“No podemos liberar el mundo mientras tenemos una esclava en la casa”

Daniel Polo, Obrero Taghleef

Con motivo de la conmemoración del 25 de noviembre como el día internacional de la no violencia contra la mujer, he querido compartir una reflexión con mis compañeros de trabajo, no solo para hacer este día, sino todos los días, algo que nos ayude a comprender la situación que vivimos como trabajadores y de la cual nuestras compañeras mujeres son las que sienten en carne propia la violencia que les generamos los hombres.

Por Antonio Secato, Obrero Metalmecánico

Lo primero que hay que entender, es que existe una ideología que nos transmiten todos los días en los medios de comunicación, las iglesias, las instituciones educativas que nos dice a cada momento que los hombres somos los fuertes, que somos superiores a las mujeres, que son las débiles y a las cuales hay que proteger. Todo esto para que entre nosotros los trabajadores discutamos o peleemos por cosas triviales como el color de la piel, el género, la región donde naciste, los gustos, el acento idiomático, etc. Esta ideología, como decimos, en lo fundamental busca mantenernos divididos para que no tomemos conciencia que la división fundamental en la sociedad es la que tenemos todos los días entre los burgueses y nosotros los trabajadores.

Parte de esa ideología es inducirnos a creer que debemos defender la propiedad privada, la que  llega a considerar que las mujeres son propiedad de su pareja, a la cual se le puede agredir. Para esto nos hacen aceptar como normal que cuando Ingresamos a la empresa e iniciamos el turno de trabajo, ya no somos personas, somos el objeto que se le alquila al patrón por 8, 10 o hasta más horas diarias y donde tenemos que pedir permiso hasta para ir al baño a hacer nuestras necesidades fisiológicas, porque un minuto que se pierda es tiempo del patrón. Asimismo entonces vemos normal que las mujeres hagan todos los oficios domésticos, o que nuestros compañeros maltraten a sus parejas, o que es normal el acoso sexual o los chistes machistas.

Esto es importante tenerlo en cuenta porque hoy con la pandemia del Coronavirus se han agudizado los problemas que tenemos los trabajadores, no solo los hombres, sino las mujeres, como el desempleo, la miseria, y sobre todo la violencia contra las mujeres. Existen muchas formas de ejercer la violencia contra las mujeres, desde el piropeo acosador hasta el asesinato,  y dentro de esta gama se podría hablar de cientos de formas en que los hombres las oprimimos.

¿qué debemos hacer?

Hay que empezar por hacer conciencia de ninguna persona es propiedad privada de nadie y que nosotros debemos contribuir a que ellas continúen luchando por derechos, no solo como mujeres, sino como trabajadoras, que tienen los mismos intereses que nosotros, y esto pasa por comenzar a combatir esa ideología que nos impregnan a través de las telenovelas, de los chistes, hay que apoyarlas en su lucha contra el acoso, y hay que empezar a hacer conciencia de las pequeñas cosas que hacemos para perpetuar esa ideología como los chistes o acoso, dejarlo de hacer y dejar de callarlo, etc. Y esta conciencia debe servirnos para organizarnos, para juntarnos con otros y salir a luchar.

Lo segundo es que en las empresas y en los sindicatos debemos facilitar que las compañeras mujeres se vinculen a la lucha y la organización sindical, hay que incluir sus reivindicaciones en los pliegos y generar ambientes donde ellas puedan participar. En la historia tenemos ejemplo de mujeres luchadoras que han estado a la altura de los acontecimientos y que han luchado junto a los hombres contra la explotación y la opresión, son el ejemplo de las cosas que juntos podemos lograr, como fue el caso de la Revolución Rusa.