqueza
Y el señor cura a sus misas”…

Se acabó,
El sol nos dice que llegó el final,
Por una noche se olvidó
Que cada uno es cada cual.

Vamos bajando la cuesta
Que arriba en mi calle
Se acabó la fiesta”.

Para no “volver a nuestra pobreza” con amarga resignación, es que debemos prestar atención a ese millón y 600 mil votantes conscientes hoy “anulados”, mayoría de ellos y nosotros, trabajadores, jóvenes estudiantes y campesinos pobres, indígenas, que representan una incipiente pero importante demostración de rechazo a los partidos y a todo el régimen de la “democracia de los ricos”. Hoy esos votos anulados son hermanos de los que en Chile han causado el terremoto político contra los restos del pinochetismo y sus cómplices “democráticos”, son hermanos de los que, en Colombia, desde hace casi dos meses llevan un paro con el gobierno del asesino Duque. Poco a poco nos vamos haciendo sentir y comenzando a acumular el mejor potencial humano activo que podrá unirse en una fuerza social y política de verdadero cambio y construir una alternativa de independencia clase con un programa de independencia nacional y liberación social.